El millonario sueldo que aleja a Marcelo Díaz de la U

El volante ya le hizo saber a la dirigencia estudiantil sus pretensiones económicas: $40 millones cada 30 días. La propuesta fue rechazada de plano pues en el club buscan rebajar la planilla. En tanto, Marcelo Cañete, la figura de Cobresal, no convence a todos de cara a reforzar el equipo en 2021. Los azules miran a futuro.




En medio de toda la crisis de Universidad de Chile, que tiene a Dudamel respaldado por su contrato y por la dirigencia, y reconciliado en apariencia con el plantel, el nombre de Marcelo Díaz vuelve a rondar en el Centro Deportivo Azul. Carepato, hincha acérrimo del equipo laico, quiere venir a cerrar su ciclo como futbolista en el equipo de sus amores. Y en la U hace tiempo lo esperan con ganas.

Lo cierto es que Díaz viene coqueteando con la dirigencia de la U hace meses. A principios de 2020, en una entrevista concedida a Diego Rivarola, otro ídolo del club, a través de instagram, el campeón de América dejaba en claro sus deseos para el futuro próximo. “Quiero retirarme en la U. Mi sueño este año, porque no ve van a dejar salir antes, es pelear la Copa Libertadores con Racing”, comentó Díaz. “Y mi intención y mi idea es comenzar el 2021 jugando en la U, pero eso no depende de mí”, complementó el volante.

Si bien el futbolista termina contrato en junio con el equipo transandino, en la Academia están dispuestos a dejarlo partir previa una negociación. Solo restan seis meses de vínculo y el jugador no ha tenido la regularidad esperara por la operación a la que se sometió y que lo tuvo varios meses fuera de las canchas. Hace días, a través de las redes sociales, el jugador se mostró corriendo dentro de su plan de recuperación: “Somos muy prudentes en ese sentido, el contrato de Chelo vence en 2021, es un jugador extraordinario, nos dio un salto de jerarquía impresionante. El diálogo siempre está, escucharemos lo que él piensa y tomaremos la mejor decisión para el club y para Racing”, decía Víctor Blanco, presidente del equipo transandino, hace unos meses a este medio.

El técnico de Racing es Juan Antonio Pizzi, el seleccionador que, a instancias del sector fuerte del plantel, inició su salida de la Roja. El primero que dejó de incluirlo en las convocatorias. Luego Rueda prolongaría su ausencia. El hispano argentino, al menos de palabra, ha dicho sin embargo que cuenta con el medio centro chileno.

En Azul Azul ya se pusieron en contacto con el futbolista. Su estrecha relación con diferentes directivos del club hacía presumir que la negociación no tendría problemas para sellarse. Sin embargo, el alto salario que exige el campeón de América para recalar en el equipo que entrena en La Cisterna complica todo panorama: $40 millones cada 30 días, con un contrato que lo vincule por las próximas temporadas.

En la casa estudiantil no recibieron bien la exigencia de 21 de Racing. En el club aseguran que no volverán a pagar sueldos mayores a $20 mil dólares a ningún futbolista pues hoy las arcas del club no resisten inversiones de ese tipo. Más si se considera que la eventual salida de Beausejour y Matías Rodríguez, dos que terminan contrato a final del torneo, y que hoy no están en los planes del club, rebajarán considerablemente la planilla del club.

En relación a otros fichajes, en la institución aún no tiran líneas concretas. Quieren, primero que todo, saber en qué categoría estarán la próxima temporada. Cualquier cosa puede pasar. Frente a al escenario, sin embargo, se han sostenido conversaciones con Marcelo Cañete, figura de Cobresal. Si bien su presente es positivo, entre algunos directores existe la duda en relación a la irregularidad del argentino en sus anteriores clubes, previo a El Salvador. En conversación hace unos meses con La Tercera, Cañete dejaba en claro que en su pasado “no me cuidaba, hice cosas que no debía; salía; hoy tengo otra cabeza”. Las dudas se acrecentan cuando se considera que Dudamel, el hoy técnico de la U, no juega con un 10 clásico.

La U mira su futuro pero sin dejar de lado su presente. Definir la continuidad en Primera, por ahora, es lo único que se habla en los pasillos del CDA.

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