Con rounds con Vidal en los que intervino Mosa: cómo Fernando Ortiz logró ganarse al plantel del superlíder Colo Colo
Pese a su complicado inicio, en el que incluso muchos directores de ByN pidieron su salida, el estratega logró levantar al Cacique, que tras la victoria ante la U estiró más su diferencia en lo más alto de la tabla. Los albos se encaminan hacia la 35ª estrella con un rendimiento histórico: llegan al 81,7 % de efectividad.

Colo Colo vence a la U en el Superclásico, en el Estadio Nacional. Javier Correa se convierte en el héroe de la jornada y Fernando Ortiz celebra efusivamente al borde del campo de juego. Los albos vuelven a estirar a 13 puntos la ventaja sobre los azules y se encaminan hacia la 35ª estrella con un rendimiento histórico: llegan al 81,7 % de efectividad. Han perdido tres veces en la Liga de Primera. Una fue ante la U, en marzo, en el Monumental. Aunque la caída ante los azules cuesta borrarla de la memoria, de las restantes ya casi no hay vestigios. La última, en rigor, fue en abril, ante Palestino. La paradoja es que se produjo el 19 de abril, el día en que el Cacique celebró 101 años de vida.
El técnico saborea la revancha. No solo ante los estudiantiles, que ya le habían ganado la Supercopa, aunque en ese caso el revés es menos imputable a su responsabilidad: recién asumía, después de la partida de Jorge Almirón. También frente a sus detractores, varios de los cuales mostraron los dientes después de la caída en Macul. Una rueda después, hay varios que se reconocen dispuestos a ofrecerle disculpas.
El Tano le ganó a todo. No es un resumen de resultados. Es la constatación de cómo fue revirtiendo su suerte y convenciendo hasta a quienes le daban corta vida a su permanencia, que ya caía en el rango de la condicionalidad ante la imposibilidad de clasificar a los albos a un torneo internacional de la temporada en curso. Un golpe duro en lo deportivo y, sobre todo, en lo económico.
Después de esa caída ante los azules, dolorosa desde cualquier perspectiva posible, no fueron pocos en Blanco y Negro los que se atrevieron a discutirla. De hecho, se llegó a ponerle fecha a la revisión de su estadía en la banca. Junio aparecía como el mes bisagra para determinar si la relación continuaba o no. Con el transcurso de los partidos, y de los triunfos en la Liga de Primera, nadie se acordó del plazo. Ese mes, de hecho, se produjo un hito clave para el futuro del club y, directamente, para el futuro del entrenador: Aníbal Mosa adquirió el control de Blanco y Negro.

Incluso dentro del plantel el estratega tuvo que ir fortaleciendo su credibilidad. El mejor ejemplo es que tuvo que lidiar con un referente: Arturo Vidal.
El DT tuvo marcadas diferencias con el volante. Por lo mismo, Aníbal Mosa, la cabeza del Cacique, tuvo que intervenir para apacigüar el ambiente.
La cumbre se produjo en plena pretemporada. Según información recabada por El Deportivo, el presidente de Blanco y Negro organizó una reunión cara a cara entre Vidal y Ortiz con el objetivo de dejar atrás las diferencias acumuladas durante el año anterior. El encuentro se realizó en el complejo del Sifup, lugar donde el Cacique desarrolló parte de sus entrenamientos antes de regresar al estadio Monumental. La conversación fue privada, con Mosa como articulador del acercamiento. Ambas partes, según dicen desde Blanco y Negro, manifestaron su punto de vista. Y, de paso, se juramentaron mirar hacia adelante por el bien del club.
Fue la mejor demostración de su estilo de conducción. Mostró autoridad para ir restándole minutos cuando no lo veía en condiciones para seguir en el campo de juego y flexibilidad para encontrarle un nuevo puesto, cuando entendió que ya no estaba para el desgaste que implica el mediocampo. Tampoco se enredó cuando Vidal salía y actuaba como virtual ayudante técnico al borde de la cancha. Ahora, el Rey es el feliz líbero del equipo.
Tampoco le ha temblado la mano para mantener relegado a Claudio Aquino, uno de los jugadores más experimentados y costosos del plantel. Le sigue reclamando mayor compromiso en los entrenamientos y en los partidos.
Acostumbrado a lidiar con figuras, por su paso en México, Ortiz ha sabido sostener los equilibrios en el vestuario albo. Convenció a sus jugadores de que el colectivo está sobre el peso de las figuras. Una muestra más: a Vozinha, una de las figuras más resonantes del último mundial, lo llama por su nombre de pila, Josimar. Quiere ponerlo en condición de igualdad con sus compañeros.
El factor Mosa
En su momento más feliz en la banca del Cacique, Ortiz no se acordó de sus detractores aunque, indirectamente, pudo estar aludiendo a ellos. “El trabajo y la confianza. No olvidar al presidente que dio que confiaba en el trabajo del entrenador. Aún falta, pero a veces los procesos demoran y nosotros trabajamos para que suceda”, resaltó, como los factores que explican una actualidad que augura la consagración con la que siempre ha soñado. De hecho, el estratega rechazó ofertas del fútbol mexicano, con la justificación de que quiere ser campeón por primera vez, con los albos. “Está enfocado en salir campeón en Colo Colo. Es verdad que está en el radar de otros clubes, pero me ha pedido que lo dejemos enfocarse en sacar campeón en Colo Colo. Me ha dicho que a fin de año verá qué hacer”, dijo su agente, Gastón González, a El Deportivo, la semana pasada.
El representante valoró el rol decisivo de Mosa para la estabilidad de Ortiz. “El único que ha sostenido a Fernando ha sido Aníbal. Fue quien confió al comienzo y, cuando las cosas no estuvieron bien, se aferró al proyecto”, explicó, en la misma intervención.
Mosa, por cierto, también ha pasado cuentas a propósito de Ortiz. “No nos olvidemos de que estamos hablando del mismo técnico que a principios de año varios, incluso gente al interior del directorio de Blanco y Negro, querían sacar”, declaró, en el contexto de la presentación de Vozinha. El bloque al que aludía ya no está en la concesionaria. Desapareció después de traspasarle sus acciones al puertomontino.
Eso sí, el empresario sureño ha sido cauteloso respecto de la negociación para extenderle el contrato al DT. “Está contento, su familia está contenta, su cuerpo técnico está contento y nosotros estamos contentos con él. No veo razón alguna para tener algún tipo de preocupación”, explicó, después de aclarar que la relación está vigente y que no hay apuro para negociar una nueva.
Después del triunfo sobre la U de este domingo, Mosa reabrió la herida de los cuestionamientos al DT. “Vuelvo a decirlo: vivimos momentos complicados y muchos no creían en su trabajo, pero nosotros sabíamos que trabajaba bien y estamos contentos con la decisión que tomamos, incluso en contra de algunos directores”, declaró el timonel.
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