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Vicentico: un aperitivo intenso y desgarrado

El argentino Vicentico se tomó el Teatro Teletón el miércoles en la noche, con esa voz desgarrada, a ratos trasnochada, tan característica de él y que fue el sello de su exgrupo Los Fabulosos Cadillacs.

Vicentico

De pronto, toda la iluminación se tornó roja. Comenzó a salir humo que impedía ver con claridad el escenario. Al minuto, los presentes -la mayoría de 40 y tantos, y varios años más- empezaron a corear: ahí viene, ahí viene.

Efectivamente, con su acostumbrada vestimenta informal, una barba de pocos días y la mano izquierda en el bolsillo del jean, se paseó por el borde del escenario, miró de frente a su ya cautivo público y comenzó a entonar Ya no te quiero.

De inmediato, el argentino Vicentico se tomó el Teatro Teletón el miércoles en la noche, con esa voz desgarrada, a ratos trasnochada, tan característica de él y que fue el sello de su exgrupo Los Fabulosos Cadillacs.

Pero esa magia se vio interrumpida por un sonido que fallaba, mal calibrado, donde aún la voz se escuchaba ahogada. Pequeñas frases de Bajando La Calle y Viento no se distinguieron, solo los instrumentos. Pero el show no paró su marcha.

Comenzó la interacción con el público; mientras cantaba llegaron dos personas atrasadas a tomar ubicación en las primeras filas y él hizo el gesto técnico de mostrarles el reloj. Eran pasadas las 21.32 y la cita estaba pactada para media hora antes.

Tras esto y un par de temas, se detuvo brevemente a saludar, aunque luego fue el inicio de la improvisación. El argentino evocó con algunos acordes a sus compatriotas de Soda Stereo con Cuando pase el Temblor, y, de paso, rió por el intento.

Siguió tratando de buscar una melodía, no pudo, y mientras algunos fanáticos le pedían canciones, el cantante comentó: "No puedo concentrarme, de verdad les digo"… pero al poco rato, y solo con su guitarra, cantó el ya clásico los Caminos de la Vida, una versión alargada y alejada de la tradicional.

Retomó el ritmo con su banda -que se había retirado del escenario- y se escucharon Siguiendo la Luna, Algo Contigo y Paisaje.

De un escenario rojo se pasó a uno azul, amarillo, fucsia, y en los momentos más altos de canciones como Morir a tu Lado, las luces de neón enceguecían a una audiencia, completamente entregada a la idolatría por Vicentico.

Y vino un clásico, infaltable en cada show: Basta de Llamarme Así. Una pareja se pone a llorar y el público no canta; sencillamente grita.

La emoción no dejó de estar en el peak, pues fue el turno de otra seguidilla de hits, con Solo un Momento y luego la despedida con Vasos Vacíos, tras casi dos horas ininterrumpidas de concierto.

La gente no quería que se fuera, y pese a los numerosos temas históricos que entregó, faltaron algunos importantes, como Matador. Vicentico se da cuenta que sus fans no lo quieren ver partir, que no desean que baje el telón, pero no da su brazo a torcer y dice: "Hasta aquí llegamos. Nos vemos el viernes (hoy)".

No es tan claro que este mismo público (más adulto que joven) llegue hoy a Lollapalooza, pero sin duda algo de su mística y trayectoria serán reconocidas en el escenario del Parque O'Higgins.

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