Kaiser, Jiles y Orsini integrarán nueva Comisión de Ética de la Cámara

Las diputadas Maite Orsini y Pamela Jiles, además de su par Joannes Kaiser.

La integración de la instancia disciplinaria se había transformado en una prioridad ante la acumulación de problemas de convivencia entre legisladores. Sin embargo, los nombres propuestos por algunas bancadas generaron preocupación, ya que en algunos casos se trata de diputados que han protagonizado conflictos recientes.




“¡¿Qué?!” fue la reacción de incredulidad de algunos diputados y diputadas al enterarse esta mañana de la nueva integración de la Comisión de Ética de la Cámara.

La composición de la instancia reglamentaria fue zanjada esta mañana en una reunión de comités (donde participan representantes de todos los grupos políticos) que sesionó en forma paralela a la Sala.

De acuerdo al criterio que se acordó entre las bancadas, los partidos o grupos que tuvieran mayor número de integrantes tendrían un cupo en la Comisión de Ética. Por ello, el PS, el PC, la UDI, RN, la DC, el PPD, los Republicanos y el Frente Amplio tenían derecho a acceder a uno de los nueve asientos dentro de la instancia, cuya misión es resolver conflictos y sancionar faltas y episodios de mal comportamiento de los diputados.

Sin embargo, tras el acuerdo de gobernabilidad, al que se llegó a inicios de marzo para repartirse los períodos de presidencia de la Cámara y la integración de comisiones legislativas, uno de los puntos de ese pacto era concederle el noveno cupo en Ética a la diputada Pamela Jiles (independiente, exmilitante del disuelto Partido Humanista).

Así, además de Jiles, el Frente Amplio designó a Maite Orsini (RD); el PC a Carmen Hertz; el PS a Nelson Venegas; la DC a Héctor Barría y la bancada de independientes-PPD, a Carlos Bianchi.

Por parte de la derecha, la UDI nominó a Renzo Trisotti; RN a Bernardo Berger y los Republicanos, a Johannes Kaiser.

Zanjada la composición, los nuevos miembros deberán constituir la comisión esta semana, que ya acumulan algunas presentaciones por distintos episodios conflictivos.

Sin embargo, el problema es que algunas presentaciones involucran a miembros de la futura instancia disciplinaria. En ciertos casos, se trata de reclamaciones emprendidas como agraviados y, en otros, ellos son los acusados por sus pares. En esa situación se encuentra, por ejemplo, el diputado Kaiser, quien adelanta que en los casos que sea parte (ya sea como acusado o acusador) se inhabilitará.

Consultado por cuál será su papel dentro de la instancia, Kaiser dice que su rol será “aplicar la ley y los reglamentos, ciego a las posiciones políticas de aquellas personas, cuyos casos deban ser visto en la comisión”.

A pesar de que Kaiser ya enfrenta algunos episodios de conflictos con sus pares, en la bancada republicana lo defienden y argumentan que él siempre ha expresado opiniones políticas y, que por el contrario, ha recibido insultos de diputados de izquierda, por ejemplo, cuando René Alinco (independiente-PPD) lo trató de “fascista”, cuando Orsini (RD) le dijo que se “lavara la boca” o cuando Hertz (PC) lo calificó de “payaso” en redes sociales. Por esos episodios, de hecho, los republicanos harán presentaciones ante la Comisión de Ética.

En todo caso, desde la bancadas de izquierda acusan a Kaiser de abusar de las provocaciones, por ejemplo, cuando se opuso a que Lorena Pizarro (PC) presidiera la Comisión de Derechos Humanos por considerar que el comunismo era una ideología responsable de crímenes de lesa humanidad; cuando dijo que el caso del diputado socialista Carlos Lorca, detenido desaparecido en dictadura, era una “interpretación histórica”, o cuando consideró que era una falta de cortesía hablar en mapudungun en la Sala de la Cámara.

En tanto, Orsini es otra legisladora que acumula casos en su contra. Uno de ellos es el cruce verbal con Kaiser y otro cuando trató de “vieja loca” a la diputada de RN, María Luisa Cordero.

Por su parte, la diputada Jiles, quien también ha protagonizado episodios polémicos en el pasado, , agrega que “muchas veces la Comisión de Ética ha frivolizado y farandulizado su rol” al dedicarse a resolver asuntos anecdóticos o formales, en vez de dedicarse a situaciones graves como “faltas a la probidad o el consumo de drogas”.

La responsabilidad

En las últimas semanas, la integración de la Comisión de Ética se había transformado en una prioridad, ya que se habían acentuado problemas de convivencia dentro de la Cámara. Por ello, las designaciones de cada bancada generaron preocupación, en vista de que se trata de nominaciones autónomas que no pueden ser objetadas por otros grupos políticos.

“Cada partido se hace responsable por los nombres han propuesto”, señala el jefe de bancada del PS, Marcos Ilabaca.

“Es importante que los integrantes de la comisión asuman su responsabilidad, ya que es evidente que hay parlamentarios (integrantes) que dejan mucho que desear del punto de vista ético, que incluso podrían ser acusados ante la Comisión de Ética. Por ello, serán los partidos que los han puesto allí los que tendrán que hacerse cargo”, comenta la jefa de bancada del PC-FREVS-independientes, Karol Cariola.

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