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Un crucero, un virus y el miedo: por qué el brote de hantavirus generó alerta internacional

Cuando el mundo se enteró de que en un barco europeo se habían detectado pasajeros contagiados con este patógeno, bastó que el número de muertos y los aislamientos preventivos se hicieran públicos para que la palabra “brote” comenzara a circular por redes sociales y se encendieran las alarmas. Aquí, tres expertas explican las razones de esta alerta y a qué síntomas estar atentos.

Un crucero, un virus y el miedo: por qué el brote de hantavirus generó alerta internacional.

A poco más de una semana de que se confirmara de manera oficial el contagio de hantavirus en el crucero MV Hondius, las cerca de 150 personas que viajaban a bordo –entre pasajeros y tripulantes— han sido repatriadas. Pero muchos no podrán volver a sus hogares de inmediato. En cada uno de sus destinos, exámenes, medidas de precaución y aislamiento les esperan.

Tras el desembarco, las autoridades sanitarias activaron protocolos de trazabilidad similares a los aprendidos durante la pandemia del COVID 19. Así, identificación de contactos, seguimiento clínico y exámenes periódicos han formado parte del proceso para seguir la evolución del virus.

Pasajeros y tripulantes del crucero MV Hondius debieron someterse a cuarentenas, controles médicos y protocolos de trazabilidad tras el brote de hantavirus detectado a bordo.

Cualquier cautela es necesaria, ya que como resultado de esta emergencia epidemiológica tres personas fallecieron antes del desembarco total y hasta ahora hay nueve afectadas, de las cuales siete están infectadas con el virus y dos son sospechosas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado, para todos quienes estaban en la embarcación –sólo a modo de sugerencia, no imposición– una cuarentena de 42 días.

¿La razón? La cepa que provocó los contagios en el barco es la Andes, que es la que está presente en Chile y Argentina: la única que, hasta ahora, se ha comprobado que puede transmitirse entre humanos. Otras variantes del virus, en cambio, sólo se transmiten de forma zoonótica, es decir, a partir del contacto directo con rastros de deposiciones, saliva u orina de ratones colilargos.

“Como este caso es transfronterizo, la OMS aplica un protocolo especializado para la trazabilidad”, explica María Jesús Hald, epidemióloga de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello, UNAB.

Marcela Ferrés, infectóloga de la Facultad de Medicina UC y jefa del Laboratorio de Virología de la red UC CHRISTUS, agrega que el crucero se convirtió de alguna forma en “un experimento formado inconscientemente para la observación. Es un ambiente cerrado, donde todos toman contacto con todos, varias veces al día y durante muchos días”.

Durante la fase de incubación, cuando una persona aún no tiene síntomas, pudo haber estado eliminando el virus. Y aunque no es fácil de transmitir, esas condiciones particulares pudieron favorecer que ocurriera”, añade la especialista.

Expertas advierten que el hantavirus posee una alta mortalidad y que sus síntomas pueden tardar hasta seis semanas en aparecer tras la exposición al virus.

Una posible explicación a los contagios

El tiempo de incubación del hanta es de entre una y seis semanas; es decir, sus síntomas pueden tardar hasta 42 días en manifestarse clínicamente tras la exposición al virus.

“Eso es lo más peligroso, porque en estos momentos una persona puede ser un transmisor”, señala María Jesus Hald. “La mayoría de los pacientes hacen la primera sintomatología entre los 14 y los 21 días”, añade Marcela Ferrés.

En los infectados se observa fiebre, cefalea, dolores musculares y decaimiento, que suelen evolucionar rápidamente a un cuadro grave cardiovascular. Además, posee una alta mortalidad.

“En Chile, el virus Andes está de Atacama a Magallanes y ya son 39 casos y 13 fallecidos este año. Eso quiere decir que el 33% de las personas confirmadas con este virus en Chile han muerto ya en 2026. Entonces, es un virus para tenerle miedo”, comenta María Jesús Hald, de la Universidad Andrés Bello.

Se cree que el paciente cero, de origen neerlandés, se contagió en la zona de Ushuaia, sur argentino, mientras avistaba aves junto a su esposa. Él falleció a bordo el 11 de abril y ella, el 26 del mismo mes en un hospital de Johannesburgo, tras desembarcar y presentar síntomas. La tercera persona fallecida es una pasajera alemana que murió el 2 de mayo.

La cepa Andes del hantavirus, presente en Chile y Argentina, es la única variante conocida capaz de transmitirse entre personas bajo contacto estrecho y prolongado.

La pareja visitó Chile durante su estadía en el Cono Sur, pero, de acuerdo con los tiempos de incubación y respaldándose en análisis epidemiológicos y en el protocolo de investigación internacional del caso, el Minsal descartó que el contagio se haya producido en nuestro país.

La cepa Andes del hanta se transmite bajo contacto estrecho y prolongado; en general, de 24 a 48 horas, aunque en el caso del crucero HV Hondius se están contemplando que fueron sólo 12. Por lo mismo, se da principalmente en contextos familiares o de pareja, como en el caso del matrimonio neerlandés.

“Hay que hacer hincapié de que este contagio es en base a fluidos. No es por contacto con partículas en el aire, como la gente puede pensar”, explica Noelia Barrera, enfermera experta en Salud Pública de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.

Entonces ¿cómo se contagiaron los otros pasajeros del HV Hondius? “El virus se queda en los fluidos y si eso no es controlado, puede permanecer un tiempo largo en él”, dice Noelia Barrera. Según la experta, si se hizo aseo en el barco sin uso de guantes, por ejemplo, esto pudo haber ayudado a propagarlo dentro de un ambiente tan cerrado como un crucero.

La comparación de la emergencia del barco con la pandemia por SARS-CoV-2 ha sido inevitable, pero para las expertas resulta incorrecta. “Las formas de transmisión son completamente distintas”, enfatiza Noelia Barrera, enfermera y académica de la Universidad Andrés Bello.

Incluso en contextos de riesgo, explica la especialista, la transmisibilidad sigue siendo baja, ya que no es un virus que se propague con facilidad en la población general.

Especialistas recalcan que el hantavirus no se transmite por el aire como el COVID-19, sino principalmente a través del contacto con fluidos contaminados. JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

Por lo mismo, la posibilidad de una pandemia es considerada remota. “Las condiciones del crucero no son replicables en la vida cotidiana, donde hay ventilación, hay conocimiento, hay protocolos”, afirma Marcela Ferrés. “No es un virus con capacidad de diseminación masiva”.

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