Por Gonzalo Valdivia“La clave es que el mensaje no sea evidente”: Hoppers, la alabada apuesta de Pixar según dos de sus voces
Hoppers: Operación Castor gira en torno a una joven cuya mente es transferida a un robot con aspecto de castor. Recién estrenada en cines chilenos, la película es una de las entregas más brillantes del estudio de los últimos años. Dos actores que participan en el filme comparten los pormenores a Culto.

Hoppers: Operación castor debe ser de las películas de Pixar que más se sustenta en el humor y en las disparatadas dinámicas del singular mundo en el que transcurre. Bajo la dirección de Daniel Chong –el cerebro de la serie Escandalosos–, la cinta alcanza grandes dosis de hilaridad mientras narra las vivencias de Mabel, una joven de 19 años cuya mente es transferida a un robot con aspecto de castor y logra inmiscuirse en el bosque que comparten roedores y otras especies.
Como todo filme de animación, su estructura contempla un personaje que se opone a los intereses de la protagonista. Ese lugar es asumido principalmente por el alcalde Jerry Generazzo, un político que busca la reelección y no teme arrasar con el medio ambiente para construir una autopista que supuestamente traerá grandes beneficios a los habitantes de Beaverton. Codicioso, es desde hace años el gran antagonista de Mable, quien desde pequeña ha abogado por las causas ecologistas.

En diálogo con Culto, el actor mexicano Alberto Guerra –encargado de darle voz a ese personaje en el doblaje latino– comenta: “No creo que él sea un antagonista porque quiere serlo. Tiene ciertas convicciones y cree que está haciendo lo mejor dado su puesto en la sociedad como político”.
Aunque reconoce que Jerry posee “una profunda ignorancia hacia el medio ambiente”, destaca que “a la buena o a la mala o a la que sea, tiene la capacidad de incorporar esta nueva información en su vida y hacer un cambio. Creo que de eso se trata. No se trata de que nazcas sabiendo cómo comportarte y qué es lo mejor para la sociedad, sino de que estés abierto a escuchar y a entender que a lo mejor lo que tú creías que estaba bien puede ser que no esté tan bien. Eso me pasa a mí todos los días”.
Dentro de los varios momentos hilarantes que ofrece la película uno destaca en particular: la irrupción de una tiburón llamada Dianita. Ese papel demandaba una dosis de energía precisa, de acuerdo con la perspectiva de la actriz y comediante mexicana Sofia Niño de Rivera. “Yo no suelo ser muy energética cuando hablo, no me emociona tanto vivir. Pero a ella sí”, afirma.

Según indica, el mayor reto de su trabajo consistió en “encontrar la energía perfecta de su voz y también de regularla en ciertos momentos, porque es muy energética, pero después es más callada. Tiene muchas emociones en muy poquito tiempo. Y la situación en la que aparece también es rarísima, porque no aparece en su hábitat natural, aparece justo donde no va. Todo eso lo usé para ver cómo hacía su voz”.
“En mi vida he aprendido que el humor es la mejor herramienta para que la gente te escuche”, asegura Niño de Rivera, junto con plantear en voz alta un deseo que le encantaría se cumpla: “¿Pueden hacer una Hoppers 2 y que sólo se trate del tiburón?”.
Como ocurrió hace casi dos décadas en Wall-E (2008), Hoppers: Operación castor es un largometraje proclive al cuidado del medio ambiente. La clave de su éxito es que lo hace a través de una historia vertiginosa, plagada de personajes divertidos y una protagonista querible que se mete en un gran aprieto cuando se trata de tomar medidas desesperadas.

“Disney y Pixar tienen la capacidad de decir: este es el mensaje que queremos dar, pero ¿cómo lo hacemos por tres? Lo más importante ahorita en el contenido es no esperar el resultado de nada para mantener a la audiencia cautiva. Si desde el principio vas a saber que esta película va a ser de naturaleza y que lo que tenemos que aprender es que hay que cuidarla, pues te va a perder al principio. Pero aquí el chiste es ver cómo lo van a llevar para que el mensaje no sea el más evidente y mostrarlo de una manera original. Creo que lo hicieron muy bien. Eso es lo que hacen muy bien ellos con sus películas”, sostiene la comediante.
Guerra, quien proviene de un mundo diferente –La jauría, El Mantequilla: Maestro de la estafa y Griselda aparecen entre sus proyectos más destacados–, nunca había trabajado en el doblaje de una producción audiovisual. Le tocaba apoderarse de un papel que en la versión original recae en el actor Jon Hamm. “Está bien escucharlo, pero no te sirve mucho de referencia, porque hay una gran diferencia en la manera en la que hacemos el doblaje en español que en inglés; ellos lo hacen antes de que exista la animación y nosotros lo hacemos después”, apunta.
El intérprete contó con el respaldo de un equipo veterano que le dio una instrucción clara: “Olvídate de todo lo que tú crees que sabes de la actuación, o de lo que has hecho en la actuación, porque no tiene absolutamente nada que ver”.
Esa experiencia, reconoce, fue de ensayo y error. “Me lo tenían que repetir a cada rato: güey, te ves un poco estresado, relájate, diviértete”, cuenta.

“Yo entré con las herramientas que tengo y me di cuenta de que esas herramientas no eran suficientes para poder darle voz al alcalde Jerry. Fue muy bonito ponerme en manos de gente que sabe muy bien lo que está haciendo y que lleva muchos años haciendo lo que hace. Además, tenemos la gran suerte de que México tiene una de las mejores escuelas de doblaje en el mundo”, señala.
Hoppers: Operación castor ya cuenta con funciones en todos los cines del país.
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