Por Gonzalo ValdiviaAsí se gestó la llegada de Prince al final de Stranger Things (y por qué Kate Bush fue clave)
El epílogo de la serie –ya disponible en Netflix– contó con When Doves Cry y Purple Rain en dos momentos decisivos de la historia. La idea de los creadores tuvo que enfrentar la conocida reticencia del patrimonio del artista a ceder los derechos a producciones audiovisuales. “Creo que no hay nada más épico que Prince”, indicaron.

Stranger things partió musicalizando su historia con éxitos de The Clash, Bon Jovi y New Order, y cerró su trama al ritmo de hits de Diana Ross, Pixies, Iron Maiden y David Bowie. Si cada ciclo fue un viaje por los sonidos de los años 80 y décadas anteriores, la quinta y última temporada no fue la excepción.
Su episodio final –titulado Este lado– contó con un invitado musical con doble presencia: Prince, quien irrumpió con When doves cry y Purple rain. Una inclusión que llamó la atención por el poder y emoción que le otorgó a la historia, pero también por la conocida dificultad que implica conseguir los derechos de su catálogo para series y películas.

Como muchos recordarán, ambas canciones integran el disco lanzado en 1984 por Prince and the Revolution y fueron parte del soundtrack de la película del mismo año. Pero fuera de ese proyecto, nunca habían integrado una producción audiovisual. ¿La razón? La reticencia del músico a ceder sus creaciones en vida y el respeto de sus herederos a mantener esa idea tras su fallecimiento.
A los hermanos Matt y Ross Duffer se les ocurrió un concepto que complicó la tarea y, al mismo tiempo, explica la aparición de ambas canciones (ojo, spoilers a continuación).
En el último capítulo, tras acabar con el villano principal, el grupo de héroes se dirige de vuelta a Hawkins, no sin antes asegurarse de destruir el Upside Down. El plan para hacerlo consiste en instalar varias bombas que se activan cuando la cara de un vinilo termina de reproducirse. En ese momento todo es alegría, pero con un dejo de intranquilidad.
Luego, a medida que transcurren los minutos, el ánimo cambia: Eleven, la chica con superpoderes, decide sacrificarse en pos de asegurar el bienestar de sus amigos. Mientras el grupo corre desesperado a su rescate, el vinilo se sigue reproduciendo, hasta que termina de girar y se produce la explosión. Y el ánimo, por razones lógicas, se vuelca al drama.

Los Duffer fueron tajantes: para esos instantes cruciales del desenlace necesitaban dos canciones de la época, y una debía comenzar la cara de un disco y la otra debía terminar el mismo álbum. Cada una, por cierto, tenía que dialogar con el tono de esos mencionados momentos.
La responsabilidad de esa búsqueda recayó en Nora Felder, presidenta de Picture Music Company y supervisora musical de la serie. La experta hizo una exhaustivo rastreo que implicó revisar libros y diversas fuentes, hasta que les hizo una propuesta a los creadores: ¿qué tal When doves cry y Purple rain?
Ambos quedaron encantados con la idea. Lo más complicado vendría después, con las gestiones para intentar obtener los derechos. Felder contactó a todas las partes involucradas –incluyendo al patrimonio de Prince– y se concentró en aplicar una lección que aprendió durante la realización de la cuarta temporada de Stranger things, mientras trabajaba en conseguir Running up that hill (a deal with God), de Kate Bush.

“Me especialicé en literatura inglesa en la universidad, y eso me ayudó a crear lo que llamo ‘tesis’: donde se les da a los propietarios de los derechos toda la información sobre cómo se usará la canción, su historia y su significado”, detalló a Variety.
Según su punto de vista, “para los propietarios de los derechos, no se trata sólo del dinero, sino de encontrar lo que Prince hubiera querido y de hacerlo de la manera más respetuosa posible. Al igual que hacemos con las autorizaciones más complejas, creo que el arduo trabajo que dedicamos a las ‘tesis’ aseguró que todos comprendieran plenamente estos usos y lo que significaban para los personajes”.
En entrevista con Tudum, el medio de Netflix, los Duffer relataron una versión más simplificada de la historia, dándole crédito al trabajo que hicieron con el tema de Bush. “Sé que los Duffer creen que los herederos de Prince autorizaron las canciones por Kate Bush, y estoy seguro de que eso tuvo algo que ver”, indicó la experta.

Los realizadores, por su parte, subrayaron una idea con la que seguramente muchos comulgarán: “Creo que no hay nada más épico que Prince”.
Tal como ya ha sucedido en otras ocasiones –con Master of puppets, de Metallica, o la misma Running up that hill (a deal with God)–, el impacto ha sido instantáneo: las dos canciones del músico experimentaron un alza después del estreno del final. De acuerdo con Variety, Purple rain logró un aumento del 243% en las reproducciones globales de Spotify, mientras que en el caso de When doves cry el aumento fue de un 200% en el mismo apartado.
Una muestra categórica del fenómeno que se produce cuando se reúne una de las series más exitosas de los últimos años con parte del cancionero fundamental del pop y rock de fines del siglo pasado.
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