Johnny Herrera: "El estallido fue en su minuto como un Herrera en la U"

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El portero de Everton no elude temas en esta entrevista. De la vida, el fútbol, la U y política responde el Samurai.




Johnny Herrera (38) camina y se detiene. Avanza otro paso, y su marcha nuevamente se ve interrumpida. Una foto, un autógrafo y un saludo. El angolino, hoy figura en Everton, mantiene la misma condición de ídolo que lo tuvo en lo más alto en la U. Samurai ganó hace casi 12 años el último torneo nacional del equipo ruletero. Se le ve tranquilo, más sereno. Un nuevo episodio al volante de un auto lo devolvió a la actualidad. Fue acusado por una señora de 64 años de chocar su vehículo, contra el tránsito y huir. "Según la constancia de Carabineros, la señora se saltó un pare. Y ya lo denuncié", dice en su defensa.

¿Volvió a ser feliz?

Siempre he sido feliz. No es un misterio que me gusta esta ciudad y más ahora. No es solo porque jugué acá y me fue relativamente bien. También están los tatas de mis hijos y toda la familia de la señora. Ver a mi hijo feliz con sus tías y tatas es impagable.

Ya no enfrenta polémicas a diario como en la U.

Me saqué todos esos malos ratos. La presión sí es la misma porque cuando estuve acá dejé la vara alta. Eso sí, estoy medio sentido con Everton porque fui la segunda opción, siendo que yo tenía hartos equipos para ir a jugar. Pero era válido porque Campestrini lo había hecho bien.

Campestrini criticó su salida de Everton. ¿Habló con él?

No, nunca crucé palabras con él. Por lo que me comentaron, sin indagar mucho, fue un tema de la administración del club con él. No llegaron a acuerdo o dilataron mucho y por eso no siguió. Eso ya es problema de la gente que se dedica a contratar. Me llamaron a mí, me senté y en un café ya estaba todo resuelto.

"Me llamó la atención la llegada de Pinto a Colo Colo. Miguel era nacido y criado en la U, capitán, tuvo buenos años. Fue raro. Tendrá sus motivos. No los comparto, pero él sabrá por qué se fue".

¿Qué otros equipos lo llamaron?

Tuve para jugar afuera y clubes chilenos. Me llamaron de la Sexta Región, de la Octava, pero no voy a dar nombres. También de Santiago. Tenía harto.

¿Hubiese ido a Colo Colo o la UC?

No, cero posibilidad. Era como morderme la lengua por todos los años que estuve en mi club. Estuve toda mi vida en la U. Sería como irme con el enemigo, traicionar a tu patria. Jamás lo haría.

Miguel Pinto, excapitán de la U, fue a Colo Colo.

Me llamó la atención. Miguel era nacido y criado en la U, capitán, tuvo buenos años. Fue raro. Tendrá sus motivos. No los comparto, pero él sabrá por qué se fue. Es respetable, pero yo no lo haría.

Y Leo Valencia. Hace seis meses dijo que quería volver a la U y terminó en Colo Colo.

Uno no sabe por qué toman esas decisiones. El fútbol antes que cualquier cosa yo lo tomo con pasión. Si bien es un trabajo, en mi caso, siendo tan identificado con la U, jamás me iría a jugar a Colo Colo o la UC. Ellos sí; es su problema.

"Me siento de 30, pero tengo 38. Curiosamente llegué a un club en el que me ofrecieron dos años de contrato y yo quería uno"

En sus últimos seis meses casi no jugó en la U. ¿Llegó a dudar de sus capacidades?

No, de verdad que no. Me saqué la cresta entrenando esos seis meses. Entrené como pocas veces en mi carrera. Estaba muy vigente. Y fue tan así que volví a jugar y el equipo ganó. Quieras o no volví a jugar cuando el equipo estaba descendiendo y ganamos esos dos partidos.

¿Se sintió viejo?

Es que siempre te van a apuntar por la edad. Me siento de 30, pero tengo 38. Curiosamente llegué a un club en el que me ofrecieron dos años de contrato y yo quería uno. No me deja de sorprender que me llamaron de cinco equipos. Significa que uno está vigente. Dalsasso me dice que tengo que jugar tres años más acá.

¿Piensa retirarse a los 41?

Siempre he sido bien aterrizado, voy año a año. Lo único que pido es que la salud me acompañe. El otro día me asusté porque me pegué en el palo en un calentamiento, en la espalda, la misma lesión que sufrí tanto en la U. Se me pasó por la cabeza hasta rescindir contrato con Everton. Gracias a Dios solo fue un golpe y ahora estoy súper sano.

¿Rescindiría por esa lesión?

Esa lesión es compleja. No podía estar tres meses parado en un club como este, que necesita arquero. Tendrían que haber traído a otro. Con ese problema no era correcto que siguiera. El dolor me duró una semana, menos mal.

"¿Cómo le explico a mi hijo que ya no estaba en la U? Todavía no puedo convencerlo que sea de Everton. Salir de esa forma no era".

¿Le escribió Carlos Heller cuando se fue de la U?

No, nada. Pero sí me llamó antes del partido con Iquique, el clave que ganamos por el descenso. Me hizo saber que era el encargado de sacar el equipo adelante. Hasta el último minuto me hicieron saber lo que pesaba en la cancha. Que me llamara el dueño del club, significa que pesaba.

¿Le sigue dando vuelta su salida?

No, pasado pisado. Estoy contento en Everton. No era la salida que esperaba. Hasta di mi brazo a torcer para seguir, por algo familiar. Las muestras de cariño de la barra eran infinitas. ¿Cómo le explico a mi hijo que ya no estaba en la U? Todavía no puedo convencerlo que sea de Everton. Salir de esa forma no era.

"Más que me fueran a echar, yo les dije que me echaran. Le dije a Sabino, a Navarrete hace seis meses: 'écheme compadre, yo me voy calladito, casi que no los aguanto'".

¿No se buscó en realidad que su salida fuese de esa forma?

El otro día hablaba con un amigo y me decía que si mandaba a la cresta a sus jefes, lo echaban cagando. Pero yo lo hacía por el bien del club. Ellos tomaban una decisión mala tras otra; yo solo quería aportar para que el equipo saliera adelante. Para mí era súper fácil cuadrarme con los dueños aunque la estuviesen cagando y así hubiese estado diez años más en la U. Pero no es mi forma, no es mi esencia. Dante Poli salió a hablar que mi egoísmo le hacía mal a la U. Pero eso es compromiso, es sentir la camiseta. Si Poli de futbolista no se identificó con un club, y fue pecho frío, no es problema mío. La pasión me llevó a hacer lo que hice.

¿Pensó que lo echarían?

Más que me fueran a echar, yo les dije que me echaran. Le dije a Sabino, a Navarrete hace seis meses: 'écheme compadre, yo me voy calladito, casi que no los aguanto'. Eso no daba para más. Pero no les iba a regalar nada tampoco. No entendía cómo hacían las cosas tan mal: desde la llegada de Arias, el técnico más chanta que he tenido en mi vida. Les dije, quieran o no, cuando las cosas empiezan mal, terminan mal. No era de soberbio, era la realidad. Estábamos en el descenso, y se seguían tomando malas decisiones. Si me hacía el larry, o el hueón, me quedaba diez años más en la U. Yo me rebelé. Llevándolo a la contingencia, es como lo que hizo toda la gente con el Estado.

¿No lo traicionó Caputto?

Es verdad que lo respaldé, pero no me sentí traicionado. Caputto hace lo que le dicen, es así de simple. Es válido. Quiere trabajar, es su forma de ser, pero tampoco estoy de acuerdo cómo llegó. Dejó tirada a la Selección, se lo hice ver. Tenía problemas con la ANFP, con Moreno, pero debió intentar sostenerlo. No estar en algo tan importante como un Mundial no me cuadraba. Después, llegó para hacerse cargo de cadetes y no del plantel. La U necesita gente con experiencia. Son pocas veces que resultan este tipo de apuestas. La tarea de Caputto es sacarle trote a las cadetes, que es una de los grandes problemas de la U.

¿Caputto hace entonces lo que le dicen los dirigentes?

Sí. Pero está bien, es su forma de ser, de tener trabajo.

"Siempre estoy atento a la U. No puedo desconocer mi pasado. Es como separarse de una relación después de 25 años. Siempre vas a estar pendiente de lo que le pase a tu ex amor. Siempre estaré pendiente y le desearé lo mejor".

¿Everton es un club más ordenado que la U?

Va camino a eso. Tiene muchos detalles que mejorar. Este grupo que compró al club se está insertando en lo que es Viña, en lo que es Everton. Le faltan muchos detalles, pero con la experiencia de nosotros, la gente que ha estado en otros equipos, le podemos sacar mucho trote.

El presidente dice que serán el cuarto grande.

Sin exagerar, el club tiene todo, la ciudad igual, para ser lo que fue Cobreloa en su momento. Este equipo le vaya bien o mal siempre promedia cinco a seis mil personas. Con una buena campaña, podemos meter hasta ocho mil.

¿Ha vuelto a ver a la U?

Sí, siempre estoy atento. No puedo desconocer mi pasado. Es como separarse de una relación después de 25 años. Siempre vas a estar pendiente de lo que le pase a tu ex amor. Siempre estaré pendiente y le desearé lo mejor.

¿Sintió nostalgia?

Sí ,porque era rico jugar finales. Eso es lo que más me queda a mí. Las finales que ganamos y perdimos. Te da nostalgia, pero miro dónde estoy y me deja feliz.

¿Le deja una mochila pesada a Fernando de Paul?

Me pasó a mí cuando se fue Sergio Vargas de la U. Me sentí un poco cuestionado, yo era chico, tenía 21 años, y pensaba cómo este cabro chico va a reemplazar a Vargas. Y eso no me lo saqué hasta que salimos campeones en Calama. El Tuto está más grande, tiene más experiencia, y lo sabrá canalizar de otra forma. Por mí que lleguen diez Herrera más. Imagínate cuántos campeonatos más tendría la U. El Tuto es buena persona, que se saque la presión que sintió en algún minuto y que juegue.

¿A De Paul le falta mando en la cancha?

Con el tiempo lo irá mejorando. Ojalá que sea un arquero para la U, eso solamente lo dice el tiempo. En provincia estás más escondido de la crítica. En la U es semana a semana, no te puedes equivocar.

¿Prefiere ganar a Colo Colo o su clásico será Wanderers?

Colo Colo, siempre. Con Wanderers no pasa nada. Sé que acá se odian con todo. También tengo una deuda porque en mi etapa perdí uno y empaté otro con ellos. Tengo ese desafío, pero Colo Colo es mil veces más importante.

"Soy cero facho, cero. Mis amigos más cercanos me dicen que soy chaleco amarillo, pero yo solo alabo a la gente que hace bien la pega. Me han llamado de partidos políticos para participar y jamás lo haría".

Llevándolo al tema social ¿Fue a marchar?

No, nunca. Una vez me encontré con una marcha de frente y no me bajé a bailar ni nada, pero se armó un caos chiquitito. Se sacaron fotos conmigo, y todo bien.

¿En Plaza Italia?

No, fue en Apoquindo, pero igual me encontré la marcha de frente. Comparto todos los reclamos y demandas sociales de la gente. De pronto es fácil criticar y no empatizar cuando estás en tu casa con aire acondicionado o comodidades. Uno conoce la realidad y sabe que hay gente que la tiene difícil. Yo no soy criado en cuna de oro. Mi mamá se sacó la cresta para darme educación. Sé lo duro que es, empatizo con todas las demandas sociales. Ojalá que exista un Chile mejor. Se ha ido avanzando, ha habido buenas ideas y ya es hora que las lleven a cabo.

¿Votó por Piñera?

El voto es privado.

Se le tilda de facho.

Cero facho, cero. Mis amigos más cercanos me dicen que soy chaleco amarillo, pero yo solo alabo a la gente que hace bien la pega. Me han llamado de partidos políticos para participar y jamás lo haría.

¿Qué partidos lo han llamado?

No voy a dar nombres, pero es muy obvio.

¿La UDI?

Poco menos, ja,ja. Pero jamás lo haría, lo prometo. Yo solo aplaudo a la gente que lo hace bien. Acá en Viña había una deuda de no sé cuántos miles de millones de pesos. Y en Valparaíso igual, y Sharp agarró la municipalidad y redujo en dos años a la mitad esa deuda. Y eso es una buena gestión, y más de izquierda que Sharp no hay. Y si lo tengo que felicitar, lo felicito. Y si tengo que felicitar a Evelyn Matthei por Providencia porque sale a barrer las calles, también lo hago. Ahora, que me cataloguen de un lado es absurdo.

¿Chile cambió?

El estallido fue un remezón importante que tuvimos como país. Nos hicimos escuchar. Chile fue en su minuto como un Herrera en la U. Quería dejar la cagada para que lo escucharan y lo entendieran. Ojalá que cambie Chile, ojalá se transforme en un mejor país para vivir.

¿Nueva constitución?

Sí, porque hay muchas cosas que corregir. Pero con la nueva Constitución no solucionas todo, la gente se engaña. Pero sí corrigiendo un par de reglas se podría mejorar todo.

"Yo me junté con la barra para ver el tema del estallido y me dijeron que jamás le harían daño a la U. Conocer lo que quieren sería bueno. No todos son malos. Apelé a que los incluyeran y no los reprimieran".

¿Justifica lo que ocurre en los estadios?

Hay muchas formas de manifestarse. Nunca voy a avalar el desorden, que quemen el Nacional. El fútbol no tiene la culpa del accidente que tuvo el Carabinero con el hincha que falleció. Uno siempre tiene que tratar de respetar al de al lado. Si hay gente que quiere ver fútbol, no tienes por qué dañarlo. Los lienzos y los cánticos sí son formas adecuadas.

¿Son hinchas o delincuentes los que atacan?

Es difícil catalogar. No sé lo que les ha pasado. No sé si tienen un familiar que perdió un ojo. No creo que sean delincuentes, pero sí gente que de repente quiere ver todo destruido. Y no puede ser así. Debe haber un respeto mutuo.

¿El futbolista le tiene miedo a los barrabravas?

Sí, sí o sí. No conoce lo que es la realidad de la barra, no sabe lo que es el sacrificio de los cabros por ser barra. Lo que dejan de lado por estar ahí, por ir a lugares inhóspitos. Es su vida. Yo me junté con gente de la barra de la U para ver el tema del estallido social, y ellos mismos me dijeron que jamás le harían daño a la U porque es lo que más quieren junto a su familia. Conocer lo que ellos quieren sería bueno. No todos son malos, no todos son bandidos, no todos andan robando. Los que conocí yo son gente muy apasionada, que se gestionan ellos mismos. Levantaban tremendas fiestas que la U tuvo domingo a domingo y por eso yo apelé a que los incluyeran más y no los reprimieran tanto.

¿Por qué el futbolista le tiene miedo a la barrabrava?

Porque quizás son más choros los de la barrabrava. Yo tuve conflictos con ellos. Me planté con ellos, conversé con ellos y se arregló todo. Siempre dijeron que les di el amén, pero no era así. Yo los critiqué por el tema de las bengalas. Y cuando los reprimían, los defendía. Estadio Seguro fracasó absolutamente, rotundamente. Hay que hacer una reingeniería importante. Los futbolistas tienen un mal concepto de la barrabrava, no saben cómo quieren al fútbol.

Castigaron a hinchas con hasta 14 años de derecho con derecho de admisión por desórdenes. ¿Está de acuerdo?

Son excesivos. Creo que sí está bien que los castiguen, pero hasta seis meses. Yo soy más de perdón que de castigo. Estoy criando. Si mi hijo se pega una cagada grande lo apoyaré y después enmendaré el camino. Si son reincidentes es otra cosa.

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