El Deportivo

Remontada histórica: una heroica Argentina vence a Inglaterra en el epílogo y jugará la final del Mundial con España

Luego de un primer tiempo exageradamente áspero, el complemento entregó todas las emociones. Gordon abrió el marcador, sin embargo Tuchel pecó de conservador y entregó el control del partido. La Albiceleste lo dio vuelta con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. El domingo, en Nueva Jersey, los de Scaloni van por el tetracampeonato.

Argentina vence a Inglaterra y jugará la final del Mundial con España. Foto: Xinhua. Li Ming

Argentina será el rival de España en la gran final del Mundial 2026, que se jugará este domingo, en Nueva Jersey. El partido del morbo ante Inglaterra, porque se trata de un duelo que excede lo netamente deportivo, fue para la Albiceleste, que lo dio vuelta en el epílogo (2-1) y alcanza una nueva final en su historia. El anhelo de retener la corona está cerca.

Pasaron 24 años para que británicos y transandinos se volvieran a enfrentar en una Copa del Mundo. La última vez fue en Corea-Japón 2002, en la fase de grupos, cuando los Tres Leones vencieron por la mínima a la Argentina de Marcelo Bielsa. Aunque sea el antecedente más próximo, el recuerdo más presente es México 86 y la actuación de Maradona. Aunque parezca raro, con más de dos décadas en la selección, Lionel Messi enfrentó por primera vez a los ingleses.

Por si había alguna duda de que el partido traspasaba los límites de lo futbolístico, lo de los himnos fue clarificador. Lo tenso del encuentro se empezó a manifestar desde que los hinchas argentinos pifiaran a todo pulmón “God Save the King” (entonando, además, “El que no salta es un inglés”) y, al instante, se diera al revés con el himno del país sudamericano.

Mientras Thomas Tuchel sorprendió de entrada con la presencia de Morgan Rogers abierto por la derecha (en vez de Saka o Madueke), Lionel Scalono apostó por la titularidad de Giuliano Simeone, en reemplazo del discutido Rodrigo De Paul. La misión, a priori, con un jugador más ofensivo era intentar ganar en la banda diestra, sin embargo el hijo del Cholo Simeone aportó más con rispidez y juego brusco.

La primera mitad fue tan áspera como decepcionante. Porque la refriega se impuso al juego. Si Inglaterra intentó presionar algo en el arranque, cuando Argentina quería salir jugando por bajo, la Albiceleste entró al partido algo sobregirada, con las revoluciones a tope. El trámite fue interrumpido, con más infracciones que tiros al arco. Los atacantes no eran los principales protagonistas.

Foto: Xinhua Li Ming

Para encontrar un acercamiento al arco contrario hay que ir al 33′, con un cabezazo desviado de John Stones tras un tiro libre. Más adelante, en los 38′, sucedió un disparo muy elevado de Enzo Fernández. Y nada más. Los 45 minutos iniciales tuvieron un total de 19 faltas y cero remates al marco. Ergo, ninguna atajada de los arqueros. A este panorama, se agregaba la irrregular conducción del árbitro Ismail Elfath, a quien se le iba de las manos el manejo. Muy permisivo.

En el complemento se dedicaron más a jugar. Ahí apareció el partido que se quería ver. Argentina, que tuvo una postura más batalladora en los primeros 45′, fue más propositiva y tuvo chances claras para concretar. Como por ejemplo un par de Julián Álvarez en el inicio.

Inglaterra pegó en el momento preciso, aprovechando un error defensivo del rival. Minuto 55 y Anthony Gordon abrió el marcador, silenciando a la numerosa hinchada albiceleste en las tribunas del Mercedes-Benz Stadium. Todo nació de un mal despeje de Lisandro Martínez. Rogers centra y Gordon anticipa a Molina por el segundo palo. Con la ventaja, Tuchel decidió echarse atrás. Pecó de conservadora.

Scaloni agitó el avispero, con la entrada de Nicolás González. Argentina se hizo dueña del balón y copó el campo contrario. Inglaterra se fue echando atrás y solo atinó a defender. Jordan Pickford se convirtió en el sostén de los británicos, con atajadas notables. Tuchel, demasiado mezquino, puso línea de cinco muy temprano, queriendo cerrar el partido con el 1-0.

Los transandinos machacaron una y otra vez. Si no era Pickford, eran los palos. El DT alemán estaba jugando con fuego. La muralla defensiva se derrumbó como un castillo de naipes en los 85′, con el 1-1 de Enzo Fernández. En vez de seguir tirando centros, el volante del Chelsea prefirió rematar de afuera y batió la resistencia del portero. Argentina estaba a tiro. Hizo los méritos como para remontar.

En el segundo minuto de adición, Lautaro Martínez desató la algarabía en Atlanta. Centro de Messi y el ariete del Inter, que había ingresado por Tagliafico en los 81′, le gana la espalda a Stones y pone el 2-1. Premio al equipo que más buscó, castigo para el mezquino. Teniendo jugadores para plantear otra cosa, Inglaterra optó por refugiarse y regaló el partido.

Séptima final de la Copa del Mundo para los transandinos, que se citarán contra la España de Luis De la Fuente, que sacó del camino a Francia. Hasta que se va a jugar la Finalíssima, ese duelo que tenía que disputarse en marzo pasado entre los campeones de América y Europa, pero que se suspendió por el conflicto en Medio Oriente. Las cosas del destino, y del fútbol, permiten que ahora se de en Estados Unidos.

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