Cristián Monckeberg (RN) y nueva Constitución: “El Congreso, que es el que tiene el poder constituyente, debe designar un equipo pluralista, elegido por ellos mismos”

Foto: Mario Tellez / La Tercera

El exministro y exconvencional respalda la propuesta que esta mañana dio a conocer Amarillos x Chile: que el Congreso designe una comisión de expertos para redactar una nueva Constitución, incluso, dice que podría ser el mismo Parlamento. En esa línea, hace un llamado a quienes encabezan las negociaciones a asumir "ese coraje político que se necesita para poder resolver estos temas". "En privado claramente hay preocupación, hay temor, la discusión está trabada, todos sabemos, no hay posibilidad de llegar a acuerdo", agrega.


Un terremoto. Eso, dicen en Chile Vamos, generó la propuesta de Amarillos x Chile para que el Congreso designe una comisión de expertos para redactar la nueva Constitución. Esa coalición, hasta ahora, defiende (públicamente) que un organismo 100% electo -integrado por 50 personas y elegidos como los senadores- elabore la Carta Magna. El exconvencional Cristián Monckeberg (Renovación Nacional) es uno de los que sincera en la discusión y se pliega a la idea de Amarillos. “Llegó el minuto de que quienes están a cargo del proceso de negociación sean generosos y asuman ese liderazgo y ese coraje político que se necesita para poder resolver estos temas”, dice.

Usted dijo hace poco más de un mes que noviembre era el plazo fatal para llegar a un acuerdo. El presidente de la UDI, el senador Javier Macaya, lo puso en duda ayer. ¿Cómo se lo toma?

Llevamos meses discutiendo, y el único acuerdo que ha surgido desde el Congreso, que es el verdadero poder constituyente, son los 12 bordes constitucionales. Es un avance importante, pero ya se nos apareció diciembre. Los plazos juegan en contra y difícilmente vamos a tener un acuerdo en los próximos días. Frente a ese diagnóstico, tiene que haber un cierto baño de realismo y pragmatismo. Yo lo que estoy olfateando es que por falta de acuerdo vamos a terminar sin nueva Constitución, nuevamente con la política desmejorada, ninguneada.

¿Ya da por desechada la oportunidad de llegar a acuerdo en noviembre?

No puedo dar por perdido, porque no estoy en la mesa de negociación ni mucho menos, pero claramente eso se ve muy cuesta arriba.

¿Por qué?

Porque hay otras urgencias, porque pasó el plebiscito, porque hay necesidades de mayor urgencia, digo yo, porque el gobierno está dedicado a gobernar o intentando gobernar. Por lo tanto, este momento constituyente ya se acabó. Eso no significa que no tengamos que sacar adelante la tremenda tarea que sigue ahora en adelante: tener una nueva Constitución que nos proyecte hacia adelante.

Cada vez se empiezan a abrir más las cartas para que la nueva Constitución la elabore un órgano designado. Amarillos lo propuso así, sin ningún tapujo. ¿Qué le parece?

Yo me sumo 100% a esa propuesta. Y no solamente me sumo, sino que hace rato la hemos venido planteando como posible. Claramente la realidad política hoy día permite algo muy distinto a lo que tuvimos inicialmente. Hay algunos que tienen temor político o prudencia política de volver a embarrarla y meter las patas, equivocarnos, porque si el proceso constituyente fracasa por segunda vez, no sé si habrá una tercera oportunidad. La izquierda tiene una tremenda incertidumbre de enfrentar una nueva elección y perderla. Por lo visto, es muy real eso, es muy posible. Entonces, tenemos una negociación trabada y va a costar un mundo conseguir candidatos que quieran ir a este proceso constituyente 2.0, que va a durar cuatro meses y lleno de complicaciones, enredos e inhabilidades. Frente a esa situación, tenemos que buscar fórmulas que viabilicen este proceso.

¿Cuál es la idea?

Nunca va a haber fórmulas perfectas: ni en el órgano 100% elegido es perfecto, ni el mixto, ni el elegido por el Congreso, pero hay que buscar la que sea realmente viable. El Congreso, que es el que tiene el poder constituyente, debe designar un equipo pluralista, elegido por ellos mismos o en concurso con el Ejecutivo, hay que buscar diferentes fórmulas. Que se delegue esa facultad constituyente para que, en un plazo específico, se levante una propuesta me parece sumamente razonable y realista.

¿Pero lo ve razonable como alternativa o es partidario derechamente de esa posibilidad?

Yo soy partidario desde el día uno de que el Congreso asuma su facultad constituyente como tal. Y si no, que la delegue en alguien que realmente pueda llevar adelante este objetivo de manera rápida y que la ciudadanía lo ratifique o lo rechace a través de un plebiscito. Lo debe delegar de manera sobria en un órgano elegido proporcionalmente con las mismas fuerzas políticas que están en el Congreso, lo más plural posible, que se mantenga el diseño de este comité de árbitro que ya se llegó a acuerdo, que se le den cinco meses para trabajar a partir de marzo, que se aproveche el impulso y el trabajo constituyente y constitucional que se ha hecho durante estos casi dos años. Y que, en septiembre, más o menos, podamos estar realizando un plebiscito donde la ciudadanía diga si está de acuerdo o no en esta propuesta constitucional. Con entusiasmo apoyo una fórmula de este tipo.

Hasta el momento, dentro de la derecha se propone un acuerdo para un órgano 100% electo de 50 personas, versus el oficialismo que sugiere uno de 99 personas. ¿A qué están jugando?

Me parece muy bien que quieran proponer eso en público, pero en privado claramente hay preocupación, hay temor, la discusión está trabada, todos sabemos, no hay posibilidad de llegar a acuerdo. Creo que el realismo de esta propuesta lleva quizás a tener generosidad, para esto se requiere coraje y liderazgo político. Y además tiene el agregado que quien lo lidere va a tener el apoyo ciudadano, porque está claro que la ciudadanía, cuando uno la encuesta, todos coinciden en que tenemos que tener una nueva Constitución, pero tiene que hacerse bien, y que esta fórmula, de un órgano elegido por el Congreso, es absolutamente viable, es sobria y prudente. No eleva los gastos exponencialmente. Y una cosa más: a la izquierda que, hoy día tiene una preocupación gigante respecto a enfrentar una nueva elección, también creo que le va a venir muy bien.

¿Se están escondiendo las cartas todavía entre oficialismo y Chile Vamos?

Llegó el minuto de acelerar un acuerdo y explorar fórmulas distintas, y esta es una de ellas, que además cuenta con apoyo ciudadano. Aparte de todos los beneficios políticos, no se extralimita en gastos y que dice relación con nuestra tradición democrática, que siempre hemos utilizado fórmulas de diferente índole para llegar a buenos acuerdos.

En el oficialismo, quienes defienden que sea algo 100% electo, dicen que es para darle legitimidad al proceso.

Si ponemos de ejemplo el proceso constituyente que acaba de terminar, lo que le dio legitimidad fue el plebiscito de salida. Por lo tanto, la legitimidad se da en la medida que exista un plebiscito de salida, donde la ciudadanía se manifieste respeto de la propuesta que se le hace.

¿Considera que falta valentía en tu sector para decir las cosas como son? Pareciera ser que cada uno está esperando que el otro cruce el río.

Sí. Uno puede hacer un montón de esfuerzo, pero llega un minuto en que se requiere generosidad, coraje y liderazgo político. Llegó el minuto de que quienes están a cargo del proceso de negociación sean generosos y asuman ese liderazgo y ese coraje político que se necesita para poder resolver estos temas. A veces es difícil, pero me quedo con la idea de que al menos estas propuestas llamen a la reflexión y lleguemos a buen acuerdo.

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