Habla el hombre clave de la acusación de Francisco Gilabert contra Javier Castrilli: “No hubo nada; ni intervención ni intermediación”

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Fracisco Gilabert, el juez que dirigió el partido entre Huachipato y Copiapó.

Mario Vargas, el Quality Manager de los árbitros al que alude el juez del partido entre Huachipato y Copiapó, descarta tajantemente haber participado en la decisión clave para que los acereros se mantuvieran en Primera División. Este lunes tuvo que declarar ante el oficial de cumplimiento de la ANFP.



Mario Vargas fue involucrado directamente por Francisco Gilabert en el audio en el que se revelaron las presuntas irregularidades en el partido entre Huachipato y Copiapó. ”El QM lo llama y es penal y de ahí armé el puzzle después”, plantea el juez en el diálogo que hizo público la radio ADN. “El VAR violó todos los protocolos. Fue como cobra el penal. Fue un diálogo muy trucho, ojalá que se liberen los audios”, insiste. Desde ese día, el testimonio del Quality Manager, el único facultado para mantener comunicación con quienes integran el VOR, la cabina que administra el videoarbitraje, se transforma en clave.

Desde Concepción, la ciudad en que reside, Vargas atiende a El Deportivo. Lo hace poco con cierta reticencia inicial. Por un lado, porque no quiere meterse en problemas. Por otro, porque acaba de cumplir una diligencia clave en el marco de la investigación que ya está en curso. “Acabo de hacer una declaración al oficial de cumplimiento. Querían conocer mi versión y contrastarla con lo del VOR. No sé quienes serán todos los involucrados, pero yo he declarado. Todo el mundo ha declarado. Partiendo por don Javier”. Don Javier es Javier Castrilli, despedido de la presidencia de la Comisión de Árbitros, producto del escándalo que se desató después del crucial encuentro disputado en el estadio CAP, que definió la permanencia de los acereros en Primera División.

Puesto en la disyuntiva de optar por una palabra para definir su posible actuación en la incidencia, Vargas es categórico. “Ninguna me gusta, porque no hubo nada. Ni intervención ni intermediación. Lo demás sería inventarle algo, pero no me caracterizo por eso”, enfatiza.

Incómodo

El ex juez asistente se percibe incómodo y lo reconoce. “Llevo 40 años. Partí en 1983 y jamás me había visto involucrado en una cuestión de este tipo y por una cuestión tan nefasta”, sostiene. Incluso dice que escapa a los habituales avatares que supone dedicarse a la actividad referil. “No sé si son gajes del oficio. Lamentablemente pasó. Me veo inmiscuido en el medio. Partí en el VAR con Enrique Osses, no era primera vez que estaba en una cabina”, añade. “Y no sabía que había un escalafón de QM”, ironiza.

Eso sí, reconoce que han sido días complejos. “Es complicado, por lo que conlleva. Sin dudas que ha traído cola”, analiza respecto del efecto que le ha producido ser mencionado en el lío y de la situación en sí misma.

Por el momento, a diferencia de lo que están haciendo otros involucrados en el enredo, descarta apoyos externos en materia legal. “Solo me estoy asesorando por mí. No veo por qué tengo que asesorarme. No se me ha pasado ni por la mente. Me declaro inocente en el sentido de no pensar más allá. Estoy tranquilo”, remarca.

Finalmente, declina analizar el despido de Castrilli. “Sobre su salida no tengo opinión, porque trabajo hace mucho rato en esta función y he visto muchos cambios. Trabajo desde 2011, he pasado por muchas administraciones. Venía de la anterior y ellos me ratificaron en la función que realicé. Todos estamos expuestos. Son más cargos más de confianza del directorio de turno en la ANFP”, concluye.

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