Los detalles del exigente método Gago que busca resucitar a la U
La báscula y los pliegues cutáneos son parte de las mediciones diarias a la que son sometidos los futbolistas. Si no cumplen con lo exigido, son sancionados. Por lo mismo, desayunan y almuerzan en el CDA. La mantequilla está vetada en los comedores. En lo deportivo, el DT entrena a diario con el plantel y pide cambios en las canchas principales.

La primera semana de Fernando Gago al mando de Universidad de Chile estuvo marcada por ajustes internos, cambios en la rutina y señales sobre el tipo de conducción que pretende instalar. El técnico argentino optó por intervenir desde el primer día en los detalles cotidianos relacionados a la alimentación, los entrenamientos y la relación con los referentes.
Si bien cayó en su debut, por 1-0 ante Unión La Calera por la Copa de la Liga, en ese momento llevaba pocos días al mando del elenco estudiantil.
El punto de partida se dio días antes en el Centro Deportivo Azul. Ahí se definió una regla básica: todos los jugadores deben desayunar y almorzar en el recinto. No es una sugerencia, es una norma que, de igual modo, ya se venía aplicando. La idea es controlar la alimentación y ordenar los horarios. El desayuno se convirtió en el primer momento de encuentro del grupo y también en un espacio de observación para el cuerpo técnico, que busca detectar hábitos.
Las nuevas pautas alimenticias fueron comunicadas de forma simple. Solo se permite agua y jugos. Las bebidas gaseosas están fuera del menú. También la mantequilla. Se privilegian preparaciones con carbohidratos y proteínas. Las reglas se aplicaron desde el primer día.
Controles permanentes
La jornada comienza temprano. El plantel se presenta en la mañana y los entrenamientos se desarrollan entre las 9 y las 11.20 horas.
Uno de los aspectos que más llamó la atención en el arranque fue el control físico permanente. Todos los días los jugadores se pesan. Si un futbolista supera el margen, se aplican sanciones internas. No se trata de castigos públicos ni de multas económicas elevadas, sino de medidas correctivas que buscan mantener la disciplina.
Sin embargo, el peso corporal no es el indicador principal. Para Gago, lo más relevante son los pliegues cutáneos. Esa medición permite evaluar la composición corporal y detectar cambios en el porcentaje de grasa. El cuerpo técnico considera ese dato como la referencia central para monitorear el estado físico del plantel.
Las instrucciones
Gago participa de manera activa en las prácticas. No se limita a observar. Cuando necesita explicar una jugada, toma el balón y la ejecuta él mismo. Recorre el campo, marca los movimientos y muestra la secuencia completa. No hay intermediarios. El mensaje se transmite con ejemplos concretos.
El concepto que se repite en los entrenamientos es uno: ir hacia adelante. Gago insiste en que el equipo debe asumir riesgos y ocupar campo rival.
La comunicación es intensa. El entrenador levanta la voz cuando detecta errores. Grita, corrige y vuelve a ordenar. No espera al final de la práctica para hacer observaciones generales. Prefiere ajustar en el momento.
En la cancha, el argentino divide la cancha en líneas verticales y horizontales para mecanizar movimientos que permitan generar superioridad.
En paralelo al trabajo en el campo, el análisis de video se transformó en una herramienta diaria. Las prácticas son grabadas y revisadas.
Una reunión clave
Durante los primeros días, Gago también dedicó tiempo a las conversaciones individuales. Una de las reuniones más relevantes se realizó con tres referentes del plantel: Charles Aránguiz, Marcelo Díaz y Eduardo Vargas. El encuentro tuvo el propósito de alinear criterios.
En esa conversación, el entrenador recordó los partidos que disputó contra la selección chilena cuando era futbolista. No fue una anécdota nostálgica. La referencia es para reforzar una idea: el carácter competitivo de los jugadores y que espera ese mismo nivel de exigencia en el club. El técnico les transmitió que su rol será clave para sostener el proyecto.
En paralelo, el cuerpo técnico comenzó a evaluar a los jóvenes. Uno de los nombres que generó una impresión positiva fue Lucas Barrera. En el análisis interno, se considera un jugador con proyección inmediata.
La adaptación del equipo de trabajo también ha sido rápida. Uno de los integrantes que mejor conexión estableció con los jugadores es el ayudante Fabricio Coloccini. Esta cercanía contrasta con la postura que el entrenador mantiene frente a la prensa. Gago prefiere limitar el contacto con los medios.
Por otro lado, el técnico considera su paso por la U como una oportunidad de crecimiento en su carrera. Piensa que el club representa una vitrina relevante. Incluso que puede abrirle la puerta a un salto hacia el fútbol europeo.

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