Las claves del cambio de gabinete

La salida de Sichel de Desarrollo Social -con la llegada de Cristián Monckeberg a esa cartera- implicó un triunfo para RN y, en particular, para Mario Desbordes, dando paso también a una reconfiguración de la presencia de los partidos de Chile Vamos en el equipo ministerial. Con el ajuste anunciado hoy también se termina reforzando la relación con el Congreso y, además, se consolida la dupla Blumel-Briones en el equipo de gobierno.




Los enroques que reordenan la configuración de Chile Vamos en el gobierno

Más allá de la salida de Sebastián Sichel del gabinete, este puede parecer un ajuste ministerial poco sorpresivo: no llegan figuras nuevas y se trata, casi en su totalidad, de enroques de secretarios de Estado que se intercambian de carteras. El diseño y el efecto que tienen las decisiones que anunció hoy el Presidente Sebastián Piñera, sin embargo, no es algo menor.

El cambio de gabinete reconfigura, de cierta manera, el peso de los partidos de Chile Vamos al interior del Ejecutivo, específicamente en el comité político. Si bien Sichel no milita en ninguna de esas colectividades, desde la UDI han hecho ver en varias ocasiones -en público y en privado- que se sentían bien representados por él en Desarrollo Social. Ahora, en cambio, RN logra el control de esa cartera con Cristián Monckeberg y mantiene la vocería con Karla Rubilar, pese a que la exdiputado ya no milita hace varios años en ese partido. La UDI, en cambio, “pierde” Desarrollo Social y simplemente mantiene la Segpres, esta vez ya no con Felipe Ward, sino que con Claudio Alvarado a la cabeza.

Y las otras dos carteras del comité político -Interior y Hacienda- siguen en manos de una dupla que se consolida y que deja a Evópoli -partido en el que militan Gonzalo Blumel e Ignacio Briones- en una posición fortalecida.

Se refuerza la relación con el Congreso

La gestión de Felipe Ward a cargo de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), la cartera encargada de la agenda legislativa y de la relación con el Congreso, siempre estuvo bajo una situación que recordaba los tiempos de Andrés Chadwick en Interior y de Gonzalo Blumel en Segpres. En esa etapa, la del inicio del segundo gobierno de Sebastián Piñera, varios en la oposición decían en privado que con quien realmente querían entenderse era con el entonces jefe de gabinete, a quien veían como un interlocutor empoderado y con capacidad de decisión. Algo similar ocurrió con la llegada de Ward a Segpres, y el traspaso de Blumel a Interior: para la centroizquierda, la contraparte era Blumel, y en menor medida Ward.

El hecho de que en varias ocasiones este último no estuviera presente -por decisiones del gobierno o por motivos de agenda- en reuniones en las que el Presidente Sebastián Piñera y algunos de sus principales secretarios de Estado abordaban, con parlamentarios de distintos sectores, las formas de enfrentar el estallido social de octubre, siempre llamó la atención al interior de Chile Vamos. Y en varias ocasiones fue Blumel -sobre todo en los primeros meses que siguieron al cambio de gabinete de octubre- quien, esta vez a cargo de Interior, asumía también un rol que abarcaba el área de la Segpres.

Así lo resentía, de hecho, la UDI, colectividad que pidió más de una vez que se le dejara a Ward ejercer en plenitud su cargo y que fuera él quien asumiera el control íntegro de la Segpres.

Ese inconveniente fue -a juicio del oficialismo- solucionándose con el paso de los meses, pero siempre estuvo otra sombra que incidía, con buenos resultados, en las gestiones legislativas: la de Claudio Alvarado, otro militante de la UDI que fue subsecretario de la Segpres y que, posteriormente, pasó a la Subdere, pero siempre mantuvo un rol en la interlocución con la centroizquierda, el oficialismo y, especialmente, en intentar neutralizar ofensivas contra autoridades del gobierno.

Ahora, el arribo de Alvarado a cargo de la Segpres es, de cierta manera, llegar a su puesto natural, a ese que le valió elogios al interior del oficialismo cuando hacía dupla con Blumel en esa cartera. Ese factor, de hecho, es visto en la centroderecha como un elemento que puede reforzar -considerando la buena relación entre ambos- el vínculo con el Congreso, uno de los principales efectos que tiene este nuevo ajuste ministerial.

Dupla Blumel-Briones consolidada

Ha sido la dupla protagónica en las últimas semanas, especialmente desde que se comenzó a incrementar el Covid-19 en Chile de manera sostenida a partir de inicios de mayo. Las consecuencias económicas, políticas y sociales que se han generado con la pandemia terminó empoderando más aún a dos secretarios de Estado que, si bien están a cargo de quizás las dos carteras más estratégicas y relevantes de cualquier gobierno, a partir de ese escenario comenzaron a estar en el foco de todos los sectores políticos. Y mucho más que antes.

Gonzalo Blumel (Interior) e Ignacio Briones (Hacienda) son los encargados de liderar el acuerdo al que convocó el Presidente Piñera la semana pasada para enfrentar, justamente, los efectos del coronavirus en el país. Y son ellos los que no sólo han sido los principales interlocutores de los partidos de la centroderecha y centroizquierda, sino que, a la vez, son quienes han concentrado el foco de las presiones por mayores medidas y también algunos cuestionamientos. En este último caso, particularmente Briones.

Su rol ha generado molestia en RN, sobre todo luego que le cerrara la puerta a la solicitud del presidente de ese partido, Mario Desbordes, a incluir la condonación de las deudas del CAE en el acuerdo que se está negociando con Chile Vamos y la oposición. Eso provocó, además, que desde los partidos de la ex Nueva Mayoría y del Frente Amplio se sumaran a esa presión y criticaran directamente al titular de Hacienda, tensionando, de paso, las negociaciones para ese plan de emergencia.

Pero los cargos de Blumel y Briones no estuvieron en discusión -a diferencia de otros en el gabinete- y, de esa manera, esa dupla se consolidó luego de este último cambio de gabinete. Eso, a la vez, fortalece el rol de Evópoli al interior del gobierno, lo que genera dos focos de atención que habrá que observar en los próximos meses: primero, la molestia de RN persiste, especialmente si se consideran los roces que ese partido siempre ha tenido con la colectividad que lidera Hernán Larraín Matte; sin embargo, en segundo lugar y como contraste a lo anterior, el partido de Desbordes puede tener un mayor poder de contrapeso al interior del comité político con la llegada de Cristián Monckeberg a Desarrollo Social.

El triunfo de Desbordes

Precisamente, hace pocos días Mario Desbordes pidió públicamente que Monckeberg fuera parte del equipo que está negociando un acuerdo transversal con la oposición. Desde hace rato que RN venía reclamando presencia en el comité político, considerando que Karla Rubilar renunció al partido en enero de 2014.

Si bien el reemplazar al ministro mejor evaluado del gabinete ensucia la llegada de Monckeberg a La Moneda, para esta directiva de RN el enfoque social como sello ha sido una línea que han perseguido desde un comienzo. Y para eso el Ministerio de Desarrollo Social es clave.

La presencia del expresidente de RN en La Moneda ayudará a contener a ese partido, pero también mejorará la relación con los parlamentarios de la colectividad, en momentos en que se negocia el acuerdo con la oposición para enfrentar el impacto del coronavirus en la economía.

El incómodo señor Sichel

Al llegar a La Moneda y al comité político, en junio de 2019, su pasado democratacristiano y posterior independencia política incomodó a la UDI. Luego, su protagonismo en esta pandemia –que le permitió reforzar su sello social– comenzó a molestar a RN y la presión empezó a hacerse insoportable para el Presidente Piñera.

Consciente que sacar a su ministro mejor evaluado sería una mala señal a la opinión pública, fuentes de la Presidencia señalan que Piñera intentó retener a Sichel ofreciéndole varias alternativas para que continuara en el gobierno, entre ellas, la presidencia de BancoEstado.

Al igual como sucedió con Laurence Golborne en el primer gobierno de Piñera, la falta de un partido que lo defendiera facilitó el triunfo de RN y Desbordes, al lograr que uno de los suyos llegara en reemplazo de Sichel. Esto, además, en un contexto en el que el timonel de esa colectividad ha sido quizás el principal dirigente oficialista en impulsar medidas de mayor envergadura que sirvan para atender las demandas y necesidades de la ciudadanía.

No obstante, fuentes de Palacio también entregan otros factores para explicar su salida: un supuesto descuido de los otros brazos de su cartera, como el tema La Araucanía y el hecho de que esta semana planteara que no se podía cerrar la puerta a estudiar la propuesta de incluir la condonación de las deudas del CAE en el acuerdo, lo que habría molestado al Mandatario.

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