Zappa: el último documental sobre el rockstar más contestatario

Zappa

Con más de 60 álbumes publicados en vida, el autor de Hot Rats destaca como uno de los compositores más innovadores y rebeldes de la historia. Si en sus memorias se manifestó en contra del consumo de drogas bajo el argumento de que distanciaban a los jóvenes de la acción política, más tarde compareció en tribunales a favor de la libertad de expresión. Rolling Stone lo describe como un “Mozart modernista” y el director británico Alex Winter se refiere a él como “un adelantado a su tiempo”. Zappa, el documental estrenado por Winter, aborda rarezas de su carrera musical y cinematográfica, a través de testimonios de sus compañeros de The Mothers of Invention y otros colaboradores.



Siempre fue un bicho raro entre los más extraños. Cuando la cultura hippie florecía en su máximo esplendor a finales del 60, Frank Zappa figuraba como el principal compositor de The Mothers of Invention y recogía influencias de artistas contemporáneos como Igor Stravinsky y Edgar Varèse, además de guitarristas de blues como Howlin’ Wolf y Jay Watson.

Si en Freak Out (1966) exploró las posibilidades del rock psicodélico y la música concreta, en Lumpy Gravy (1967) —su primera entrega solista y en compañía de la orquesta eléctrica Abnuceals Emuukha— se sumergió en un universo de tintes circenses en el que incluyó elementos del jazz fusión y la performance de la palabra hablada, en dos partes de casi 16 minutos cada una.

Solo un año más tarde publicó We’re Only in It for the Money (1968), “solo estamos en esto por el dinero”, con una portada que alude burlescamente al Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) de The Beatles, pero con los integrantes de The Mothers of Invention agrupados con vestidos alrededor de un bombo con el grabado del título en su parche superior.

—Nunca los odié. En realidad me gustaban dos o tres de sus canciones —manifestó en una entrevista con el periódico The Columbus Dispatch—. Lo que encontraba repugnante era la forma en que se consumían y se vendían. Ningún músico ha tenido éxito en Estados Unidos a menos que estuviera acompañado de buena ropa, algo para bailar o un buen peinado.

Con más de 60 discos publicados, el autor de Hot Rats (1969) sigue siendo un referente del experimentalismo sonoro y la críticas socio-culturales, a pesar de su muerte por cáncer de próstata en 1993. Rolling Stone lo describe como “un Mozart modernista” y detalla que no existe un seguidor casual de su obra: o te alejas inmediatamente de su propuesta o te conviertes en un fanático empedernido que analiza cada detalle de su trayectoria. Y esa es solo una de las aristas que lo han convertido en un referente tanto para la música popular como para el underground contracultural.

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Si bien, él mismo documentó sus memorias en el libro La verdadera historia de Frank Zappa (Poseidon Press, 1989), el reciente documental del director británico Alex Winter —titulado Zappa (2020) y estrenado en Amazon Prime en Estados Unidos— accede a la bóveda personal del artista y aborda rarezas de su trayectoria en su trabajo como compositor y su faceta cinematográfica, a través de la cual dirigió cintas como la surrealista 200 Motels (1971), la animada The Amazing Mr. Bickford (1987) y el registro de un concierto de Halloween en Baby Snakes (1979). Junto con ello, expone sus primeras producciones caseras y entrevistas inéditas a solo meses de su fallecimiento.

Desde su crecimiento durante el mandato del ex presidente republicano Dwight Eisenhower hasta su descubrimiento de doctos como Varèse y su amistad escolar con Don Van Vliet —después conocido como un intérprete de melodías retorcidas bajo el seudónimo Captain Beefheart—, además de su inintencionado éxito comercial con Ship Arriving Too Late to Save a Drowning Witch (1982), Zappa siempre mostró una actitud provocadora no solo en el ámbito musical.

Si su juventud estuvo marcada por la obsesión con generar explosiones —con los conocimientos heredados de su padre, un químico que trabajaba para el gobierno de Estados Unidos—, más tarde criticó duramente a la cultura hippie y el consumo de drogas, dos tópicos interconectados que eran altamente valorados entre sus colegas de la época.

Según detalló en sus memorias, creía que los estupefacientes generaban una desconexión de los jóvenes con lo que realmente consideraba importante, es decir, la acción política. Incluso, en 1985 compareció ante el parlamento estadounidense para rebatir una moción del Centro de recursos para padres sobre música (PMRC) —un comité liderado por Tipper Gore, esposa del entonces senador Al Gore—, a través de la cual buscaban denunciar y censurar el contenido sexual explícito en algunos álbumes de rock. Pero a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, Zappa no solía abordar estas temáticas en sus letras, más bien, su compromiso era con la libertad de expresión para la comunidad artística.

—La propuesta es una pieza mal concebida de disparates que falla en dar beneficios reales a los niños, infringe la libertad civil de quienes no lo son y promete mantener ocupadas a las cortes. Sus demandas son el equivalente a tratar la caspa con decapitación. Es como un manual de instrucciones para una especie de programa de entretenimiento que busca encasillar a todos los compositores e intérpretes en las letras de unos pocos. ¿Cómo se atreven? —declaró el músico en el tribunal, en medio de una audiencia que murmuraba tras escuchar sus palabras.

Frank Zappa manifestándose en contra de la moción del PMRC en el tribunal, 1985

A través de material de archivo recolectado por su familia y testimonios de colaboradores como Mike Keneally, Ian Underwood, Steve Vai, Pamela Des Barres, Bunk Gardner, David Harrington, Scott Thunes, Ruth Underwood y Ray White, además de su viuda, la compositora Gail Zappa, el documental de Alex Winter ofrece una última revisión al impacto que generó el autor de The Grand Wazoo (1972), el mismo con el que es recordado religiosamente hasta la actualidad. En palabras del director británico en un comunicado publicado por Entertainment Weekly:

—Frank Zappa no solo fue un genio creativo, sino también un pensador grande y elocuente que articuló la locura de su época con extraordinaria claridad e ingenio. Un inconformista legítimo que vivió y trabajó entre otras personas extraordinarias en tiempos históricos. En última instancia, Zappa no es un viaje retro al pasado, sino una exploración completamente moderna de un hombre cuya visión del mundo, arte y política estaban muy por delante de su tiempo y profundamente relevantes en nuestros tiempos desafiantes.

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