Culto

Zaz, cantante francesa: “Volver a Chile es redescubrir una energía que me conmueve profundamente”

La artista regresa al país para presentarse el 1 de marzo en el Teatro Caupolicán, en un show de carácter teatral y cinematográfico, marcado por su nuevo disco Sanos y Salvos y una etapa de madurez personal y artística.

Más que un recital tradicional, Zaz define su próximo show en Chile como una experiencia escénica. La artista vuelve al país el próximo 1 de marzo, con un show en el Teatro Caupolicán.

Se trata de un espectáculo sostenido en una propuesta que combina música, relato y visuales, mientras revisa el camino creativo que la llevó a Sanos y Salvos, un disco centrado en la resiliencia, el perdón y la reconstrucción personal.

-¿Cuál es su sensación al volver a Chile?

Es un regreso muy fuerte emocionalmente. Chile es un país con el que tengo una conexión sincera, casi algo muy instintivo, en toda Latinoamérica, de hecho.

Al mismo tiempo, cada país es verdaderamente diferente. Mi relación con el público varía de un país a otro. Volver significa redescubrir una energía particular, una atención (un estudio) que me conmueve profundamente.

Todavía recuerdo la primera vez que aterricé en Chile, y había tanta gente que vino a recibirme y cantaba Je veux a todo volumen, con tanto amor y energía. Y fue... ¡wow!, ¡la bienvenida fue increíble!

Zaz

-¿Encontró algo en la audiencia sudamericana que no encontró en la audiencia europea?

Es cierto que el público sudamericano vive la música de una manera muy directa, con un compromiso muy emocional. Hay espontaneidad, calidez y una fuerte implicación física, y esto se nota particularmente en la energía. Si bien en Europa, es cierto que a veces la relación es más analítica o reflexiva. Pero, repito, eso no es necesariamente cierto, ya que depende del país e incluso de la ciudad. Por ejemplo el público en París, no es el mismo que en Marsella, así que depende, a veces incluso de la región. Me encanta tocar en Latinoamérica, porque también hay una cultura musical muy muy fuerte… melodías, baile, canto, hay algo que se libera en el cuerpo.

-¿Cómo será el espectáculo que presentarán el 1 de marzo en el Teatro Caupolicán de Santiago?

Está organizado de una manera que no es como un concierto, es como un espectáculo. Lo pensamos así y hay algo muy cinematográfico en todo ello. Obviamente, habrá temas del nuevo álbum y también algunas canciones antiguas, ligeramente revisadas. La idea era ofrecer algo inmersivo, íntimo y, a la vez, colectivo, donde el público se sienta plenamente involucrado. Tiene algo muy personal. Me encanta este espectáculo. Fue el cantante Raphael quien también me ayudó a montarlo y dirigirlo. Con la ayuda de James y Nico. También incluímos video, hicimos algo similar a lo que se ve en una obra de teatro.

Es cierto que no es lo que hacemos siempre con todas las luces y cosas que quizás son un poco más como programas de televisión. Esta vez quisimos hacer algo más teatral, algo del tipo cinematográfico. (Espero estar expresándome con claridad).

-El 19 de septiembre lanzaste tu sexto álbum, Sains et saufs. ¿Cuál consideras que es la principal diferencia entre este álbum y tus álbumes más recientes, como Recto-Verso (13), Paris (14), Effet miroir (18) o Isa (21)?

Francamente, es una continuación en el sentido que el álbum que estoy haciendo es realmente consistente con lo que está sucediendo en el momento en que lo estoy haciendo. Y realmente lo disfruté, a diferencia del primer álbum, donde no pensaba en nada. Me divertí muchísimo haciendolo porque era muy despreocupado. No tenía ni la menor idea de que iba a tener tanto éxito. Así que estaba en el momento. Y es cierto que después, cuando llega el segundo, el tercero, hay una expectativa.

Realmente traté de involucrarme más, ya sea en la escritura, los arreglos, los temas que realmente quería explorar, los temas del perdón, de la dependencia en términos de adicciones, y luego la dependencia a nivel de relaciones.

También puede tratarse de tomar conciencia, de forma transgeneracional, de las cosas que no nos pertenecen y de las que sí nos pertenecen en relación con nuestros padres.

Sanos y salvos, cuenta la historia de cómo, a pesar de las dificultades, nos cuidamos, nos aceptamos, nos rodeamos de buenas personas y seguimos construyendo este mundo del que somos parte. Soñamos, seguimos soñando, seguimos creyendo, esperando y seguimos creando este mundo de nuestros sueños.

Este álbum también es más maduro, porque creo que el anterior ya era diferente. Intenté combinar la música electrónica y la chanson francesa, manteniendo al mismo tiempo ese toque de jazz, blues y un toque de pop. Realmente hay una mezcla, disfruté mucho las texturas del sonido, y los coros también, nunca había hecho tantos coros.

Incluso hay armonías, a veces suena como instrumentos y sin embargo es mi voz porque ha sido procesada por máquinas.

Trabajé con Puggy, que es un grupo de Bruselas, normalmente son tres, y esta vez fue principalmente con dos de ellos, Romain y Ziggy, y estuvieron muy atentos.

Trabajé también con el cantante Raphaël, con quien ya había trabajado en el primer álbum que produjo Eblouie par la nuit, Port Coton y La Fée. Trabajé con Noé Preszow, un compositor que conocí en el álbum anterior, y realmente quería trabajar con él porque tiene un estilo de escritura extraordinario y tenía temas que quería explorar muy profundamente, cosas muy íntimas.

Creo que yo también estaba lista, era el momento adecuado, (el álbum) habla de resiliencia, reconstrucción, conexión humana, es un disco que aborda las vulnerabilidades, las paradojas, la capacidad de levantarme, de seguir adelante a pesar de las pruebas que encuentran dentro de mí más espacio, más bondad, más dulzura, y a la vez siempre más intensidad, y seguir adelante, caminar, hacer mi parte del camino, como mejor me parezca.

-En poco más de diez años, has pasado de la música esporádica, a veces con toques de arte callejero, a ser una artista exitosa. ¿Te arrepientes de algo de tu pasado?

No, no soy alguien que tenga arrepentimientos. En cualquier caso, todo lo que he hecho en el pasado me hace ser quien soy hoy y las realizaciones que tengo ahora son cosas que me fortalecen y me permiten cambiar lo que ya no funciona o mejorar lo que necesita mejorar. Pero no puedo arrepentirme, porque siempre hice lo mejor que pude.

Así que cada vez que tomaba decisiones o hacía cosas que hoy no me gustan, en ese momento no sabía cómo hacerlo de manera diferente. La canción “Je pardonne” también habla de eso, de que a veces yo también perdono. Para mí, decir que perdono, lo hago para liberarme porque a veces las personas no son capaces de aceptar, o no son capaces de reconocer, o no tienen todavía la madurez suficiente para reconocer. Entonces, ya no quería poner el poder afuera, ya no quería ser una víctima, quería recuperar esa energía y cortar el vínculo tóxico. Y ahí lo tienes, con el tiempo nos vamos conociendo mejor.

-¿Este proceso implicó muchos cambios personales?

Sí, inevitablemente, ha habido una evolución personal. En cualquier caso, he estado trabajando en mí misma desde los 20 años y creo que hay descubrimientos que nos permiten tomar distancia de los acontecimientos. Cuando seguimos haciendo las cosas de la misma manera, eso no cambia nada y trato de transformar eso.

Para que haya un cambio, también necesitamos cambiar nuestra forma de reaccionar ante el mundo. Y creo que estoy en una posición mucho mejor. Soy más amable y más cariñosa. Intento aceptar que no soy perfecta y cuando fallo, trato de aceptarlo también.

Cuando tengo emociones desagradables, las acojo en lugar de intentar huir de ellas y hacer que desaparezcan. Y para finalmente traerme todo lo que hubiera querido desde afuera, lo que las personas son para mí, lo traigo hacia mí, trato de encarnarlo para mí.

A veces lo logro, a veces no. Pero cuando no lo logro intento ser más tolerante. Eso es todo un viaje.

-El álbum en español se titula Sanos y Salvos. ¿De qué está a salvo y de qué se ha salvado? ¿Se siente hoy protegida de ciertos elementos de su pasado?

De hecho, eso es todo. He superado momentos muy oscuros. Y creo que soy así, pasando por momentos difíciles constantemente, porque siempre me cuestiono. Así que tengo la capacidad de morir y renacer. Y como soy una persona muy sensible, con los sentidos muy desarrollados, siempre es muy intenso. Y con el tiempo entendí que soy así. Así que cuando estoy en un estado de ánimo más oscuro, una pequeña parte de mí dice: “Ah, pero dite a ti misma que aquí, estás entrando en la sombra para tener más luz detrás. Eso me ayuda más, pero sigo siendo igual de intensa.

-¿A quién admiras en la música en español? ¿Hay algún artista hispanohablante que admires especialmente?

Admiro a muchos artistas, tanto antiguos como nuevos. Por ejemplo, Chick Corea. Hay gente como Juan Luis Guerra, Marc-Anthony, Cesaria Evora, que canta en portugués, pero hay mucha gente que canta en portugués a la que también admiro. La Concha Bueca en España. Rosalía, por supuesto, que triunfa hoy en día. Hay muchísimos la verdad. También admiro a muchos músicos como pianistas, trompetistas. He escuchado mucho a Compay Segundo, A grandes cantantes españoles.

-La canción francesa tiene una tradición rica y perdurable. ¿Se siente heredera de la canción francesa más grande de la historia, o no le preocupa?

Sí, me siento heredera porque al fin y al cabo es mi cultura. Soy muy feliz. Mi cultura me parece hermosa, es rica, intensa, llena de emoción, tiene letras y melodías hermosas. Me alegra ser heredera de todo eso y formar parte de su continuidad. Cuando voy a cantar a todos estos países, represento la cultura francesa.

Como canto en francés, llevo toda mi herencia dentro de mí. Me siento muy honrada de tener este lugar y de hacerlo con sencillez, porque no tengo ninguna pretensión. Canto en francés, soy francesa y al mismo tiempo, lo comparto con el mundo. Es extraordinario para mí poder encarnar todo esto. Es un honor… antes me costaba mucho más porque pensaba que era demasiado pesado, pero ahora me doy cuenta de que no es así, porque no tengo nada que cargar. Lo llevo dentro. Soy el legado de todos esos cantantes que cantaron en francés.

Pero no se trata solo de la cultura francesa; también he escuchado mucho jazz, swing y música del mundo, así que llevo dentro de mí la herencia del mundo. La herencia del planeta, no solo canciones francesas. Llevo todo lo que he escuchado. Música española también, música árabe-andaluza, música electrónica, soul, incluso hip-hop. Si bien es cierto que hay ciertos estilos de música que no toco, pero al cantar en lengua francesa, ya hay un legado de mi cultura. La canción francesa es una tradición importante.

No me hago esa pregunta en estos tiempos. En ese sentido, intento principalmente ser honesta en lo que hago, hacer las cosas por placer y por deseo. Después de eso, encaja en la continuidad y creo que es algo muy bonito.

Las entradas para ver a Zaz en el Teatro Caupolicán se pueden adquirir vía Puntoticket.

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