Noah Hawley, creador de Fargo: “No creo que esta serie se pueda construir sin crimen, es parte de la identidad de la marca”

Chris Rock y Tommaso Ragno en el primer capítulo. Fotos: MGM/FX

Luego de un receso de tres años, una de las ficciones más alabadas de la TV moderna retornó con su temporada más ambiciosa y oscura, en la que el realizador aborda el racismo y la inmigración en EE.UU. “Gran parte de esta lucha que estamos atravesando es sobre la raza”, dice a Culto el showrunner.



“Son tiempos difíciles en todos lados”, dice al atender el teléfono Noah Hawley (53). “Un poco mejor, un poco peor, pero nadie está mucho mejor”, señala a Culto uno de los hombres de Hollywood que peor lo pasó al inicio de la pandemia.

A un par de semanas de terminar el rodaje de la cuarta temporada de Fargo en Chicago, en marzo, la crisis sanitaria obligó a detener las grabaciones y, en consecuencia, el estreno se terminó moviendo de abril a septiembre, una vez que pudo retomar las filmaciones.

Ese es sólo uno de los aspectos que vincula al nuevo ciclo de la elogiada serie inspirada en el filme de los hermanos Coen con la contingencia: el guionista y director decidió desde antes aplicar cambios radicales en la producción, eliminando a los policías buenos, volviendo más oscura la trama y concentrando todo en lo que anteriormente ha llamado “el pecado original de Estados Unidos: la esclavitud y la explotación de los inmigrantes”.

Así, luego de un receso de tres años la premiada ficción antológica (cada domingo a las 21 horas en OnDirecTV y DirecTV GO) salta hasta los 50 en Kansas City, Missouri, concentrando el drama en el enfrentamiento entre pandillas italianas y afroamericanas que para asegurar la paz han intercambiado a sus hijos.

Loy Cannon (Chris Rock) lidera una de las bandas de la trama.

Dentro de un elenco más voluminoso que nunca, el personaje principal lo encarna el comediante Chris Rock, en la piel del mafioso Loy Cannon. Una apuesta de casting quizás atípica, pero en sintonía con la mirada que tiene Hawley de la serie y la inclinación por el riesgo que ha probado tanto en esta historia como en la ya concluida Legion.

-Ha dicho que cuando se reunió por primera vez con Chris Rock sólo contaba con la premisa de esta temporada. ¿Qué es lo que más le entusiasmó de tenerlo como protagonista?

Siempre trato de crear una historia que sea inesperada y que no se pueda predecir. Y parte de eso es la naturaleza de contar una historia verdadera que no es verdad. Es tener acceso a elementos de aleatoriedad, coincidencia o sincronicidad que normalmente no encuentras en una historia de ficción. A veces es un ovni, ¿sabes a qué me refiero? Eso crea una experiencia para la audiencia en que no sabe qué va a suceder a continuación.

“Y siento que cambiar las expectativas está a la mano cuando seleccionas a ciertos actores, como a Bob Odenkirk en la primera temporada o a Nick Offerman en la segunda. Actores de comedia que a menudo la audiencia ve de una manera. Chris ha estado actuando en películas desde que tenía 20 años. Sin embargo, lo vemos de una sola manera, como una persona cómica. (Pero) lo que es realmente es un emprendedor, alguien que se construyó de la nada. Sólo tenía palabras y su voz, y pasó de reunir 20 personas en una sala a ser el comediante más grande del mundo. Entonces, él es un emprendedor, y eso para mí se sintió como el personaje, me gusta ese eco”.

Jason Schwartzman como el principal heredero del clan Fadda.

-Escribió las tres primeras temporadas antes de las elecciones de 2016. ¿Cómo se vio afectada la creación del cuarto ciclo por todo lo que ha sucedido en EE.UU. desde entonces?

Fue interesante porque esa elección sucedió en realidad mientras estábamos filmando la tercera temporada y yo todavía estaba escribiendo. Hay tantos elementos en esa tercera temporada que se sintieron tan oportunos. Era una historia sobre fake news. Había un personaje ruso. Esta vez me alejé un poco de ese conjunto original de sentimientos que todos teníamos después de las elecciones, y pensé, bueno, veamos lo que significa ser estadounidense.

“Porque todos los países tienen una identidad y un sentido de orgullo nacional. Pero Estados Unidos se anuncia al mundo como un lugar al que ir cuando se quiere ser libre y tener éxito, y rehacerte de nuevo. Si puedes entrar, ya sabes, a lo largo de la historia, la última persona del barco es la peor tratada. Y pensé que era un lugar interesante para contar una historia sobre el pasado que resonara mucho en la actualidad”.

-¿Alguna vez imaginó que los temas que aborda parecerían tan urgentes en 2020?

Lamentablemente en este país esta conversación sobre la desigualdad, sobre el color de piel de las personas y cómo afecta su lugar en el país, se debió haber dado hace mucho tiempo, y la hemos tenido durante cien años. Y la estamos teniendo más intensamente ahora mismo. No podría haberlo predecirlo, pero al mismo tiempo, gran parte de lo que define este momento y esta lucha que estamos atravesando es sobre la raza, y quién llega a llamarse estadounidense. De esa forma fue inevitable, supongo.

-Esta temporada integra algunos de los elementos de las tres primeras, pero es probablemente la más oscura y ambiciosa. ¿La pensó como una forma de romper con lo que había hecho en los ciclos anteriores?

De alguna manera. Nuestro segundo año también fue una historia más grande. Esa ambición de contar una gran historia es culpa mía, me atrajo, y creo que este año tenemos 21 personajes principales. Me encanta un buen elenco y no creo que haya personajes pequeños. Al ser de época, por supuesto, también tomó mucho tiempo y dinero la recreación. Pero también siento que, después de 30 horas de Fargo, la serie, la única razón para hacer otra temporada es con algo nuevo que decir y algo nuevo que hacer.

Al centro, Ethelrida (E'myri Crutchfield), la heroína de la serie.

“Y si vuelvo con otra verdadera y pequeña historia de moralidad, creo que la gente podría empezar a preguntarse si estaba ordeñando algo que ya había muerto. En cambio, lo que siempre me ha fascinado con esta forma de antología es la idea de que la palabra Fargo evoca una especie de historia, una especie de historia verdadera más extraña que la ficción. Y sí, tiene que ser una historia de crimen y tiene que haber violencia. Eso no es lo que hago, no me encanta la violencia, pero no creo que se pueda construir sin crimen porque es parte de la identidad de la marca”.

-Algunos programas de TV sobre policías han sido objeto de críticas tras el Black Lives Matter. ¿Cómo trabajó esta temporada con esos personajes?

Esta serie comencé a escribirla hace dos años, o hace 18 meses, y cuando se me ocurrió la idea de contar una historia que fuera principalmente sobre personajes negros e inmigrantes en Estados Unidos, pensé: para estos dos grupos, su experiencia con la policía no es como si esta fuera el centro moral de sus vidas. Y pensé que se sentiría poco auténtico tener otro personaje de policía positivo y absolutamente bueno. Se sentiría irreal, honestamente. Pero necesitaba ese personaje, esa fuerza completamente buena que quiere un cambio positivo. Así que creé esta especie de escenario a lo La ventana indiscreta, la película de Hitchcock, con esta chica de 16 años (E’myri Crutchfield) que vive al otro lado de la calle de esta enfermera (Jessie Buckley), que descubre muy rápidamente que está matando a sus pacientes. Eso me permitió dos cosas. Tener una detective que no era policía, y también liberar a los policías de la serie de ser sólo buenos.

La enfermera Oraetta Mayflower, encarnada por Jessie Buckley.

-Hollywood tiene una larga historia de películas de gánsteres, y de hecho una de las mejores cintas de los Coen es sobre mafiosos, Miller’s crossing. ¿Estaba particularmente interesado en subvertir esa tradición?

Bueno, lo que es interesante acerca de esas películas es que todas son siempre tan machistas. Y pensé en subvertir eso, en un cierto nivel. Quiero decir, amo esas películas. Buenos muchachos o El padrino, o incluso los filmes internacionales, las películas japonesas de gánsteres o las historias coreanas de crímenes, todo eso. Pero tienden a ser, al final del día, muy machistas. Y lo que me gusta aquí (en Fargo) es que tienes un desarrollo, ciertamente, de estos hombres parados nariz con nariz, pero hay mucho más en juego. Y, en última instancia, el héroe de la historia es una niña de 16 años. Dos de mis personajes favoritos son Swanee (Kelsey Asbille) y Zelmare (Karen Aldridge), que escapan de la penitenciaría y son dos forajidas. No lo sé. Hay algo en esto que, con suerte, se siente original en un género que está tan lleno de historias.

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