Un golpe al corazón albo

Foto: Photosport.

El oficio y contundencia de Palmeiras fue más en Macul. El equipo de Felipao Scolari venció por 0-2 a Colo Colo. El Cacique carece de contundencia y dependió mucho de Valdivia. Termina con 10 por la expulsión de Pérez.



Colo Colo: A. Orión 4; M. Zaldivia 4, J. Barroso 4 (90′, E. Pavez -), J. M. Insaurralde 4; O. Opazo 5, C. Carmona 4, C. Baeza 4 (75′, J. Valdés 4), D. Pérez 2; J. Valdivia 5; E. Paredes 4, L. Barrios 4. DT: H. Tapia 4.

Palmeiras: Weverton 5; Mayke 5, Antonio Carlos 5, Edú Dracena 5, Diogo Barbosa 5; T. Santos 4 (73′, G. Gómez 4), Bruno Henrique 6; Willian 5, Moisés 4, Dudú 5 (90’+2′, Lucas Lima -); M. Borja 5 (64′, Jean 4). DT: L. F. Scolari 5.

Goles: 0-1, 3’, Bruno Henrique, define de cara al arco tras un pase atrás de Moisés; 0-2, 78′, Dudú, anota tras un rebote en un poste luego de una intervención de Orión.

Árbitro: A. Cunha (URU) 6. Amonestó a Baeza e Insaurralde (CC); Bruno Henrique y Thiago Santos (P). En los 90’+7′, expulsa a Pérez con roja directa por juego brusco grave.
Estadio Monumental. Asistieron 33.390 personas.


Esperar 21 años para volver a sentirse entre los ocho mejores de América. Esperar 21 años para instalarse en la élite continental y soñar con una copa que ya está en las vitrinas como el adorno más preciado. Ante Palmeiras, Colo Colo jugó el partido más importante en los últimos 21 años, por la Libertadores, el torneo que todos anhelan y que se ve tan lejano al fútbol chileno. Más aún luego del resultado de esta noche.

Un balde de agua fría, un aterrizaje forzoso para las intenciones albas de seguir siendo protagonista. Con un libreto definido e incuestionable, el Verdao se fue del Monumental con un 0-2 en el bolsillo, que lo deja con la primera opción para meterse en semifinales.

El Cacique tuvo mucho tiempo para preparar la llave ante los paulistas, por el receso del fútbol local. El problema para el plantel de Héctor Tapia es que la inactividad se notó en el principio del partido, porque entraron aletargados, en una sintonía distinta a la que merece un duelo de cuartos de final, fase en la cual la exigencia te lleva a estar despierto y concentrado. Y ante un rival brasileño cuesta caro. Con el pasar de los minutos, el Cacique fue tomando el control de las acciones y complicó a un rival de peso, con un técnico de mucho oficio como Felipao Scolari y que llegó a Macul invicto como visitante en el certamen (los tres partidos de la fase de grupos y el de octavos contra Cerro Porteño). El punto es que tuvo que remar con una tempranera desventaja y las ocasiones que se creó, fundamentalmente en el segundo lapso, las desaprovechó.

La movilidad de Palmeiras tuvo como premio la apertura de la cuenta vía Bruno Henríque, apenas pasado el tercer minuto del juego. En un ataque directo y veloz, que combinó al colombiano Borja y a Moisés, el capitán de Palmeiras (el mejor de la cancha) sometió a Orión con un remate de frente a portería.

Negocio redondo para Scolari y compañía, que fue eficiente en administrar la diferencia. Colo Colo de a poco le fue tomando la mano al partido y a la importancia del mismo, guiados por Jorge Valdivia. De inicio lento, el 10 colocolino se fue prendiendo y tomando la batuta, siendo la principal arma del local para hacerle daño a la ordenada defensa brasileña. Para pesar de las pretensiones blancas, el talento del Mago fue insuficiente. Barrios y Paredes, los encargados de convertir, no estuvieron en el mismo ritmo.

El Cacique desperdició tres chances claras para convertir: un tiro elevado de Barroso al filo del primer lapso (43’), un remate desviado de Carmona de frente a Weverton (51’) y un cabezazo de Barrios muy cerca (69’). Colo Colo perdonó y Palmeiras no dudó en asestar otro golpe al corazón popular. Dudú aprovechó un rebote en el poste, tras una intervención de Orión, para el 0-2 final. Para peor, el discreto Damián Pérez se fue expulsado por una feísima patada, luego de que el árbitro Andrés Cunha recurriera al VAR.

El panorama se complica para Tapia y compañía. El Palmeiras de Felipao bajó rápidamente de las alturas a un cuadro albo que mira el deseo de gloria un poco más distante.

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