Los flancos de Jackson y la inestabilidad de Marcel: los costos que dejó la estrategia para frenar el “quinto retiro”

Los ministros Jackson y Marcel.

El ministro de la Segpres ha intentado sofocar la rebelión de bancadas como la DC, el PR y el PPD, además de un sector del PS, que mantienen su apoyo al giro previsional promovido por diputados. Por su parte, Marcel, que a juicio de la derecha quedó debilitado, se reunió con los diputados socialistas, a quienes les advirtió los riesgos de aprobar la iniciativa.




Dos reuniones a la hora del almuerzo sostuvo el martes el ministro secretario general de la Presidencia, Giorgio Jackson, para dar explicaciones y para tratar de alinear votos detrás de la estrategia de La Moneda para frenar el llamado “quinto retiro” de los ahorros previsionales.

Una de las citas fue con el PS, donde el ministro constató la división que existía en esa bancada frente al giro previsional.

También se juntó con el comité DC, donde apenas alcanzó a estar 30 minutos. El tiempo, sin embargo, fue suficiente para escuchar las quejas de los diputados falangistas respecto del plan del gobierno, que terminó de afinarse a la medianoche del lunes.

El diseño de La Moneda fue presentar un proyecto de ley alternativo que permita un retiro bajo ciertas condiciones, como destinarlo al pago de pensiones alimenticias y deudas morosas.

Si bien la iniciativa le permitió a La Moneda alinear mayoritariamente al Partido Comunista y lograr el rechazo en la Comisión de Constitución de la reforma del “quinto retiro” -surgida de un grupo de diputados como Pamela Jiles, Jorge Durán (RN), Carlos Bianchi y René Alinco (Indep.-PPD)- , el tema abrió varios flancos al ministro Jackson.

El problema de la estrategia del Ejecutivo es que a algunas bancadas aliadas no les agradó la forma cómo se elaboró el proyecto alternativo. Entre ellos estaban la DC, los PPD, los radicales y algunos socialistas que, a pesar de los llamados del Ejecutivo, igualmente apoyarán mayoritariamente el “quinto retiro” de los diputados.

El cuadro abre un flanco delicado para el ministro, quien finalmente tendrá hasta el lunes para tratar de persuadir a las fuerzas afines, ya que para ese día quedó fijada la votación de ambos proyectos, tanto la reforma promovida por los diputados como el retiro regulado propuesto por el Ejecutivo.

No obstante, no es el único flanco que se abrió para Jackson. Los partidos de derecha -que inicialmente estaban dando sus votos para rechazar el “quinto retiro” de los parlamentarios- se declararon en reflexión, en señal de molestia por la propuesta del Ejecutivo.

Una advertencia severa, en ese sentido, realizaron en la sesión de la Comisión de Constitución de la Cámara, donde se restaron de la votación los diputados de la UDI y el Partido Republicano.

Quejas a Jackson

En el gobierno comentan que la postura de la derecha, que hoy está pidiendo ciertas garantías para los fondos de pensiones, era previsible.

De hecho, La Moneda ya está trabajando un escenario en la sala para tratar de frenar el “quinto retiro” solo con las fuerzas afines. No obstante, para ello es clave sofocar la molestia de ciertas bancadas aliadas, que se origina, en gran medida, en una supuesta falta de consideración.

“Al gobierno le falta diálogo”, dijo el diputado falangista Miguel Ángel Calisto, quien fue uno de los que votaron a favor en la Comisión de Constitución. Su postura, dicen en la bancada, es probable que sea seguida por siete de los ocho miembros del comité DC.

“Le planteamos al ministro Jackson que nos enteramos por la prensa”, relató el jefe de bancada DC Eric Aedo, al comentar el breve encuentro que sostuvieron el martes.

La misma crítica le manifestó el diputado radical y vicepresidente de la Cámara Alexis Sepúlveda, quien anunció que su bancada apoyará el “quinto retiro”. Para tratar de calmar esa molestia, Jackson se reunió este miércoles en la mañana con Sepúlveda, con quien quedó de mejorar los canales de comunicación.

El miércoles en la tarde, el ministro almorzó con el comité PPD-Independientes, donde casi todos su miembros desde un principio apoyaban el retiro sin condiciones. Una de las pocas que están alineadas con el discurso de La Moneda es la exministra y diputada Helia Molina.

“Nuestra bancada no fue considerada en la construcción del proyecto. Eso genera distancia, porque se nos pidió el apoyo a un proyecto del que no nos sentimos parte”, dijo la jefa de bancada del PPD, Carolina Marzán.

La concesión de Marcel

En el caso del ministro de Hacienda, Mario Marcel, quien cuando era presidente del Banco Central se opuso tenazmente a los retiros, la estrategia de La Moneda también le dejó un costo, a ojos de algunos parlamentarios de derecha. Además, entre economistas y algunos actores económicos, como la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, la iniciativa fue vista como una mala señal.

El titular de Hacienda, quien el lunes y martes sostuvo encuentros con los socialistas, volvió a almorzar con ellos el miércoles. Marcel les hizo ver a los presentes que si se llega a aprobar un nuevo retiro de libre disposición, deberían asumir las responsabilidades. Y, según la versión de tres integrantes de esa bancada, añadió que su figura podría quedar debilitada.

Luego de esa reunión pasó a reunirse con la bancada DC, donde también explicó la estrategia del gobierno.

Con todo, pese a las críticas, desde el oficialismo lo defienden, porque consideran que su flexibilidad en este caso fue una muestra de virtud política y de pragmatismo.

“¿Qué ministro de Hacienda había logrado rechazar un retiro en la Comisión de Constitución?”, dijo un representante del gobierno, destacando la votación estrecha que se dio en esa instancia, donde la reforma que establece un giro previsional no condicionado no logró la mayoría necesaria para pasar a la discusión en particular. Ahora la reforma llegará con un informe negativo a la sala de la Cámara, que igualmente tiene la última palabra.

“La imagen del ministro Marcel salió fortalecida, aunque algunos creen que se debilitó. Por el contrario, demuestra que es un ministro de Hacienda que escucha, que no tiene posiciones rígidas, sino que es flexible ante situaciones que lo ameriten y lo lleven a cambiar su opinión. Decir que esto lo deja en una situación incómoda es un exceso”, expresó el diputado PS y presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara, Jaime Naranjo.

Gael Yeomans (Convergencia Social), también diputada integrante de la Comisión de Hacienda, señaló que ceder no implica una debilidad y agregó que lo sucedido “pone a Mario Marcel en otra faceta, en un rol de ministro, que implica dialogar y encontrar puntos en común para avanzar en los proyectos y en las definiciones que tiene que tomar el Congreso”.

“Esta ha sido una semana caracterizada por las vueltas de chaqueta. Creo que el ministro Marcel evidentemente no queda bien con el país, con su subsecretaria (Claudia Sanhueza), que no sabía de este proyecto, y no queda bien en términos de credibilidad. Hasta la semana pasada se decía que los retiros eran una mala política pública”, comentó, por su parte, el diputado de Evópoli Francisco Undurraga, quien, además, cuestionó el informe financiero elaborado por Hacienda que señala que esta propuesta gubernamental “no irroga gasto fiscal”, en circunstancias que, a su juicio, sí tendrá un impacto en el futuro en las arcas fiscales.

La diputada de RN Sofía Cid, subjefa de bancada e integrante de Hacienda, lamenta la estrategia de La Moneda, en especial por el ministro Marcel. “En el fondo le doblaron su mano; siendo presidente del Banco Central, lo escuché muchas veces decir por qué eran malos los retiros”, expresó.

El rol de Cariola

Sin embargo, el plan principal del gobierno tuvo un éxito parcial, ya que tras la propuesta alternativa logró que dos votos indecisos en la Comisión de Constitución, la diputada PC Karol Cariola y su par socialista Raúl Leiva, finalmente rechazaran la reforma de “quinto retiro” de origen parlamentario.

Particularmente Cariola, quien, además, preside la comisión, era uno de los votos clave para La Moneda. De hecho, fue una de las parlamentarias que recibieron el llamado del propio Presidente para evitar que respaldara dicha iniciativa parlamentaria y apoyara la propuesta alternativa que presentó el gobierno ante el Congreso.

La diputada no escondió ayer en su intervención en la Comisión de Constitución que ella no era partidaria de votar en contra de la idea de legislar. Pero la negociación -de la que fue parte- con el Partido Comunista y en la que el gobierno terminó cediendo al presentar una medida intermedia, le dio margen para decidirse.

Quienes conocen a Cariola afirman que la diputada estaba complicada, pues entiende la popularidad de la medida y, por lo mismo, es consciente de que su actuación podría impactar en su popularidad.

En la previa a la votación, además, la parlamentaria -que es cercana a Boric- había sido acusada por la diputada Pamela Jiles de estar dilatando el debate, algo que ella se encargó de desmentir desde el primer momento.

“Nuestro gobierno nos ha escuchado”, repitió ayer como un mantra al justificar su rechazo.

Si bien en el PC admiten que su voto podría tener efectos en su figura, también destacan que la parlamentaria probó su influencia en La Moneda y, con su partido, convencieron al Ejecutivo de presentar un retiro más acotado.

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