1989: A tres décadas de un año que remeció al mundo

Brandenburg Gate

(Foto: AFP) Gente celebra sobre el Muro de Berlín frente a la Puerta de Brandeburgo, el 9 de noviembre de 1989.

En 1989 los países europeos del Bloque del Este desafiaban los regímenes soviéticos con masivas revueltas sociales que se evidenciaron con la caída del Muro de Berlín. En Polonia y Checoslovaquia la transición fue pacífica, no así en Rumania, donde el dictador Ceaușescu fue ejecutado. El descontento con el gobierno comunista en China provocó una de las peores masacres en Tiananmen, y en Sudáfrica el apartheid inició su cuenta regresiva.




La caída del Muro de Berlín y el impacto en la URSS

Bastó la primera manifestación masiva contra el régimen comunista en la RDA, el 7 de octubre de 1989, para que todo se precipitara. Más aún luego del 18 de octubre, cuando su líder, Erich Honecker, dimitió por problemas de salud y fue sucedido por Egon Krenz.

La suerte ya estaba echada. Dos años después de que el Presidente de EE.UU., Ronald Reagan, de espaldas a la Puerta de Brandeburgo, pidiera al último líder de la URSS, Mijail Gorbachov, "derribar el muro", la ocasión se materializó el 9 de noviembre. Ese día, el funcionario de la RDA, Günter Schabowski, con declaraciones producto de la confusión, precipitó la caída del Muro de Berlín, que se produjo horas después.

"La caída del Muro de Berlín y luego la pérdida de Alemania Oriental le mostraron a la gente dentro de la URSS que probablemente Gorbachov no intervendría militarmente para evitar más pérdidas del poder central de Moscú", dijo a La Tercera Hope M. Harrison, académica de la George Washington University.

"Lo que aún no sabíamos en 1989 era que dos años después la URSS colapsaría", comenta a este medio Marcel H. Van Herpen, director de la Cicero Foundation. "Si bien la liberación de Europa del Este es el lado positivo de 1989, la negativa de Rusia a aceptar su descolonización es también una consecuencia de 1989/1991. Es su lado negativo", concluye.

La apuesta china por una vía singular tras Tiananmen

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(Foto: AP) La icónica foto del manifestante chino que bloqueó la columna de tanques, el 5 de junio de 1989.[/caption]

Durante aproximadamente una década y de la mano de Deng Xiaoping, la economía de China se había estado abriendo constantemente y permitiendo pequeñas cantidades de empresas libres en el país comunista. Pero Deng fue mucho menos entusiasta ante la posibilidad de que esta apertura fuera trasladada al campo político.

Y ello quedó claro con las protestas iniciadas el 15 de abril de 1989, con ocasión de la muerte del exsecretario general del Partido Comunista de China, Hu Yaobang. Esa fue la oportunidad para que miles de chinos provenientes de diferentes estratos sociales marcharan a través de Beijing pidiendo un gobierno más democrático en honor a Hu, considerado como defensor de la liberalización.

Pero la respuesta del régimen, tras siete semanas de protestas, tuvo un trágico desenlace, con la matanza de Tiananmen, ocurrida el 4 de junio de 1989. Hasta hoy se desconoce la cifra de muertos.

"Los costos iniciales que en términos globales supuso aquella decisión en forma de aislamiento y sanciones fueron pronto superados en virtud del relanzamiento de las reformas económicas", explica a La Tercera el sinólogo español Xulio Ríos. "Aquella crisis acentuó la apuesta por una vía singular china que ahora vive su momento de máximo apogeo con Xi Jinping", agrega.

Los últimos comicios del apartheid en Sudáfrica

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(Foto: Fundación FW de Klerk) El primer encuentro entre el Presidente Frederik de Klerk y Nelson Mandela, en 1989.[/caption]

Fue una de las demostraciones de que el régimen del apartheid impuesto en Sudáfrica desde 1948 se estaba desmoronando. El 6 de septiembre de 1989 se celebraron las últimas elecciones generales en las que la mayoritaria población negra no pudo votar. El Presidente blanco del Partido Nacional, Frederick de Klerk, quien asumió en agosto de ese año reemplazando a Pieter Botha, fue ratificado en el cargo como resultado de los comicios, aunque su agenda reformadora no agradó a los blancos más conservadores que se oponían a compartir poder con la población negra.

Pero el descontento social crecía y varios países habían cortado el comercio con Sudáfrica. De Klerk inició el proceso de desmantelamiento del apartheid. De hecho, liberó a Nelson Mandela y retiró la prohibición de su partido Congreso Africano Nacional (ANC).

"La última elección del apartheid de 1989 fue una farsa y una tragedia", indica a La Tercera el experto de la U. de Witwatersrand, David Everatt. "Las organizaciones contra el apartheid ya estaban involucradas en una campaña para 'normalizar al ANC' que incluía actos tan ilegales como vestir los colores del ANC. El poder blanco ya se estaba derrumbando", agrega.

Hoy el ANC, tras 25 años en el poder, ha perdido el gran apoyo del que gozó en su momento.

Del golpe a Stroessner a la elección de Collor de Mello

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(Foto: AFP) Soldados patrullan las calles de Caracas tras los disturbios iniciados a fines de febrero de 1989.[/caption]

América Latina vivió con agitación el último año de la década de los 80. En Paraguay, en febrero de 1989, fue depuesto el general Alfredo Stroessner por un golpe de Estado, luego de 35 años en el poder. Y a fines de ese mismo mes, se produjo el "Caracazo" en Venezuela, una serie de fuertes protestas y disturbios a raíz de las medidas económicas del gobierno de Carlos Andrés Pérez, y cuya represión dejó centenares de muertos.

América Latina también fue testigo de procesos electorales clave. Así, en mayo, Jaime Paz Zamora es elegido Presidente en Bolivia, lo mismo que Carlos Menem en Bolivia. En diciembre llega el turno para Chile con el triunfo de Patricio Aylwin, en las primeras elecciones en 16 años. Ese mismo mes, en Brasil, Fernando Collor de Mello le gana a Lula, en las primeras elecciones directas desde 1960.

Para Daniel Zovatto, director regional de IDEA Internacional, "1989 fue un año de gran significancia política en América Latina". "Las elecciones paraguayas y chilenas abrieron las transiciones democráticas en ambos países y la llegada de Menem a la Presidencia en Argentina marcó el inicio del período de gobiernos neoliberales en América del Sur", explica a La Tercera. Y agrega: "El Caracazo constituyó un temprano campanazo de alerta que expuso los graves peligros que ya acechaban a la democracia venezolana".

Las revoluciones y el fin de los regímenes soviéticos

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(Foto: AFP) Acto por el Día del Trabajador convocado por el sindicato Solidaridad el 1 de mayo de 1989, en Varsovia.[/caption]

Fue la "ola revolucionaria" en los países del Bloque del Este que terminó por derribar los regímenes comunistas. La primera de éstas se inició en Polonia con el sindicato Solidaridad, liderado por Lech Walesa. Las masivas manifestaciones provocaron que el régimen comunista del general Wojciech Jaruzelski iniciara una negociación con Solidaridad. Esa Mesa Redonda definió un acuerdo para iniciar la transición. Pero hoy, 30 años después, Polonia está dividida.

"El acuerdo por un lado permitió la transición pacífica, y, por otro lado, introdujo a los comunistas en el establishment de las políticas poscomunistas. Y esta es exactamente la brecha en la valoración del proceso de transición", explica a La Tercera el politólogo polaco Spasimir Domaradzki.

En Checoslovaquia, en tanto, el colapso económico de la URSS y las presiones por la liberalización que se vivía en otros países del bloque generaron una serie de protestas callejeras contra el régimen. El período denominado "Revolución de Terciopelo" desembocó en una huelga  general el 27 de noviembre de 1989, que paralizó a varios sectores productivos y que terminó por sacar pacíficamente del poder al Partido Comunista.

La cifra histórica de manifestantes de 1989 solo fue igualada en Praga este año, en las protestas para pedir la dimisión del premier checo, Andrej Babis.

El trágico final del dictador Ceaușescu en Rumania

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(Foto: AFP) Elena y Nicolae Ceaușescu, durante su juicio en Bucarest, el 25 de diciembre de 1989.[/caption]

El fatídico final que tuvo el régimen comunista en Rumania impactó ese año al mundo. Fue el único país del Bloque del Este en el que la transición democrática provocó la ejecución del dirigente del país. En la Navidad de 1989, el dictador Nicolae Ceaușescu y su esposa Elena fueron ejecutados, tras ser declarados culpables de genocidio, daño a la economía, enriquecimiento ilícito, entre otros cargos.

Ceaușescu gobernó Rumania por casi 25 años. Actuó con mano de hierro y un marcado nacionalismo y culto a la personalidad. Su régimen ha sido calificado como uno de los más crueles del siglo XX. Pero en 1989 el descontento social por la escasez, mientras Ceaușescu y su esposa vivían una lujosa vida, sumado a la crisis económica, pusieron en riesgo la dictadura. El 21 de diciembre convocó una asamblea del Partido Comunista, ocasión en la que los rumanos le comenzaron a gritar: "¡Abajo el dictador, muerte a los criminales!".

A 30 años de la muerte de Ceaușescu, los rumanos hablan de un "falso amanecer" y de una "ilusión de libertad". El expresidente comunista Ion Iliescu, quien asumió el poder después de 1989, es acusado actualmente por crímenes de lesa humanidad  durante la revolución. De hecho, la fiscalía rumana sostiene que la "revolución" y el caos en 1989 fue inducido por Iliescu y otros políticos.

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