El Deportivo

La historia de Irán Arcos, el primer chileno en liderar el básquetbol en Sudamérica

El expresidente de la federación chilena asumió la testera del máximo organismo de la región, algo que nunca imaginó cuando comenzó su carrera dirigencial en Castro.

Irán Arcos se convirtió en el primer chileno en liderar la Confederación Sudamericana de Básquetbol.

En 1991, cuando comenzó su camino en la dirigencia del básquetbol, Irán Arcos jamás imaginó que 35 años después se convertiría en el primer chileno en asumir la presidencia de la Confederación Sudamericana de Básquetbol, después de una gestión exitosa de dos periodos en la federación local.

“Yo soy técnico industrial, pero siento que estudié algo que no me gustó nunca”, recuerda. “Igualmente, soy un agradecido también porque trabajé 38 años en el rubro automotriz y 35 en Chiloé Motores”, comenta sobre su rol en esa empresa.

Su nombre, explica él mismo mismo, no tiene ninguna relación con el país de Medio Oriente. “Mis padres me pusieron Hiram, que es un nombre bíblico, pero cuando fueron al Registro Civil de Osorno, la persona que atendía lo escribió como sonaba y quedó como Irán”, explica el dirigente de 57 años.

Osornino de nacimiento y chilote por adopción, por temas laborales terminó llegando a la Isla de Chiloé. En eso estaba, cuando un día escuchó la radio y le cambió la vida. “Jaime Muena Andrade, que en paz descanse, fue el primer presidente de Castro y tenía un programa de radio. Yo venía de Quellón a Castro y ahí decía que necesitaba que la asociación se reactivara para tener competencias, porque se jugaba mucho básquetbol, pero de manera informal”, relata.

Arcos había sido basquetbolista durante su adolescencia, por lo que el llamado le hizo sentido. Llegó a la radio con unos recortes del diario de su época de jugador: “Le dije que era de Osorno y que me gustaría ser parte, y así empezó todo”.

Comenzó como vicepresidente y luego asumió la testera. “Hicimos un Nacional cadete muy exitoso el año 92 y llenamos el gimnasio, con un partido entre Punta Arenas y Santiago. Luego empezamos a insertarnos en competencias regionales hasta que en 2003 nace el famoso y reconocido Deportes Castro, que empezó a competir en la Dimayor 2004″, detalla.

Tras recibir el llamado de Luis Cerda, el timonel tuvo que reunir los $ 7,5 millones de la inscripción. “Me acuerdo de que generamos una reunión con el alcalde de la época, don Nelson Águila, y también llamamos al cura de Castro. ¿Por qué el cura? Porque Chiloé fue el último reducto español y la iglesia católica está muy arraigada en la ciudad. Además, era cliente mío. Él me decía que no sabía jugar básquetbol, pero yo le pedí que solo sentara en la mesa, porque eso le daba más fuerza a esto", rememora.

La municipalidad les aportó el dinero, pero no tenían el aporte inmediato, al final consiguieron pagar en cheques, en una jornada en la que salieron a las 10 de la mañana para llegar a las 8 de la noche a Talca. “El primer año fue una odisea, me acuerdo de que tuve que vender el auto para pagarles los pasajes a los jugadores extranjeros para que volvieran a su país”, narra el dirigente, quien llegó a la isla como entrenador de fútbol para luego derivar en el baloncesto.

Irán Arcos, junto a los seleccionados nacionales.

El éxito del elenco castreño le permitió a Arcos llegar en 2010 a la recientemente creada Liga Nacional, reemplazante de la legendaria Dimayor. Ahí asume como director, para luego convertirse en presidente tras la salida de Francisco Martínez. “Tuve dos periodos, ocho años en total, donde la liga creció mucho, llegaron recursos y la televisión. Pero también vi que muchos dirigentes empezaron a cambiar y ya no había esa solidaridad deportiva que yo siempre encontré como una fortaleza de los clubes. Ahí dije ‘ya no tengo nada que hacer’ y me fui a la federación”, destaca.

Las cosas no andaban bien a nivel de organización: “No estaba en un buen momento y si la federación anda mal, todo lo que está alrededor tampoco. El ente rector tiene que ser sólido, con credibilidad y respetado. Ese fue nuestro mayor objetivo”.

El dirigente asegura que el hecho de ser Federación Deportiva Nacional le dio otras herramientas a la entidad. “Te obliga a ser profesional porque tienes mucha fiscalización. Hay colegas que no les gusta, pero eso es lo que realmente te puede llevar al desarrollo”, dice.

La gestión no fue fácil, afirma, porque durante los primeros cuatro años la tarea fue reconstruir y recuperar las confianzas. “Al principio eran puras cobranzas porque había mucha deuda, pero hicimos un gran trabajo y logramos consolidar lo que habíamos hecho en el segundo periodo y desde lo deportivo hubo hitos como las “Huasitas”, el 3x3, ganamos un partido histórico a Argentina. Hoy la selección tiene dos ciclos olímpicos de competencia y se debe a una pega responsable. Además, mejoramos la infraestructura”, expone, orgulloso.

El camino internacional

El trabajo realizado en Chile le dio visibilidad a Irán Arcos. “Primero, me postulé como secretario de la Confederación y fui elegido por todos mis pares y, ahora, este cargo se produce también por el fallecimiento del presidente de FIBA Américas, Fabián Borro. Y ahí se producen algunos cambios”, cuenta.

Al final, la suerte de Arcos se definió en Ginebra, donde se encuentra el bureau de la FIBA. “El Comité Central es el que decide estos cargos y postulaban el presidente de la confederación brasileña, un venezolano y yo. Y Ginebra me elige a mí, y eso me llena de orgullo porque es un reconocimiento al trabajo que hemos hecho acá, donde le hemos dado mucho énfasis a las mujeres, ordenamos el básquetbol y nos convertimos en potencia del 3x3″, establece.

Irán Arcos cumplió dos meses al mando de la Confederación Sudamericana de Básquetbol.

El flamante timonel de la confederación más antigua del planeta reconoce que hubo un hito clave para su asunción: “Chile es muy buen organizador de eventos y debo reconocer que lo que nos catapultó fue la AmeriCup femenina en Santiago. Fue destacado por la FIBA, porque fue de primer nivel mundial la organización”.

Por esta misma razón, apuesta en grande: “El apoyo del gobierno a través del IND, la UGED y el Mindep fue muy importante, y ojalá sigan en la misma senda. Chile ha ido por etapas y el próximo sueño antes de llegar a un Mundial es hacer la AmeriCup masculina en 2029, está la propuesta y hay entusiasmo. Chile claramente puede ir por el Mundial del 2034, el que también se puede hacer en conjunto con Argentina, Uruguay o Brasil. Sería muy bueno para la región″.

Sobre sus objetivos en la Consubásquet, Arcos sostiene que el sello será la cercanía, “sobre todo con esas federaciones que se sienten más pequeñas”. “Queremos que vuelvan a sentarse los 10 países de Sudamérica, incluido Perú, que está sancionado desde el 2019. Nosotros tenemos un lema: ‘Juntos, somos más’, porque tenemos que crecer todos juntos. Además, queremos trabajar fuerte en competencias formativas y ojalá tener un U-14″, establece.

También aspira a potenciar a los técnicos. “Tenemos que trabajar en una escuela sudamericana de entrenadores, que todos tengan los mismos conceptos y la misma filosofía de enseñanza”, expresa.

La familia

Por otra parte, agradece a su entorno más cercano por el momento que vive: “A mi pareja, por acompañarme en este camino; a mi hijo Daniel y a mi hija Monserrat, ambos seleccionados chilenos. Ellos fueron un poco también los que me inspiraron a seguir por este camino. Porque ambos vivían situaciones distintas y ahí me di cuenta de que había que emparejar la cancha y por eso luchamos por el básquetbol femenino que por años estuvo abandonado y hoy le hemos dado la equidad de género”.

Asimismo, valora el rol de su hijo Daniel como defensor de las minorías sexuales. “Nosotros con mi hijo somos muy respetuosos el uno del otro. Él ha hecho su camino y me siento muy orgulloso. No ha sido una lucha fácil para él, pero sin duda que la ha tomado con mucha responsabilidad. A él le llegan muchas cartas y mensajes de gente que pasa situaciones que realmente entristecen. Y en el básquetbol todo lo que ha logrado ha sido por cuenta propia y no por ser hijo del presidente. Ha luchado y se ha esforzado mucho”, manifiesta.

“Antes a él le decían que era el hijo del presidente. Ahora me dicen ‘¿usted es el papá de Daniel?’. Han cambiado los roles, pero estoy muy contento por todo lo que ha logrado y me tiene sorprendido cómo ha luchado por la visibilidad de su comunidad. Creo que la gente también lo reconoce", sentencia.

Irán Arcos, junto a su hijo Daniel, seleccionado nacional de básquetbol.

Sobre su futuro en la actividad y la posibilidad de dar el salto al organismo rector del básquetbol mundial, Irán Arcos lo toma con cautela, aunque se ve reflejado en el argentino Horacio Muratore, quien llegó a presidir la FIBA entre 2014 y 2019: “Cuando nuestro querido amigo llegó ahí, todos dijimos ‘podemos llegar’. Sin duda, son pasos mayores. Soy bastante joven todavía, pero uno siempre sueña con llegar a la FIBA y me siento orgulloso cada vez que voy a Ginebra a las reuniones y somos convocados. Además, soy parte de la Comisión Mundial 3x3... Pero bueno, dejemos que el tiempo se encargue”.

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