Lüders: “Me gustaría que Mauricio Rojas fuera parlamentario”

"Él es bien hábil políticamente", argumenta el ex ministro de Hacienda de Pinochet, quien dice que es su amigo.


“Me considero amigo de Mauricio Rojas, hemos estado juntos en muchas ocasiones, básicamente en los círculos más liberales del país”, explica a su turno el ex ministro de Hacienda de Augusto Pinochet cuando La Tercera PM le pide unos minutos ante la grabadora, en los pasillos del Ritz-Carlton antes del lanzamiento del libro.

Rolf Lüders accede amablemente a interrumpir por instantes la conversación que mantiene con la asesora histórica del Presidente Sebastián Piñera, Fernanda Otero. Ella es una de las pocas personalidades estrechamente vinculadas al aparato del mandatario que ha asistido.

-¿Se quedó chico el término “infamia” que Rojas eligió para el título? ¿O fue más agraviante lo que le pasó?
-No lo sé. Por lo menos fue una infamia, eso está claro.

-¿El gobierno debió haberlo mantenido como ministro si había estimado que era apto para el cargo? ¿O por lo menos como redactor de discursos?
-Lo que pasa es que el ambiente que se generó esos días y su renuncia… las circunstancias lo llevaron a eso.

-¿Dónde le gustaría ver a Mauricio Rojas en adelante?
-Tal como él fue parlamentario en Suecia, ojalá fuera parlamentario acá en Chile.

-¿Que sea candidato? ¿A diputado, a senador?
-Claro.

-¿Cree usted que tiene las condiciones?
-Bueno, creo que él es bien hábil políticamente.

-¿Por cuál partido se lo imagina postulando al Congreso?
-Probablemente Evópoli, algo así. Algo liberal, más bien de centro derecha.

-¿Usted lo apoyaría con convicción, con ganas?
-Sí, con ganas.

-¿Le aportaría plata, financiamiento para su campaña?
-(Ríe) No sé, porque no tengo plata, pero sí.

-Doña Mary Rose McGill me dijo recién que la calidad de los discursos del Presidente “ha bajado” desde que Rojas se tuvo que ir de La Moneda. ¿Usted cree lo mismo?
-No lo sé. Normalmente no me leo todos los discursos. Mentiría si digo una u otra cosa.

La esposa de Rojas, en primera fila junto a Ibáñez

La apuesta de Lüders, de que Rojas postule al Congreso, no parece tan-tan descabellada aun pese a que los detractores del ex asesor de Piñera piensen que es un hombre muerto en política. “Esto recién comienza” y “no me voy a quedar callado”, dijo anoche el autor, quien consigue sacarle aplausos a su audiencia con frases como “nos hemos ganando este odio honestamente. Y estamos orgullosos de eso”.

Dentro y fuera del Ritz -el evento se transmitió por streaming y fue comentado en redes sociales- también impactaron expresiones suyas como “es importante controlar las redes sociales. Hay que denunciarlas. Hay que preocuparse de eso porque es peligroso para la democracia”. O también su versión de que con su caída “¡Querían golpear el gobierno! Podrían haberme dicho: ‘Mauricio, no era nada personal’. Me usaron como esos muñecos a los que les clavan alfileres para que le duela a otro”.

Hoy en la mañana comenzó con una ronda de entrevistas. Y si para libros anteriores suyos hizo giras a regiones, pues habrá qué ver hasta dónde lleva Rojas la promoción de “94 horas de una infamia”, que en rigor no alcanza a las 100 páginas y tampoco a las 94 (en cuyo caso habría sido una página por hora). En total son 98, pero a contar de la número 81 comienzan los “anexos”, que no son otra cosa que extractos de “Diálogo de Conversos”, otro libro suyo.

Así que de alguna forma sorprende que ningún ministro haya ido ayer, y que tampoco lo haya hecho el jefe de asesores presidenciales del Segundo Piso, Cristián Larroulet. Sí se hizo presente su jefa de gabinete, Alejandra Schuster.

En primerísima primera fila, justo al frente del protagonista de la noche, se instalaron la esposa de Rojas, Mónica Müllor, y Nicolás Ibáñez, fundador de D&S y presidente del directorio de la Fundación para el Progreso, a cuyo alero se ha cobijado el ex asesor presidencial.

El empresarios fue uno de las más enérgicos defensores de Rojas cuando perdió su cupo en el gabinete. “Es una señal clara que la intolerancia dictatorial y los afanes hegemónicos aún persisten en Chile y se encuentran radicados en un área particularmente sensible como es la cultura”, dijo entonces a La Tercera PM.

Pero al terminar la presentación de anoche, ni él ni Mullor quisieron contestar unas cuantas preguntas.

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