María José Hoffmann (UDI): “El negacionismo de la derrota del Apruebo en el gobierno nos ha obligado a ponernos más estrictos”

La secretaria general UDI defiende que la oposición endurezca su discurso ante la administración de Gabriel Boric y asegura que “el acuerdo en seguridad es un test sobre su voluntad de acuerdo”. Desdramatiza que los partidos no lleguen a un entendimiento constitucional: “La alternativa es juntar los 4/7 en el Congreso y ver reforma por reforma”.


Se mueve como verdadera dueña de casa en la sede de la UDI de calle Suecia. Mal que mal, la secretaria general de esa tienda, María José Hoffmann, estará -si todo sale como lo planifica la actual directiva- cuatro años en el cargo, luego de que esta semana el senador Javier Macaya se inscribiera junto con ella como cabezas de una lista de unidad para la interna gremialista.

Hoffmann -exdiputada y con aspiración de llegar al Senado por Valparaíso- defiende que la oposición tome un discurso más duro ante el gobierno del Presidente Gabriel Boric. Tanto en términos de la relación con el Ejecutivo como de la negociación por un nuevo proceso constituyente -dice-, el oficialismo “no ha asumido la derrota que tuvo en el plebiscito”.

Se ha visto a la oposición endurecer su postura ante el gobierno, con la amenaza de censura a Vlado Mirosevic, el rechazo de partidas de presupuesto. ¿Sigue haciendo alarde del triunfo del 4-S?

Lo que pasa es que el gobierno está cometiendo demasiados errores. Ellos saben que tuvieron una tregua, tratamos de ser muy colaboradores, y se han farreado la posibilidad de ir construyendo grandes acuerdos. Se ven dos almas en el gobierno: quienes son más negacionistas y quienes son más pragmáticos.

¿Negacionistas de qué?

Negacionistas de que el Apruebo perdió y aun así no están dispuestos a cambiar una coma de su programa de gobierno. La gente dijo “no te metas con mi esfuerzo en las pensiones”, y la reforma que presentaron tiene todo el espíritu en contrario. Ese negacionismo nos ha obligado a entrar en un rol más estricto de oposición. Llevan ocho meses y la delincuencia y situación económica no son sus prioridades. El acuerdo en seguridad es un test sobre la verdadera voluntad de acuerdo del gobierno, el nivel de vulnerabilidad con que viven las personas no resiste más inactividad.

Entre negacionistas y pragmáticos, ¿dónde ubica a Boric?

De actitud, pareciera ser pragmático. Pero en sus reformas de gobierno se ve ese negacionismo que no quiere asumir que hubo una derrota electoral.

¿Cuánto de revancha hay en este tono más duro por cómo el Frente Amplio fue con el último gobierno de Sebastián Piñera?

Puedo asegurar que no la hay. Si hubiera sido así, habría sido desde el primer día y principalmente después del plebiscito. Y al contrario, tuvimos una tensión importante en cuanto a mantener el statu quo después del plebiscito, y si hubiese habido un espíritu de revancha, eso podría haber sucedido. Hoy el país está con muchos problemas y, por tanto, tenemos la obligación de ser responsables.

¿Y la UDI ahí cómo entra? ¿Qué papel está jugando?

Tenemos la obligación de ser firmes y responsables. No podemos repetir la miseria que tuvo la oposición con el Presidente Piñera y no por ser mejores personas, sino porque este país ya no resiste más crisis e incertidumbre. Es mucho más fácil decir que no, no colaborar –que fue lo que hizo la izquierda en el gobierno anterior-, pero hay urgencias sociales que no pueden seguir postergándose.

¿Todos los partidos de derecha están en eso, incluyendo republicanos?

Al menos en los acuerdos relevantes los he visto participar, pero me gustaría ver con más fuerza esa voluntad. Cuando uno no tiene miedo de defender sus convicciones, se puede sentar a la mesa. Acá no hay entreguismo cuando conversas y te abres a los acuerdos.

Pero José Antonio Kast y su partido desde el inicio no han sido pro acuerdos con este gobierno.

Pero en los temas más relevantes para los chilenos, como la seguridad, fue una buena noticia verlos sentados en la mesa.

Ud. admite una tensión fuerte para mantener statu quo, ¿pagaron costos por mantener abierto el proceso constituyente?

La UDI siempre ha sido bastante homogénea en sus posiciones, y eso ha cambiado. La forma de lograr esa unidad de propósito –que antes era una ceja arriba de un dirigente- es a través del diálogo. Hubo tensión interna y costos al principio, pero cuando uno explica lo que está haciendo, que tiene que ver con la responsabilidad ante lo que vive Chile, no hubo dirigente que no entendiera que estamos haciendo lo correcto.

¿Se siente amenazado Chile Vamos por los republicanos, tras el 28% de Kast en primera vuelta?

No hay que tenerle miedo a la diversidad en nuestro sector. Los republicanos representan a una parte de nuestro electorado, pero con los cambios sociales que ha habido en Chile corresponde salir de la lógica de la trinchera. Si queremos ser una derecha moderna –y es una apuesta riesgosa- tiene que ser así: orgullosos de nuestra historia, pero entendiendo que estamos en otra etapa. La competencia al interior de nuestra coalición es muy positiva.

Por el otro lado está el PDG… ¿Fue un error haber intentado pactar con ellos para la presidencia de la Cámara? ¿Qué significa este fracaso para la oposición?

Se cumplió el objetivo de que el PC no llegara a la presidencia de la Cámara, pero sí, fue un poco apresurado. Sienta un precedente importante y no quiero renunciar a la posibilidad de hacer acuerdos con ellos, pero somos muy distintos. Por tanto, van a ser acuerdos puntuales, caso a caso.

La discusión constitucional ha perdido relevancia. ¿Qué tanto enfocarse en ese tema?

Hemos sido muy colaboradores, pero hemos encontrado muchas trabas en la negociación. Se necesita cerrar ese tema, pero ha habido mucha resistencia para que los partidos asuman su derrota. Para nosotros es vital que el nuevo proceso no tenga nada que ver con el anterior.

¿Esto significa que ojalá no haya un órgano redactor 100% electo?

Hay que estar abierto a todas las posibilidades. No creo que un camino u otro sea más o menos legítimo y no tenemos por qué repetir el mismo proceso.

¿Sería dramático que no hubiera acuerdo?

Sería muy malo para Chile y para el gobierno, para que se dedique a gobernar. Quiero creer que lo vamos a lograr, pero el camino alternativo es juntar los 4/7 en el Congreso y ver reforma por reforma. Es una alternativa y no dramatizaría que no lleguemos a un acuerdo. Nuestro interés tiene que ver con dar una señal de que la política responde a los problemas, de reivindicar a los partidos. Veo buena voluntad, pero si no, el camino que queda es ver reformas y juntar los 4/7.

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