“Es muy buena publicidad tener a Obama tirándole flores a Chile”: el detrás de cámara del documental chileno nominado a los Emmy

Un animal por mes, ese era el tiempo límite que tenían Christiaan Muñoz-Salas e Ignacio Walker para grabar las imágenes de La Patagonia Chilena, el capítulo de la docuserie Nuestros Grandes Parques Nacionales, que les valió una nominación a los premios de la industria. "Mostrar a Chile como ejemplo de preservación en el mundo también para nosotros es un honor", cuentan a Culto.



Christiaan Muñoz-Salas e Ignacio Walker son de Santiago, tienen 36 años y tuvieron una primera experiencia internacional como cineastas de naturaleza grabando en la Patagonia para BBC. El 2020, trabajaron juntos por primera vez, recorriendo el sur de Chile por cuatro meses con la misión de captar cuatro secuencias de animales endémicos que formarían parte de la docuserie de Netflix Nuestros Grandes Parques Nacionales.

El coronavirus, las largas distancias y el que nadie externo pudiera entrar a Chile, implicaron que Muñoz-Salas -también conocido como Toco- y Walker hicieran un largo viaje por tierra, manejando largos kilómetros por turnos y recibiendo millonarios equipos de la productora internacional que -significando una angustiosa espera para los camarógrafos- quedaban en manos de otras personas, hasta llegar a las suyas.

El tiempo límite era de 4 meses, de modo que alcanzaban a filmar un animal por mes. Con un guión en sus manos y sin importar las condiciones climáticas, las dificultades de los territorios, el actuar imprevisible de los animales, etc; tenían que capturar lo que les fue solicitado durante ese periodo.

Dos años después, el capítulo dedicado a la Patagonia chilena, en donde el mismo expresidente Barack Obama describe las secuencias realizadas en su mayoría por los cineastas chilenos, generó la posibilidad de un reconocimiento mayor. Los dos cineastas fueron nominados este año a los premios Emmy en la categoría “Mejor fotografía para un programa de no ficción”, en competencia con otras cinco grandes producciones.

¿Cómo se gestó este documental?

C: El proyecto lleva años, fue prepandemia. Me contactaron a través de René Araneda, que también trabajó en el proyecto, en la parte editorial en las oficinas de Wild Space (productora) en Inglaterra y empezó a grabar la serie con otros camarógrafos de Inglaterra que hicieron algunas secuencias. Y luego vino la pandemia, el proyecto tuvo que parar por seis meses y viendo que no iba a ser factible que alguien viniera, empezaron a hacer un equipo dentro de Chile.

I: Nos pidieron si podíamos grabar todo lo que faltaba de la serie en cuatro meses seguidos, que eso es algo que nunca se hace, porque este es un trabajo de lunes a domingo muy intenso que estás subiendo cerro con cámara y trípode en el hombro. Muy exigente a nivel físico y también estás ahí perdido en la mitad de la nada, con un equipo de gente muy reducido. El primer desafío era llegar a Aysén en la mitad de la pandemia. Nos tuvimos que ir por tierra, o sea, literalmente manejamos desde Santiago, cruzando todos los puntos de chequeo sanitario.

Durante ese largo viaje por el extremo sur del país, Muñoz-Salas y Walker realizaron cuatro secuencias. En orden temporal de filmación: cóndores en Bahía Exploradores, foca leopardo en Laguna San Rafael, albatros de ceja negra y pingüino de penacho amarillo en isla Diego Ramírez. Luego de ese tiempo, Muñoz-Salas siguió grabando pumas en Torres del Paine.

¿Ustedes sabían qué acciones de los animales tenían que capturar?

I: El 2018 empezamos a hablar con la gente de Netflix, liderado por René, para ver qué filmar, dónde filmar, cuándo filmar y todo esto es asesorado por científicos, por expertos y por gente local. Nosotros como camarógrafos somos la parte más visible de un trabajo de años de científicos, conservacionistas y gente apasionada por la naturaleza que permite que nosotros lleguemos a encontrar estas situaciones, de las cuales algo se sabe. De la foca leopardo en San Rafael, por ejemplo, no se sabía nada. Pero fíjate que un guardaparque que estuvo ahí trabajando hizo el estudio de clasificar la población residente, a las 10 a 13 focas que hay, usando las fotos de los turistas en Instagram y Facebook, y viendo por la mancha de las focas cuál es cuál. Gracias al trabajo de él nosotros pudimos identificar más o menos y sabíamos que algunas eran más activas.

¿Cómo fue el proceso de grabación del capítulo?

C: Fue difícil en un momento mentalizarse que iban a hacer cuatro meses de corrido filmando. A pesar de que no fue difícil físicamente, mentalmente fue agotador por estar siempre esperando en el mismo lugar y pensando en qué es lo que iba a pasar con respecto a la pandemia. Afortunadamente salió todo bien, mucho mejor de lo que todos esperábamos. Entremedio tenían que traer, por ejemplo, un equipo de filmación que es una cámara estabilizadora gigante con un brazo gigante que se ponía arriba de un bote y era primera vez que nosotros como equipo lo usábamos solos. No teníamos a nadie de la producción que nos dijera cómo funcionaba todo, así que tuvimos que aprender por videos grabados por los dueños.

Foto: Christiaan Muñoz-Salas.

¿Cómo lograban acercarse a los animales sin molestarlos?

I: Uno como camarógrafo de animales tiene un código ético súper fuerte de que lo que uno ve en cámara no puede ser el resultado de la intervención propia. Uno siempre interviene, o sea, por muy escondido que esté, el animal igual sabe, pero te ignora. Lo importante es que lo que se vea en cámara sea el resultado de la vida natural. Para poder hacer esto, hay que tener un mínimo de conocimiento de comportamiento animal. El Toco es experto, conoce todos los nombres científicos de los animales en Chile. Es increíble trabajar con él. Yo por mi lado también he aprendido mucho. Todos los animales tienen una tolerancia distinta del espacio personal. Nosotros hacemos esto porque nos gustan los animales y porque los queremos proteger, entonces si filmarlo compromete esa premisa, no estamos haciendo bien nuestro trabajo.

C: Mi padre -Christian Munoz-Donoso, reconocido documentalista de naturaleza- igual es un poco naturalista, ha estado siempre en proyectos de conservación y son cosas que uno absorbe desde pequeño. Yo cuando estaba en la escuela básica, andaba hablando de nombres científicos de animales y mis compañeros pensaban que yo estaba loco, pensaban que estaba hablando otro idioma. Pero es algo que he aprendido con el tiempo y me gusta. Esto tiene que tiene que gustarte para poder seguir con el aprendizaje por así decirlo. Uno está como camarógrafo siempre aprendiendo de los animales y viendo qué historia puede contar. Siempre tiene que estar pendiente del ruido que hace y por eso estoy vestido de camuflado, unas telas que son para el frío, pero no es porque me gusta el camuflado, sino que son específicamente para no generar ruido como esas parkas de pluma que suenan, esta es todo lo contrario.

¿Recuerdas algún momento particularmente difícil?

C: Las islas Diego Ramírez, fueron cuatro días navegando desde Puerto Natales. Fue un gran tema porque era una embarcación de rescate que tiene una forma y un sistema específico para no volcarse, es como una boya gigante. Entonces el barco se movía más de lo normal y no estaba totalmente habilitado para tener, digamos, como nueve personas arriba. Teníamos que turnarnos los camarotes para poder dormir. Algunos teníamos que dormir en sillas, porque eso era lo único que había. Allá son tres islas, hay dos que son grandes y en una de ellas están los marinos en una base. Pero nosotros no teníamos permiso para esa isla porque había que sacar uno especial. El tema es que no pudimos desembarcar a la que íbamos porque había un derrumbe y las condiciones del mar tampoco lo permitían. Es un lugar tan salvaje en general, que el clima lo ataca todo el día. Así que tuvimos que esperar en el bote, a través de teléfono satelital pidiendo permiso para poder desembarcar donde estaban los marinos, que en ese tiempo también era difícil, por temas Covid, a pesar de que llevábamos test PCR y todo lo habido por haber que decía que estábamos negativo. 7 a 9 horas en ese bote que se mueve de esa forma. Ahora uno lo mira con otros ojos, en una anécdota más que nada, pero en el momento igual se preocupa y no tiene los mejores ánimos, pero lo supimos sobrellevar.

Ignacio Walker manejando el zodiac que permitió llevar los equipos del barco a la isla Diego Ramírez.

¿Cuál de las secuencias presentes en el capítulo es tu favorita?

I: Hay un lugar en la colonia de albatros en que aterrizan, entonces yo me puse esperando que aterrizaran cerca de cámara, de repente aterrizaban a la izquierda, a la derecha o estaba nublado o estaba lloviendo. Estuve tres días en el mismo lugar esperando y aparece este albatros y vuela derecho hacia cámara y al final pasa por encima. La toma es un fragmento de este momento del albatros volando, y me toca la cabeza con un pie antes de aterrizar. Fue súper emocionante. La toma es preciosa. Es una toma de la que estoy muy orgulloso en mi carrera.

C: Los cóndores, la verdad no esperaba obtener lo que obtuvimos con esa secuencia. Aparte de ser llamativa con el lugar en donde están, vi cosas muy lindas con esa familia. Vi a ambos padres, al macho y a la hembra, alimentando la cría. Y eso fue bastante llamativo, no recuerdo que haya estado en el guion y quedó muy bonito. Es bastante tierno para un animal como ese, que uno no piensa que es así.

Christiaan Muñoz-Salas, junto al montañista Marcelo Mascareño y al fotógrafo Francisco Croxatto, que lo ayudaron a escalar la pared de roca donde estaba el cóndor, para lograr planos más cercanos.

Con respecto a la nominación en los Emmy, ¿cómo fue el momento en que se enteraron?

I: Fue especialmente inesperado, en el sentido de que yo en ese momento estaba sin señal porque estaba en una expedición de dos semanas filmando tiburones y de repente llego el lunes de esta semana y me empiezan a llegar WhatsApp de mucha gente y yo como, se murió alguien. Empiezo a leer las felicitaciones y la verdad no entendía nada. Esta nominación no es solamente Christiaan y yo, sino que somos todos los camarógrafos que contribuimos al capítulo y que es un honor compartir esta noticia con ellos. Fue súper emocionante, es un tremendo honor estar en esa categoría.

C: La producción me había mencionado que querían postularlo a los Emmy, pero quedó en eso, no supe nada más. No sabía que ellos me iban a postular a mí y a Ignacio, por ejemplo, porque lamentablemente solo se pueden postular dos nombres en esta categoría. Es un trabajo en equipo, finalmente, no es solo yo que estoy detrás de la cámara y solo Ignacio, sino que son varias otras personas. Es totalmente un orgullo, ya la nominación es un reconocimiento enorme para uno como chileno, para la industria de la naturaleza y para Chile mismo.

¿Cómo aporta esta nominación al género del documental en Chile?

I: Tener la suerte de tener un capítulo, porque esta serie es de parques nacionales del mundo y un capítulo de los cinco está enfocado solamente en Chile, ¿cachaí? Mostrar a Chile como ejemplo de preservación en el mundo también para nosotros es un honor. Es muy buena publicidad tener a Obama tirándole flores a Chile durante 45 minutos, es tremendo. Y como es político, genera mucho impacto dentro del mundo político, que son al final las personas que deciden qué se protege y qué no se protege. Entonces el valor del programa va mucho más allá del Emmy, tiene la connotación de cuidado ambiental que como camarógrafos nos importa tanto. El hecho de que Christiaan y yo aparezcamos como los nominados es súper emocionante porque demuestra que en Chile hay muchísimo talento, es mucha la gente que trabaja en la industria y que están empujando todos los días para hacer documental. Es increíble.

Ignacio Walker, el científico Cristian Suazo y el director René Araneda en Diego Ramírez.

El próximo 12 de septiembre se darán a conocer los ganadores de los Emmy. Tanto Muñoz-Salas como Walker, consideran que los otros nominados son “documentales extraordinarios”.

“El material, el contenido que tienen es bastante bueno, pero como esta categoría es de fotografía, la verdad no sé cómo se mide ese tipo de cosas. Por eso pienso que puede ser un gran plus por el hecho de que las imágenes que hicimos con Ignacio, que hizo todo el equipo son propias, no son material de archivo”, aseguró Muñoz-Salas sobre la posibilidad de ganar.

Luego de grabar Nuestros Grandes Parques Nacionales, ambos cineastas participaron en las filmaciones de la docuserie de seis capítulos de CNN, narrada por el actor chileno Pedro Pascal, Patagonia: Vida en el Fin del Mundo, que está siendo estrenada actualmente en Estados Unidos y que aún no tiene fecha de lanzamiento en nuestro país.

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