En qué está el Plan Buen Vivir del gobierno para la Macrozona Sur y las críticas que asoman en el oficialismo

25 de Mayo de 2022 /SANTIAGO La Ministra del Interior,Izkia Siches, habla sobre los hechos ocurridos en la Macro Zonasur. FOTO :CRISTOBAL ESCOBAR /AGENCIAUNO

En el PC y otros sectores de Apruebo Dignidad y el Socialismo Democrático han comenzado a presionar a La Moneda para que, o bien se concreten mayores avances o se visibilicen los que han habido en torno al paquete de anuncios realizados en mayo por la ministra del Interior, Izkia Siches, con el que buscan descomprimir el conflicto en la zona. En el oficialismo reconocen factores que han dificultado que las medidas cobren mayor notoriedad, entre ellos, la proximidad con el plebiscito y también el escenario complejo que enfrentan cada dos semanas en el Congreso para prorrogar el estado de excepción constitucional en el sur del país. El Ministerio del Interior, sin embargo, recalca que el plan ha tenido avances significativos.




78 días han pasado desde que el gobierno del Presidente Gabriel Boric anunció el denominado Plan Buen Vivir para la Macrozona Sur, con el objetivo de responder al conflicto que se vive en la zona y a la demanda histórica del pueblo mapuche. Fue la ministra del Interior, Izkia Siches, quien el pasado 17 de mayo, hizo el primer apronte de la iniciativa, cuyos avances no han tenido la visibilidad esperada por algunos sectores de los partidos del oficialismo.

La secretaria de Estado profundizó en este plan luego que, el 24 de mayo, se conociera la muerte del trabajador mapuche Segundo Catril. Sin embargo, en las coaliciones de gobierno sienten que ha habido poco avance y visibilidad de las medidas y, por lo mismo, el Partido Comunista -en el marco de la aprobación de los sucesivos estados de excepción constitucional que ha decretado el Mandatario-, tomó una definición política: que comenzaría a presionar públicamente a La Moneda para ver avances en esta iniciativa.

Así lo dejó entrever la diputada Candelaria Acevedo, tras rechazar nuevamente en la sala de la Cámara de Diputados la medida que le ha permitido a La Moneda contener los hechos de violencia en la zona. “El plan Buen Vivir tiene que ser llevado a cabo lo más rápido posible. Creo en el diálogo, tienen que darse esos pasos, sino vamos a seguir en esta situación de los estados de excepción. Mientras no se ejecute como corresponde, voy a seguir votando como he votado hasta ahora”, dijo en esa oportunidad.

En ese partido, pero también en otros como Convergencia Social, Revolución Democrática, Comunes y Acción Humanista ha habido reiterados desmarques de la estrategia que ha impulsado el gobierno para hacerse cargo de la crisis que vive la Macrozona Sur. Pero más allá de eso, algunos de sus dirigentes -lo que también se extiende al Socialismo Democrático- han manifestado preocupación por lo que consideran como un avance poco ágil de las medidas complementarias a los estados de excepción constitucional.

Tras el ataque que terminó con la muerte de Catril, las líneas que adoptó el gobierno fueron dos: por un lado, ceder en su postura inicial y decretar la medida que permite a fuerzas militares asumir el orden público en la zona y, por otro, desplegar un plan con medidas que apuntaran al diálogo transversal, a la devolución de tierras y a actos reparatorios para las comunidades mapuche.

Pero a poco más de dos meses de los anuncios, que fueron realizados por la ministra Siches, en el gobierno reconocen que la agenda no ha sido todo lo visible que podría ser. Una de las razones, según explican en el oficialismo, apuntaría precisamente a resguardar los equilibrios. La propia titular de la cartera es quien tiene que pedir los votos -incluyendo a la derecha- cada quince días para renovar los estados de excepción, escenario que -interpretan- podría tensionarse, por ejemplo, si las señales del Ejecutivo fueran ambivalentes. Por lo mismo, Siches se ha reunido dos veces con parlamentarios de La Araucanía para explicar los alcances del plan y sus avances.

A ese escenario también -señalan en el oficialismo- se suma el factor del plebiscito. De hecho, si bien se ha avanzado en diálogos preparatorios, un tema que está en pausa son los parlamentos territoriales que contempla el plan y que serían apoyados por veedores de las Naciones Unidas. Una lectura electoral de aquello podría ser prejudicial para la gestión del Ejecutivo en esta materia, agregan las mismas fuentes.

El diputado del PS Tomás de Rementería aseguró que “tenemos que hacer funcionar el plan Buen Vivir, hacer que el Estado vuelva a La Araucanía y no siga ausente. El camino para arreglar el problema de seguridad es ese, y solo una vez hecho eso, se podrá repensar el estado de excepción constitucional”.

El jefe de bancada decé (colectividad que no forma parte del oficialismo), Eric Aedo, sostuvo -a su vez- que “es probable que el plan en alguna parte se está haciendo, pero resultados de ese plan, en el Biobío, no se notan, no son evidentes y obviamente el gobierno debiera poner más fuerza a ese plan y hacerlo mas vistoso. No se nota un despliegue del gobierno en la provincia de Arauco. Lo único notorio es la presencia de la armada en el territorio”.

“La información que se nos ha entregado del mismo Ministerio del Interior han existido varios avances en la Macrozona Sur respecto de dicho plan. Pero efectivamente, yo creo que como cualquier plan a mediano y largo plazo, requiere ciertos tiempos para su implementación total. Obviamente el estado de excepción y el plan Buen Bivir están vinculados y una de las dudas que siempre hemos manifestado -desde la bancada PC- es cuál es el tiempo que se considera para alzar esta medida en base a dicho plan, y de eso todavía no tenemos respuesta”, agregó su par comunista Matías Ramírez.

El diputado Jaime Araya (Ind. PPD) aseguró, en tanto, que “en la sesión de la comisión de La Araucanía pudimos constatar por el propio gobernador del Biobío Rodrigo Díaz que no conocía el documento que funda el Plan Buen Vivir, el Consejo de Loncos lo mismo, y los alcaldes con los que nos entrevistamos. Preocupa que lo que podría ser una muy buena respuesta a la crisis del territorio, no sea construida escuchando a la gente, a los principales líderes de la región”.

Y agregó -sobre el rol de la ministra de Desarrollo Social, Jeannette Vega-, que “no he podido coincidir con ella, estuvo en Antofagasta el viernes pasado, pero nosotros (justo) habíamos sido convocados a aprobar la renovación del estado de excepción en el Congreso, lo que nos impidió encontrarnos. No he tenido contacto con ella, hemos despachado eso sí unos oficios donde la respuesta no es la que uno espera, como en particular la situación de adultos mayores que viven solos. No hemos podido tener contacto con la ministra”.

¿En qué está el Plan Buen Vivir?

Pese a todo, en el Ministerio del Interior destacan que el Plan Buen Vivir ha tenido avances significativos y afirman que los cuestionamientos en torno al “desconocimiento” del paquete de medidas, son infundados.

Consultados en esa cartera, afirman que en dos meses es imposible abarcar a las más de 3000 comunidades existentes en las regiones donde se implementa el plan, es decir cuatro regiones. Pese a eso, recalcan que al mismo tiempo se ha hecho un esfuerzo por llegar a una gran cantidad de zonas, donde la primera respuesta es la “profunda desconfianza hacia la institucionalidad, el abandono por parte del gobierno anterior en materias básicas de desarrollo y las pocas expectativas de que esta vez el trabajo pueda ser distinto”.

Desde junio a la fecha -explican en la repartición liderada por Siches- “se han llevado a cabo más de 67 encuentros para los procesos de diálogos en 28 comunas de la región de Biobío y La Araucanía: Alto Biobío, Arauco, Cañete, Quilaco, Tirúa. Carahue, Cunco, Curacautín, Curarrehue, Ercilla, Freire, Galvarino, Lautaro, Loncoche, Los Sauces, Padre las casas, Pitrufquén, Pucón, Purén, Saavedra, Temuco, Teodoro Schmidt, Toltén, Traiguén, Victoria, Vilcún, Villarrica”. Mientras que aquellas reuniones también se han extendido a la región de Los Ríos y Los Lagos en las comunas de La Unión, Paillaco, Panguipulli, San José de la Mariquina, Valdivia, Castro, Chaitén, Hualaihué, Osorno, Puerto Montt y Quellón.

En el ministerio, además, resaltan los diálogos llevados liderados por delegación presidencial, junto al equipo del Plan Buen Vivir, seremis regionales y gobernación del Biobío en la comuna de Tirúa, “con más de 30 comunidades indígenas participando para avanzar en las dimensiones de inversión y proyectos que habilitan el diálogo de fondo. Lo mismo se puede mencionar en las comunas de Galvarino o Curacautín”.

Respecto a otro de los puntos del plan, que contempla la revitalización del mapuzungun, también se están tomando acciones con el objetivo de generar colaboración con escuelas de la zona, lo que se ha coordinado con la Seremi de La Araucanía. Por otro lado, dicen en Interior, se está avanzando en un trabajo con el Ministerio de Agricultura para el fomento agrícola en la zona, donde se proyecta un rediseño para 2023.

En la cartera también refuerzan que ha habido un acompañamiento desde el equipo del Plan Buen Vivir hacia los alcaldes de Arauco y Malleco. Con ellos -dicen- se han impulsado medidas como renovación de las zonas de rezago. Asimismo, apuntan a un trabajo coordinado con las seremías regionales y los ministerios para adecuar las materias programáticas en materias como Vivienda, Obras Públicas, entre otras, y -además- la exploración de fórmulas de apoyo en recursos monetarios y profesionales en comunas como Tirúa, Cañete, Contulmo, Ercilla y Lumaco.

En el mismo sentido, en la repartición destacan la labor realizada por Desarrollo Social. Esa cartera ha liderado el proceso de restitución de tierras a comunidades y, asimismo, se ha buscado reducir los procesos que obstaculizan la inversión en la zona.

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