Por Carlos González LucayNatalia Duco: la profunda reconstrucción personal de la futura ministra del Deporte
Sacudida por una suspensión de tres años por dopaje y la muerte de su entrenadora, la lanzadora de bala no quería que su carrera terminara de la peor forma. Así, comenzó un camino que le dio una nueva figuración pública y la reencontró con lo que más amaba.

“Hay que ser valiente para volver”. La frase pertenece a Juan Luis Carter, expresidente de la Federación Atlética de Chile, y refleja con claridad el espíritu de Natalia Duco, la próxima ministra del Deporte y cuya biografía cuenta con episodios de mucha gloria y de mucho dolor.
La mañana del 12 de julio de 2018, una noticia remeció al deporte chileno: la legendaria lanzadora de la bala arrojó positivo por GHRP-6, una sustancia que estimula la hormona del crecimiento, cuando se alistaba para competir en una fecha de la Diamond League en Rabat. De ahí en adelante, su vida cambió. Siete meses después fue suspendida por tres años.
“Fue un momento duro, shockeante. Pero a la vez, nos unimos y enfrentamos el proceso con tranquilidad, templanza y con un apoyo incondicional a la Natalia, siempre con la frente en alto”, afirma su hermana Catalina.
Pero ese no fue el único golpe duro que debió enfrentar, en septiembre de 2019, recibió un mazazo inesperado y devastador con el repentino fallecimiento de su entrenadora cubana Dulce Margarita García, su mentora y una segunda madre para la lanzadora. “¡Uff! Ese fue el golpe final, totalmente inesperado y fulminante. Ellas eran muy cercanas, ambas habían sufrido las consecuencias y el dolor de todo el proceso de la suspensión y sanción. Ahí la vi muy triste", recuerda su hermana.
“A mí siempre me ha sorprendido su resiliencia y su gran voluntad, no se doblega con nada. Puede estar muy cansada, con todo en contra, pero siempre se levanta con una sonrisa y enfrenta la vida con optimismo. Es como un mono porfiado, los obstáculos para ella son una oportunidad para mostrar el mejor de sus talentos”, apunta, sobre esa capacidad de soportar los embates de la vida.
Cocina al rescate
En medio de ese momento difícil y oscuro apareció una sorpresiva luz llamada MasterChef. Una forma distinta de mantener vivo su ADN de competidora y una oportunidad para seguir conectada con la gente. “Nosotros siempre estuvimos buscando algún deportista o un exdeportista y el nombre de Natalia fue el que más nos llamó la atención. Justo estaba en un periodo en el que no podía competir, entonces tenía disponibilidad y ganas. Teníamos el convencimiento de que iba a ser un gran aporte al programa y al final terminó ganándolo”, cuenta Marcelo Hilsenrad, gerente de Producción de Canal 13.
El ejecutivo señala que su sanción no fue un factor que influyera negativamente en la elección. “Uno conversa con los participantes, genera un vínculo, un lazo, y el tema de su suspensión y del dopaje es parte de su historia, parte de su vida, pero ni para ella ni para nosotros fue un tema relevante o que en algún momento fuera a cuestionar su participación en el programa. Al contrario, ella tenía la disposición y la disponibilidad de tiempo justamente porque no podía competir en su actividad deportiva”, comenta.

Las grabaciones se llevaron a cabo en Colombia en 2020, en plena pandemia y con una serie de restricciones sanitarias. Hilsenrad revela cuál fue la única exigencia que realizó la deportista a la producción: “El hotel en Bogotá tenía un gimnasio, pero no cumplía con lo que ella necesitaba, entonces le contratamos un plan en un gimnasio de alto rendimiento, que fue validado por ella y su equipo. La Nati nunca dejó de lado las grabaciones. Si era necesario ir al gimnasio a las 6 de la mañana o a las 10 de la noche, ella iba con tal de poder cumplir con todo lo que tenía en mente”.
Su disciplina deportiva le ayudó mucho. “Ella era una participante súper preparada, estudiaba técnicas, conocía ingredientes, detalles. Su alma de deportista la hacía llegar preparada de la mejor manera posible y así obtuvo los resultados que la llevaron a ser la ganadora. Además, ella en ese momento era conocida por su rol como atleta, pero se hizo aun más conocida porque esto la hizo salir de su lugar habitual”, destaca el gerente de Programación de la señal de calle Inés Matte Urrejola.
“Yo creo que el fenómeno que movilizó todo fue MasterChef. Ahí me conocieron como persona y mi forma de ser. Se generó un contacto humano y se creó un vínculo totalmente distinto y mucho más profundo. Hubo un antes y un después para mí. Pasé de tener 46 mil a 360 mil seguidores en Instagram”, admitió Duco en una entrevista con El Deportivo. Además, apareció en campañas publicitarias y colaboró con municipalidades, entre otras actividades.
Pero la mayor alegría llegó poco después con el nacimiento de su hijo Luciano, con el cubano Rafael Bueno, de quien luego se separaría. “Lucianito la vino a completar y a reorganizar su vida. Tuvo que adaptar sus entrenamientos, trabajo, su casa y su vida en torno a sus necesidades; priorizar su cuidado y bienestar por sobre cualquier cosa. Él ha sido pura luz para su vida, es su gran cable a tierra y motor”, dice Catalina Duco.
El último baile
Cumplida la sanción, Natalia Duco volvió a competir en 2022, y en los Juegos Bolivarianos de Valledupar, su primer megaevento representando a Chile, se quedó con la medalla de plata. “Natalia hizo el proceso completo e, incluso, por su cuenta se financió una psicóloga. Logró la marca y la llevamos a Colombia. Nosotros pensábamos que justamente iba a sacar el segundo lugar”, recuerda Juan Luis Carter.
Luego, coronó su regreso con un oro en los Juegos Sudamericanos de Asunción. “Estoy muy contenta de volver y ganar. Significa mucho para mí y para Luciano, mi hijo. Pienso en él, en que le voy a llevar el monito (el peluche de la competencia), en que ha sido bien difícil el camino hasta acá, pero siempre vale la pena cuando uno lo hace con amor y con cariño y por pasión por tu país y por el deporte”, señaló la deportista chilena, entre lágrimas.
En los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, donde también comentó para Canal 13, terminó en el séptimo lugar, pero se fue con la ovación y el reconocimiento del público y la ilusión de cerrar su carrera en los Juegos Olímpicos de París 2024.
El proceso para llegar a la máxima cita tuvo de todo. Así lo describe su hermana: “Esa clasificación a París 2024 fue una hazaña y también tuvo algo de divino. Hace poco había cambiado la forma de clasificar a los Juegos y la única manera de hacerlo era buscar buenas competencias que sumaran puntos en el ranking olímpico. Fue una locura”.
“En febrero de 2024, con el tiempo en contra para lograrlo, nos fuimos un mes a Australia y Nueva Zelanda junto a la Natalia y Lucianito para que ella pudiera entrenar y competir sin dejar a su hijo. Yo la acompañé como cuidadora de mi sobrino. Luego compitió en España, Uzbekistán, Brasil, Bahamas y Canadá, tuvimos que hacer una posta familiar para acompañarla y cuidar a Luciano durante sus competencias. Literalmente dio la vuelta al mundo para despedirse de la bala junto a su hijo y su familia en un estadio olímpico lleno. Yo ahí sentí que, por fin, se había hecho justica con su propia historia. Esa fue la última vez que mi hermana lanzó la bala”, relata.
Pero además de esa odisea, como si faltara un ingrediente más, Natalia Duco había quedado fuera por un puesto de la cita de la capital francesa. Sin embargo, la baja de la lanzadora brasileña Livia Avancini por no estar disponible para un control de dopaje, corrió la lista. No obstante, estando allá, las autoridades brasileñas fueron al TAS y el tribunal les dio la razón, por lo que la clasificación de la chilena volvió a quedar en el aire.
“Nos hicimos parte de una gestión del Comité Olímpico para que Natalia pudiera competir, porque ella ya estaba allá, estaba con su hijo, y el perjuicio moral hubiese sido muy grande para ella. Al final se llegó a una solución salomónica y se le respetó el cupo”, detalla Carter.
El extimonel del atletismo, además, ha sido testigo de distintos momentos en la carrera de la balista. Muy tempranamente, se relacionó con ella y su equipo. “Hay cuatro hitos que me tocó vivir de cerca con ella”, resalta el exdirigente.
“Yo soy de Osorno y cuando ella era muy pequeña, Dulce Margarita eligió entrenar allá y ahí estuve con ella. Después me tocó ir como jefe de delegación al Mundial de Bydgoszcz, Polonia, cuando ella fue campeona del mundo juvenil en 2008. Luego, como presidente de la federación, me tocó la etapa del dopaje y finalmente cuando ella clasifica a los Juegos Olímpicos de París”, enumera.
Embajadora escolar
Otra autoridad que tuvo relación directa con la futura ministra es Israel Castro, exdirector nacional del IND. La deportista trabajó estrechamente con la entidad, que la escogió como embajadora de los Juegos Deportivos Escolares 2024 y 2025.
“Nosotros buscábamos alguien que tuviera ascendencia sobre las niñas y niños. Y eso involucraba que tuviera seguidores en las redes sociales y cierta figuración que pudiera conectar con la población menor. En el caso de ella, eso funcionó muy bien. Además, su figura se hizo más pública tras su paso por la televisión, así que fue un rostro que nos convenció plenamente y su labor fue excelente. Vi en terreno su buena conexión con la gente y cómo logra inspirar con su ejemplo”, explica.
De hecho, expone los números para justificar la elección: “Ella dio charlas, estuvo en las actividades y los Juegos Deportivos Escolares pasaron de tener cien mil participantes a 200 mil en las 13 disciplinas que hay”.
Para Castro, la sanción por dopaje no pesó a la hora de escogerla, más allá de que el tema estuvo sobre la mesa. “Siempre uno analiza cada decisión con todas las aristas que puede tener. Pero yo creo que, cuando una persona es sancionada por algún hecho y cumple esa sanción, no veo el motivo para que siga siendo sancionada socialmente”, reflexiona.
En ese sentido, la otrora cabeza del Instituto Nacional de Deportes sostiene que la experiencia como embajadora de los Juegos va a beneficiar a Duco en su futuro rol como ministra: “Primero, conoce todo el mundo del deporte, conoce bien el IND y el deporte siempre convive con la política, porque está inserto en el sistema político. Seguramente eso va a ser un aprendizaje para ella en la función que va a desarrollar”.
“Ella siempre ha sido espontánea, carismática y alegre, muy transparente y versátil. Hace más de 20 años fue la primera atleta chilena en lograr un título mundial, un hito histórico para el deporte chileno. Desde ahí, la gente la ha visto crecer, triunfar, caerse y volver a ponerse de pie, una y otra vez. Creo que ese testimonio de vida sintoniza a la perfección con la identidad chilena: el orgullo por su bandera, el sentido del esfuerzo, el trabajo duro, la resiliencia ante la adversidad y esa alegría con la que enfrenta la vida han hecho que las personas sientan su historia como propia, y que la acompañen lealmente en su camino”, complementa Catalina Duco.
A partir del 11 de marzo, Natalia Duco comenzará a transitar un nuevo camino, el de ministra del Deporte del gobierno de José Antonio Kast.
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