Mary Rose McGill: “Los discursos del Presidente han bajado de calidad desde que se fue Mauricio Rojas; antes tenían más punch”

La socialité fue una de las "Rojaslovers" que asistió anoche al lanzamiento de "94 horas, crónica de una infamia", el libro donde el ex asesor del Presidente Piñera cuenta su versión de cómo duró tan poco en el Ministerio de las Culturas. Critica al gobierno por no haber sido firme y mantenerlo en su puesto.


“Estoy encantada”, comentaba a La Tercera PM al filo de las 19.30 de ayer, poco antes de iniciarse el lanzamiento de “94 horas, crónica de una infamia” de Mauricio Rojas en uno de los salones del  Ritz-Carlton. Inconfundible en su estilo, incapaz de mimetizarse entre la entusiasta concurrencia con esa chaqueta amarilla que ha elegido para la ocasión, la socialité Mary Rose McGill es de las que se banca a morir al protagonista de la jornada, de las que piensa que jamás debieron haberlo sacado del Ministerio de las Culturas si es que lo habían “escaneado” antes. Parte contando que también asistió “en el lanzamiento de Diálogo de Conversos de él con mi amigo, el ministro Roberto Ampuero”.

—¿Rojas es amigo suyo también?
—No. Lo conocí en esa instancia y me encantó. Y encuentro tan insólito todo lo que le sucedió a él, y después de eso lo encuentro a él tan hombrecito, tan valiente, de decir que “quiero contar mi historia, como ha sido esto realmente”, que fue algo engorroso, por decirlo de una forma suave y educada. Por eso estoy acá.

—¿Se quedó chico el término “infamia” que Rojas eligió para el título?
—Quiero oírlo primero, escuchar sus palabras.

—Él nunca ha hecho ninguna autocrítica seria de su actitud ¿Cree que debió hacerlo o que no ha cometido ninguna falta y se lo banca a morir?
—Pero por supuesto. Si me escanean de pé a pá, me ofrecen un puesto para el que estoy calificada y dos días después me sacan…

—¿La responsabilidad fue de quienes lo nombraron ministro, entonces?
—¡Pero evidente!

—En este caso, el Presidente Piñera ¿O alguien más?
—Ahí tampoco quiero hablar porque no sé cómo opera eso.

—Más simple: El gobierno, ¿se portó leal y firme con Mauricio Rojas? ¿O que no debió sacarlo del ministerio?
—Si ellos estiman que él está calificado al 100%, déjelo donde está y no lo saque, más allá de la trifulca que se armó.

—Después se armó otra polémica: se dijo que podían devolverlo a su trabajo anterior de redactor de discursos presidenciales, pero esto no pasó…
—Tampoco ocurrió. Y encuentro que los discursos del Presidente han bajado de calidad.

—¿Desde que se fue Mauricio Rojas se fue?
—Sí, sí. Me gustaban más antes, tenían más punch.

—Me imagino que le va a pedir que le autografíe su copia del libro.
—¡Pero por supuesto! Yo feliz.

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