La vida de Leonel Sánchez después de burlar a la muerte: conectado a oxígeno y siempre pensando en fútbol

Leonel Sánchez recibe a Gamadiel García, en su hogar.

Leonel Sánchez recibe a Gamadiel García, en su hogar.

Al exdelantero de 85 años se le diagnosticó fibrosis pulmonar en estado muy avanzado. La enfermedad se le descubrió por unos exámenes que se le hicieron tras caerse de la cama. Kathy, su hija, relata el día a día de la figura de 62, rodeado por la familia, amigos e hinchas.




“El sábado (8 de mayo) en la madrugada se cayó de la cama. Se levantó al baño y se cayó. Estaba mi mamá y nos pegó el grito. No le pasó nada, pero igual nos asustamos. Llamamos al 131, a la ambulancia. Lo revisaron y estaba bien, menos mal. Ese mismo día vino el médico de la Municipalidad y lo revisó. Nos dijo que había algo raro en los pulmones, que había que examinarlo”, dice Kathy Sánchez, la hija de Leonel, gloria y leyenda del fútbol chileno, venerado como héroe del histórico tercer lugar de 1962.

La vida de Leónel Sánchez (85), la máxima gloria de Universidad de Chile, cambió de un día para otro. Una simple caída de la cama a su edad puede resultar grave, más en la condición del zurdo, quien padece fibrosis pulmonar. “Todo lo que pasó, pasó ahora. Se le vino todo de una. Mi papá tenía una tos y el típico resfriado, pero cada cierto tiempo se le pasaba. No lo llevábamos al médico, porque no le gustaba. Sí tomaba sus vitaminas y todo esos suplementos. Pero el viernes de esa semana, cuando se cayó de la cama, en la noche, cambió todo”, agrega su hija.

El mundialista fue trasladado ese mismo sábado en ambulancia al Hospital Clínico de la Universidad de Chile. El diagnóstico fue desalentador: “Nos asustamos mucho. Nos mostraron los exámenes y los pulmones estaban malísimos. En las radiografías se veía que estaban muy oscuros. Había que internarlo sí o sí, mi papá necesitaba oxígeno”, revela la regalona de Leonel, quien vive en el mismo terreno que su padre, pero en otra casa, en la calle Einstein, en Recoleta. “Incluso pensamos que podría tener Covid. Le hicimos los exámenes y no tenía nada, menos mal. Ahí si se hubiese complicado todo”.

Leonel Sánchez en el hospital.
Leonel Sánchez en el hospital.

Desde ese día, Leonel depende del oxígeno. Y de su señora (Gloria), quien día a día lo apoya y lo regalonea. “Mi papá está todo el día con el oxígeno, depende de él. Duerme con él. Sí se lo saca durante algunos ratos del día, pero cuando satura poco se lo volvemos a poner. ¿Si le golpeó su cambio de vida? Se lo ha tomado bien, bien tranquilo. A la máquina le llamamos el Arturito, ya tiene hasta nombre”, dice, entre risas. El kinesiólogo que conoció en la U, Mario Vera, también lo asiste a diario.

Su estadía de cinco días en el hospital lo apagó. No hablaba mucho. La lejanía de su hogar lo hizo entrar en un bajón que preocupó a la familia, pese a que “los médicos se portaron un siete. Incluso dejaron entrar a mi mamá a verlo. Estaba cansado de comer papillas”, dice su hija. La vuelta a su hogar, a comer pescado frito con tallarines y tomate, el menú que tanto pidió el mítico ariete mientras estuvo internado, le devolvió el alma al cuerpo. Más cuando se enteró de las muestras de cariño de los hinchas azules, que incluso le regalaron un lienzo que colgó en el estacionamiento de su casa: “Mi papá escucha todo lo que le mandan. Pide que le leamos todo. Y eso le emociona, le gusta. Incluso me escribieron periodistas de Argentina. Kramer, el líder de la barra, también me dijo que lo que necesitara, se lo hiciera saber. Se han portado un siete”, agrega.

El lienzo que le regaló la barra de la U a Leonel está en su estacionamiento.

La memoria de Leonel ya no es la misma. Su cabeza guarda recuerdos, pero todos relacionados al fútbol. “Mi papá ya no tiene la memoria de antes, tienes que pensar que tiene 85 años. Pero ven a hablarle de fútbol, se acuerda de todo y con detalle”, agrega la hija. “Ve todo el día deporte en la tele. Ve fútbol, partidos repetidos, películas que le gustan”, comenta Kathi, la madre de cinco nietos que juegan y se entretienen a diario con Leonel.

Una de las instrucciones del doctor de Leonel fue intentar hacerlo caminar en la casa. Y que recibiera visitas que le alegraran el día. Gamadiel García, presidente del Sifup y a quien formó como técnico de de inferiores en el club de sus amores, se hizo presente a los pocos días. Por orden de la familia, al igual que todas las personas que llegan a la casa, tuvo que desinfectarse durante largos minutos en la entrada. “Leonel era amigo de mi abuelo, jugaban en un club que se llamaba Copal. Lo veo como algo que va más allá del ídolo deportivo, es casi algo familiar”, dice Gamadiel.

“Está saturando, lo van revisando. La familia tiene que estar monitoreándolo. Se le ve mucho mejor. Incluso caminó cuando fuimos. Recordamos episodios de su carrera y nos reímos harto”, dice el exfutbolista, quien se fue con una especial petición del histórico goleador. Un puzzle, que estaba arriba de la mesa, que recordaba sus mejores momentos en la Selección, quiere colgarlo como cuadro en su hogar. “Quedamos de entregar un cuadro de algo que tenía en su casa. Pronto lo iremos a ver de nuevo. Lo vi muy emocionado. Hay gente que solo necesita contención , apoyo. Afortunadamente tiene una familia que lo apoya mucho y el cariño de mucha gente que no lo olvida”, comenta García.

Leonel Sánchez junto a su señora (Gloria), su hija (Kathy) y sus nietos.
Leonel Sánchez junto a su señora (Gloria), su hija (Kathy) y sus nietos.

Dentro de sus grandes amistades, Juan Fuentes, el histórico coordinador del club por 35 años, hasta 2009, lo llama a diario a su hogar. Él hace el nexo con el grupo de WhatsApp de la Corporación de ex jugadores de la U. “Estoy preocupado. Todo lo que trabajé en el fútbol se lo debo a él. Él me recomendó para llegar a la U”, comienza diciendo.

“Está enfrentando una enfermedad que no es broma, menos a la edad suya. Está de sumo cuidado. Conversamos cada ciertos días. Lo hace de manera normal, pero con una voz como débil. Igual sabe con quién está hablado. Los exjugadores de la Corporación están bien preocupados y todos estamos pendientes de lo que le pasa”, cierra.

El rol que ha tenido Universidad de Chile en este caso, sin embargo, cambia el tono de la conversación. Kathy, su hija, en un principio asegura que no quiere referirse al tema. “Prefiero omitir, no quiero hablar de eso”. Al rato, cede: “No hemos tenido noticias de los dirigentes de la U, nada. Jugadores que estuvieron en cadetes con él, pero de ahora.... Unos videos de algunos jugadores y nada más. Nunca se han hecho presente, que vengan ahora porque está complicado no vale. Nosotros tenemos esa visión al respecto. Tampoco necesitamos que nos vengan a ayudar”, cierra.

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