La rebelión comunista ante el fantasma de reeditar una “Nueva Mayoría” y el malestar que se extiende en Apruebo Dignidad

El comité central del Partido Comunista, encabezado por su presidente, Guillermo Teillier, llegan al Palacio de la Moneda para reunirse con el Presidente de la República.
FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

La directiva del PC, encabezada por Guillermo Teillier.

“Si esta coalición dice ‘en realidad estamos contentos con este modelo’, por favor, nosotros ahí tomamos nuestras cositas y nos vamos a la otra vereda”, dijo el senador Núñez. Aunque la frase no estaba visada por la directiva, pues ponía en duda la continuidad del PC en el gobierno, sinceraba un ruido de fondo que hay en la colectividad, que hoy está tensionada por varios factores.


Son tiempos oscuros para el PC, cuyas deliberaciones internas aún no han terminado. Anoche se reunió la comisión política del partido (instancia equivalente a las mesas directivas de otras tiendas), donde la derrota en el plebiscito y el accidentado cambio de gabinete fueron parte de la conversación.

Sin embargo, debido a la hora, la dirigencia comunista dejó en pausa el encuentro para retomar este jueves el análisis de los últimos acontecimientos.

En medio de ese proceso de deliberaciones, esta mañana el senador PC, Daniel Núñez -una de las voces de mayor peso en la colectividad por su cercanía con el presidente de la tienda, Guillermo Teillier-, anticipó un malestar.

Si esta coalición dice ‘en realidad estamos contentos con este modelo’, por favor, nosotros ahí tomamos nuestras cositas y nos vamos a la otra vereda”, dijo Núñez en Radio Pauta.

Aunque la frase no estaba visada por la directiva, pues ponía en duda la continuidad del PC en el gobierno de Gabriel Boric, sinceraba un ruido de fondo que hay en la colectividad, que hoy está tensionada por varios factores, entre ellos, el proceso de sucesión interna de Teillier.

Además hay una irritabilidad por la derrota en el pasado plebiscito, donde algunos comunistas creen que faltó compromiso de las bases del PS, del PPD y el Partido Radical (Socialismo Democrático) para tratar de salvar la propuesta de la Convención Constitucional. Por ello, el cambio de gabinete decretado por el Presidente Boric solo añadió más desazón.

Si bien hasta el mediodía de ayer, la llegada de Nicolás Cataldo (PC) a la Subsecretaría del Interior era una noticia celebrada en las filas comunistas, la decisión de revertir su nombramiento significó un golpe gratuito, más aún porque el gobierno terminó cediendo a las presiones de la derecha y de sectores de centroizquierda, que salieron en bloque a cuestionar sus antiguos tuits contra Carabineros. Así, el sentimiento es que la derecha impuso un veto y, de alguna manera, estableció un techo psicológico respecto a los cargos en que pueden o no estar los comunistas.

Además la salida desde el Ministerio de Ciencias de Flavio Salazar (PC), la llegada como ministras de Carolina Tohá (PPD) y Ana Lya Uriarte (PS), ambas exsecretarias de Estado en las administraciones de la Concertación y el posible arribo de Gabriel Gaspar (PS) a la subsecretaría de Defensa, pusieron en estado de alerta al PC.

Para algunos militantes la señal revivió el fantasma del giro hacia el centro que dio el segundo gobierno de Michelle Bachelet, que tras la crisis política de 2015, asumió la consigna de “realismo sin renuncia” como una forma de moderar el programa gubernamental de la Nueva Mayoría, coalición de la que el PC fue parte, junto a la DC, el PS, el PPD y los radicales.

De ahí la advertencia severa de Núñez, cuyas palabras -independientemente de las formas- tuvieron eco en algunos legisladores comunistas consultados esta mañana por La Tercera. No obstante, también otros personeros del PC tuvieron matices o bien salieron a moderar el tono empleado por Núñez.

“No voy a calificar lo que diga un compañero, pero pone en el centro algo importante, el cumplimiento de programa. Es fundamental. Vamos a poner todos los esfuerzos para que así sea. Si no ocurre, vamos a impulsarlo con la organización social”, comentó la diputada comunista Lorena Pizarro.

Daniela Serrano, presidenta de las JJ.CC. y subjefa de la bancada comunista en la Cámara, dijo que “nosotros y nosotras tenemos una convicción muy clara de nuestra presencia en el gobierno, que es su programa. En caso de cualquier cambio, eso tiene que ser conversado con el PC. Sin embargo, (la presencia en el gobierno) no es una decisión que estemos evaluando y nadie se puede adjudicar la vocería del PC cuando son decisiones colectivas”.

En todo caso, todos los consultados admitían que el episodio de Cataldo dejó un sabor “amargo”. De hecho, el propio timonel comunista sinceró ese malestar en un mensaje que envió este martes al grupo de WhatsApp que comparte con los otros líderes de las coaliciones de gobierno. Y repitió sus dichos hoy, en una entrevista al diario El Siglo, ligado al PC. “Evidentemente que lo de Cataldo fue un golpe duro para el Partido Comunista. Porque, que nombren a alguien en un minuto subsecretario y al otro minuto lo saquen por presión de la derecha, claro que le duele al partido”, afirmó.

“La verdad es que no cayó muy bien... Nos sentimos tocados, pero entendemos la situación”, dijo el jefe de bancada de los diputados PC, Boris Barrera, quien ayer había minimizado el hecho, atribuyéndolo a trascendidos.

La incomodidad frenteamplista

Los ruidos por el cambio de gabinete no solo se limitaban al PC. Que Jackson quedara fuera del comité político asestó un duro golpe contra la tienda más longeva del Frente Amplio, Revolución Democrática (RD).

De hecho, y tras el ajuste ministerial del martes que dejó al ex Segpres en Desarrollo Social -fuera del comité político-, los diputados de la coalición hicieron un punto de prensa, donde los rostros serios y la actitud cabizbaja eran evidentes.

Si bien ninguno hizo críticas a la llegada de figuras ligadas a la antigua Concertación -como Uriarte y Tohá-, reforzaron su llamado a cumplir el programa de gobierno. Y es que a juicio de varios, en el modelo de un gobierno compartido con el Socialismo Democrático, Jackson oficiaba de “guardián” de la hoja de ruta del gobierno.

En la militancia, sí hubo recriminaciones internas al rol del timonel Juan Ignacio Latorre por no defender la permanencia de RD dentro del corazón del gobierno. En todo caso, en la colectividad han intentado blindar a Cristóbal Cuadrado (RD), subsecretario de Salud Pública, quien ha sonado como una de las cartas para dejar su cargo y que asuma Bernardo Martorell en el ajuste de subsecretarios que alista La Moneda.

En entrevista con La Tercera, Latorre este martes reconoció que este fue un punto que habló directamente con el Presidente Boric y no cerró la puerta a que más adelante Jackson se reintegre en ese esquema.

“Obviamente a mí me hubiese gustado que Giorgio Jackson quedara en el comité político, eso se lo manifesté al Presidente, pero bueno, él tendrá sus razones y eso podrá cambiar (...). El día de mañana eso puede cambiar y podría entrar eventualmente. Jackson tiene una relación de confianza con el Presidente y eso no va a cambiar por el hecho de que esté en la reunión de los lunes o no esté”, dijo.

Asimismo, reforzó que el cambio de gabinete con figuras de la ex Concertación no significaba una renuncia al programa de gobierno. Eso sí, advirtió que espera que no ocurra lo que en la administración de Bachelet del “realismo sin renuncia”.

Otro sector de RD, en cambio, manifestó su molestia. ¿La razón? Algunos eran de la postura de que Apruebo Dignidad debía asumir Interior.

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