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Cate Blanchett: “Hemos despilfarrado las oportunidades que nos brindó la pandemia, pero no pierdo la esperanza”

La reconocida actriz se reúne con Jim Jarmusch en Padre Madre Hermana Hermano, película que triunfó en el Festival de Venecia 2025 y debuta en los cines nacionales este jueves 9. Aquí habla con Culto sobre dinámicas familiares complicadas, sus recuerdos filmando El Señor de los Anillos y su perspectiva sobre la inteligencia artificial. “El miedo no nos llevará a ninguna parte”, afirma.

Cate Blanchett: “Hemos despilfarrado las oportunidades que nos brindó la pandemia, pero no pierdo la esperanza”

¿Existe tal cosa? Quiero decir, creo que eso es una especie de ficción”, opina Cate Blanchett (Melbourne, 1969) al otro lado de la pantalla.

La actriz expresa sus dudas en el momento en que se le pregunta por los ingredientes que componen una familia feliz y funcional. Y duda seriamente de su existencia. Esa disposición seguramente se sustenta en experiencias de vida, pero también en lo que ha aprendido gracias a su recorrido en la ficción.

En particular a lo que ha extraído de Padre madre hermana hermano, un sobrio viaje por tres estructuras familiares donde las tensiones se sienten pero nunca estallan, por el que el estadounidense Jim Jarmusch alzó el León de Oro de la 82° edición del Festival de Venecia. “Creo que las familias están en constante cambio y son como una comezón que no podemos rascarnos”, afirma.

A finales de 2025, poco antes de que termine el año, Blanchett se conecta a Zoom. Aparece como “Cate Upton”, el apellido de su esposo, el dramaturgo Andrew Upton (con quien formó una familia de cuatro hijos). La ganadora del Oscar se encuentra con la apertura y el tiempo para hablar sobre temas que sus colegas no siempre se atreven a tocar. Uno de ellos es su mirada sobre las dinámicas familiares.

“Creo que mi teoría es no tener teorías”, señala a Culto. “Ciertamente, como padre o madre, uno atraviesa muchas etapas en las que tiene que confrontar sus suposiciones sobre quién es tu pareja, quiénes son tus hijos. La única manera de mantener la relación viva, dinámica y vagamente sana es deshacerse de cualquier reglamento. Ciertamente, como padre o madre, una vez que intentas criar hijos, y sólo lo intentas, te sientes más desconcertado por tus fracasos que por cualquier cosa que consideres un éxito. Y eso te lleva a comprender mucho mejor a tus propios padres. Sin duda”.

En Padre madre hermana hermano, que se estrena el próximo jueves 9 en cines chilenos y más adelante estará disponible en Mubi, ella asoma en la segunda historia en la piel de Timothea, la hija de una reconocida novelista (Charlotte Rampling). Junto a Lilith (Vicky Krieps), se dirigen a la visita anual a la casa de su mamá en Dublín. Introspectiva y de muecas apenas perceptibles, Timothea cuenta que la han ascendido en su trabajo, pero es interrumpida por su hermana, ansiosa por poner al día a sus madre con sus últimos logros, que incluyen un supuesto matrimonio con un hombre rico y apuesto.

¿Por qué sólo visitan a su progenitora una vez al año? ¿Qué las llevó a tener esa relación con su mamá y entre hermanas? ¿Por qué les tres visten de rojo? Esas son la clase de preguntas que el autor de Mystery train (1989) deja que el espectador responda por sí mismo. Las pistas están desperdigadas en los silencios, en los pequeños gestos y en las posturas que adoptan sus actrices.

“La mayoría de las familias tienen un componente performativo. Ni siquiera importa el tipo de familia ni la época. Creo que a menudo estamos representando una actuación de nosotros mismos. En particular en esta dinámica familiar hay una actuación formal en el momento en que toman el té, es como una puesta en escena (...) Hay una incomodidad inherente y una sensación de actuación que creo que fue interesante interpretar –en el mejor de los casos– de forma sutil”, plantea.

Foto: Tom Munro

La actriz cuenta que en un principio iba a interpretar a Lilith, la hermana que aparenta, pero detectó que se parecía a uno de sus personajes en Coffee and cigarettes (2003), también del mismo director, y le sugirió un cambio.

“(Timothea) me pareció muy peculiar. No habla mucho, la consideran la más aburrida de la familia, y me interesaba interpretar a alguien que no acaparara toda la atención, lo que me encantaba. A menudo las personas calladas pasan desapercibidas, se las considera inseguras o poco interesantes. Pero cuando la gente se retrae, no necesita expresarse constantemente. Y me parece muy interesante que ella se tome un momento de tranquilidad allí dentro. Es como si dijera: necesito respirar aquí arriba y luego volveré. Y eso me encanta”, apunta.

-Esta es una película muy contenida. ¿Ustedes hablaron sobre las cosas que sus personajes no pueden o no quieren decirse?

Nunca había trabajado con Charlotte ni la conocía, y pensaba que sus interpretaciones eran muy introspectivas. Aunque es una persona espectacular y es físicamente memorable en cada papel, la intensidad de la vida interior de sus personajes ha quedado grabada indeleblemente en mí como actriz. Así que me sorprendió lo mucho que Charlotte quería hablar de eso. Hablamos mucho. Cenamos y pasamos tiempo en su habitación en la casa. Vicky y Charlotte se acurrucaban en su cama. Todas almorzábamos allí. Fue como una pijamada de dos semanas. Era como si nos comportáramos como una especie de unidad peculiar y hablábamos mucho de la familia. Y creo que eso probablemente se debe a la historia que estábamos contando. Eso fue un poco antes del inicio del rodaje, pero mucho durante el rodaje.

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-¿En algún momento del rodaje pudo compartir con todo el elenco? ¿O siempre trabajaron por separado?

Sí, fue así. Yo sabía quiénes habían sido elegidos para las otras secciones, pero nunca compartimos el mismo espacio en el set hasta que llegamos a Venecia. Y ni siquiera todos estaban allí. Pensé: ¡Por fin voy a filmar con Tom Waits y Adam Driver! Pero nunca estuve con ellos. Es una pena. Me encantaría compartir escena con ellos algún día. Jim obviamente tenía todo eso muy claro en su mente (...) Creo que en verdad la filmó en orden. Pero sí, yo tenía muchísima curiosidad por ver cómo era el conjunto. Y es un todo, no es una antología. Es una película en toda regla. Creo que cuando se la describes a alguien, piensas: ah, son tres partes separadas. Pero creo que el ritmo y las similitudes son más profundos que las diferencias entre las familias; esa sensación de anhelo y pérdida y el desconcierto que a menudo experimentamos cuando volvemos a nuestra familia de origen.

-En la época en la que hicieron Coffee and cigarettes su carrera estaba en una etapa muy diferente. Por ejemplo, aún no había hecho El aviador (2004). ¿De qué manera la cambió trabajar con Jarmusch en ese momento? ¿Y de qué modo la cambió ahora que se reencontraron?

Me encanta interpretar más de un personaje en el cine. Es algo que he hecho varias veces en el teatro, pero nunca había tenido la oportunidad de hacerlo en el cine. Y hacerlo con Jim y con (el director de fotografía) Fred Elmes fue una experiencia excepcional e intensa. Siempre me entusiasman las sorpresas, y que me propusieran hacerlo con él fue totalmente inesperado, por lo que aproveché la oportunidad sin dudarlo.

“Después mi marido y yo dirigimos una compañía de teatro durante una década, y dejé de hacer películas durante un tiempo y hacía tiempo que no veía a Jim. Nos encontramos por casualidad en Nueva York y ambos dijimos: ¿Cuándo vamos a trabajar juntos de nuevo? Y un año después hicimos esto. Fue un placer volver (a colaborar). Uno suele volver a trabajar con directores y actores en el teatro, pero no lo he hecho tan a menudo en el cine. Y es realmente maravilloso cuando sucede. Creo que se desarrolla una especie de comunicación abreviada, una confianza que surge de forma más implícita e inmediata”.

-Cuando a futuro repase su trayectoria, ¿qué lugar cree que ocupará esta película a nivel emocional?

Creo que la experiencia de hacer una película suele ser muy diferente a la de verla, sobre todo a verla con público. Pero para mí fue una experiencia muy cálida. Cuando ahora veo a Vicky y a Charlotte, es como si hubiéramos formado una pequeña familia en aquel momento. Me conmovió mucho. No te lo esperas, pero cuando sucede es precioso. Sentí que las conocí de una forma rápida y profunda. Y fue maravilloso. Siempre es maravilloso volver a trabajar con un cineasta con el que, por el tiempo y las circunstancias, has perdido el contacto. Pero poder reencontrarme con él fue realmente especial. Te recuerda a ti mismo en una etapa anterior de tu carrera.

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Entre gigantes

Poco antes de esta entrevista, Cate Blanchett volvió a ver a la actriz Liv Tyler, con la que hace tiempo no hablaba. Ambas inmediatamente se largaron a charlar sobre la realización de la trilogía de El señor de los anillos, donde dieron vida a Galadriel y Arwen, respectivamente.

“Ninguno de nosotros sabía en qué se iban a convertir. Todos estábamos allí, ya fuera porque éramos grandes fanáticos del libro o, como yo, una enorme fanática de Peter Jackson y Fran (Walsh). Así que no teníamos ni idea del impacto que iban a tener, ni de cómo iban a definir lo que era posible. Quiero decir, el término ‘franquicia’ en el cine no existía entonces. Era la época –dice con la entonación propia de alguien que cuenta una vieja historia– en la que la gente apenas estaba empezando. Eran los inicios del escaneo (técnica pionera de efectos visuales), todo eso era algo nuevo en aquel entonces”, advierte.

Aunque pasen los años y las magnitudes de cada proyecto puedan variar, su aproximación al trabajo se mantiene intacta. “Mi lealtad, mi fidelidad, no era tanto hacia Tolkien como hacia Peter Jackson. Participé en una película de Peter Jackson de la misma manera en la que puedo participar en una de Jim Jarmusch. Así que no se siente diferente”.

-¿Qué lugar ocupa Jim Jarmusch entre los grandes directores con los que ha trabajado?

He tenido la fortuna de trabajar con muchos, me siento muy afortunada. Uno desarrolla una noción de lo que es posible, y creo que uno deja de lado cualquier suposición y simplemente tiene que estar atento a lo que le piden que haga. Y todos los grandes directores con los que he trabajado poseen una extraña combinación de una increíble seguridad en su visión, pero una profunda humildad para estar atentos a lo que sucede frente a ellos. Hay una fluidez en eso que les permite tener una idea muy clara del encuadre, de cómo quieren que el filme se vea y se sienta, pero están dispuestos a dejar de lado las ideas preconcebidas y adaptarse a lo que sucede frente a ellos. De ese modo, como resultado, sus películas se vuelven realmente vitales. Son actores que de alguna manera son capaces de equilibrar lo técnico y la naturaleza emocional y más febril de la realización cinematográfica. Jim (Jarmusch) por supuesto que está ahí arriba. Es un ícono.

-Uno de los temas más candentes en Hollywood en este momento es la inteligencia artificial. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Le preocupa? ¿O no le parece un problema mientras se sigan haciendo películas como esta?

El miedo no nos llevará a ninguna parte. La concienciación, sí. Pero, la verdad, nadie en el mainstream hablaba de esto en masa antes de la huelga de guionistas (en 2023). Nos corresponde a nosotros, como industria pública con visión de futuro, estar al tanto de estos temas y analizarlos a fondo. Creo que en beneficio de las personas que no tienen voz, plataforma ni una forma de reunirse y debatir sobre ello.

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“Estoy muy preocupada. Escuché a Ethan Hawke, a quien adoro, decir que la IA le aburre, y estoy de acuerdo con él. El porqué es la primera pregunta que uno se hace en cualquier proyecto creativo: ¿Por qué? Hay que analizar las cosas a fondo para desarrollar un sistema que permita afirmar que vale la pena seguir adelante, que vamos por el buen camino. Hay que ser riguroso. La falta de un debate público riguroso en torno a la IA y su desarrollo, los datos con los que se alimenta y quiénes quedan excluidos de ellos, es increíble. Parece haber muy poco rigor y nadie se pregunta por qué ni qué, y me resulta asombroso. Por eso, me siento muy agradecida de formar parte de conversaciones que realmente lo analizan. Y debo decir que hay muchas mujeres que están llevando a cabo un análisis profundo, y la verdad es que no me sorprende”.

-Ha hablado sobre la importancia de la empatía como base para la resolución de conflictos. Y sigue estando muy involucrada con su compromiso humanitario. ¿De dónde cree que proviene esto?

Sí. En el capitalismo tardío hay que luchar por el poder de la empatía. Cuando todas las emociones humanas se mercantilizan, es fundamental recordarlo. Ese es, en cierto modo, el superpoder humano y nuestro elemento diferenciador.

En los últimos días de 2025, el año en el que también estuvo en los cines con Código negro, de Steven Soderbergh, y en el streaming con un cameo en el final de la serie El juego del calamar, Blanchett comparte un análisis que probablemente no ha perdido vigencia.

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“Como especie estamos en una situación difícil de desenredar. Siento que las lecciones aprendidas o las oportunidades que nos brindó la pandemia se han despilfarrado en cierta medida”, observa.

Pese a eso, asegura, “creo que hay que mantener una actitud positiva. No pierdo la esperanza, pero hay mucho por hacer y, para ser honesta, me resulta muy difícil saber dónde concentrar la energía, pero suele ser alrededor de las niñas y las mujeres”.

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