Culto

Reseña de libros: de Adriana Murad a Juan Luis Salinas

La novela finalista del Premio Herralde, suerte de comedia de enredos con fantasmas; una historia de no ficción en torno a la figura de un niño que creció en medio de la violencia de la provincia en los años 80, y una colección de leyendas y mitos chilenos ilustrados, en las lecturas de la semana.

Los Idólatras y Todos los que Aman, de Adriana Murad Konings (Anagrama)

AnagramaLa señora Elizabeth Jameson ama a Douglas, su gato. Ha sido su compañía desde la muerte de su esposo. Por eso Rita, quien arrienda una casita en su propiedad rodeada de flores, se estremece cuando la ve en su puerta esa mañana: Elizabeth tiene en sus brazos el cuerpo de Douglas, con su pelo blanco reluciente, sin vida. La señora Jameson está conmocionada, pero no precisamente por la muerte: Douglas murió de madrugada, ella lo enterró en su jardín, y sin embargo, horas más tarde, apareció limpio en la puerta de su casa. Las primeras sospechas se dirigen a Kurt, el border collie de Rita. Pero ella ensaya una explicación: “A veces, el amor es tan profundo que simplemente no puede quedarse bajo tierra”. ¿Douglas volvió desde su tumba? Florian, el hijo de Elizabeth, cree que tal vez ella nunca lo enterró. Mientras Rita la ayuda a realizar un nuevo sepelio, las dudas y las sospechas se cruzan en esta novela animada de espíritus y humor, que dialoga con Henry James y reflexiona en torno a los afectos y la soledad.

El Cabrito, de Juan Luis Salinas (La Pollera)

Muchos años después, el narrador vuelve a Punitaqui, el pueblo donde creció. “No te olvides de que pese a todo ahí fuiste feliz”, anota. Esta es la historia de un niño que crece en la provincia en los años 80. Un niño que muy pronto aprende cómo funciona la violencia. Para él, el patio de la escuela es una jungla: sus compañeros lo persiguen, lo insultan, lo golpean, y él busca refugio entre las niñas. La historia del niño está envuelta en silencios y niebla y él está lleno de preguntas: vive con sus abuelos, que en realidad son sus tíos, y lejos de su madre. La abuela es su mundo: en ella encuentra afecto, protección y también castigos físicos. La narración alterna tiempos, entre la adultez y la niñez. En un momento el narrador, mirando su pasado, cita al norteamericano Harry Crews: “No eran hombres violentos, pero sus vidas estaban llenas de violencia”. Una novela honesta, valiente y conmovedora.

Chile Espectral, de Esteban Cabezas y Patricio Vera (SM)

De norte a sur, la geografía física está habitada por un mundo espectral: novias ingrávidas, enfermeras de capa que cuidan niños desde el más allá, casas poseídas, barcos fantasmas, espíritus traviesos. Cuentan, por ejemplo, que en Cucao, en la isla de Chiloé, las almas que necesitan cruzar al otro mundo deben llamar a un viejo balsero. Cierta vez un forastero decidió convocarlo a modo de broma. El balsero tiene buena memoria y cuando el bromista murió, no acudió a su llamado. Su voz sería una de las almas en pena que se escuchan de noche entre las rocas de Cucao. Esteban Cabezas rescata esta y otra leyendas en este libro tenebrosa y espectacularmente ilustrado por Patricio Vera. Una edición de gran calidad gráfica y muy fácil de leer que pone en valor este patrimonio de historias de tradición oral.

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