Desde la prohibición de ingreso a malls hasta despidos: las medidas adoptadas en el mundo contra los no vacunados de Covid

Manifestantes que se oponen a los mandatos de la vacuna contra el Covid-19 y los pasaportes sanitarios protestan frente a la alcaldía de Nueva York, el 25 de agosto de 2021. Foto: AFP

Mientras en Moscú las autoridades ordenaron que los mayores de 60 años no vacunados permanezcan confinados hasta el 25 de febrero, en EE.UU. miles de empleados no inoculados se enfrentan a posibles pérdidas de puestos de trabajo a medida que un número creciente de ciudades y empresas comienzan a hacer cumplir los mandatos de inoculación.




“Me disculpo con los que están vacunados, pero las restricciones aplicarán para todos”. Con esta declaración, el primer ministro de Letonia, Krisjanis Karins, anunció el lunes que impondrá un confinamiento en el país báltico durante un mes ante el repunte de contagios por coronavirus y el escaso avance en la vacunación. Con esta medida, en vigencia desde hoy, Letonia se convirtió en el primer país de la Unión Europea en cerrar nuevamente desde que el bloque comenzó a reabrir las actividades este año después de que los inmunizantes contra el Covid-19 estuvieron ampliamente disponibles.

“Aún hay mucha gente sin vacunar que se infecta de Covid y muere en el hospital”, dijo Karins al justificar la medida que estará en vigor hasta el 15 de noviembre e incluirá un toque de queda de 20.00 a 05.00, el cierre de salones, cines, teatros y salas de conciertos, mientras los restaurantes solo venderán para llevar. Únicamente abrirán las tiendes que venden alimentos y otros bienes esenciales, mientras que los demás deberán trabajar desde casa, con la excepción de los empleados de construcción, transporte y otros que requieren presencia física.

Incluso, Karins planteó hacer obligatoria la vacuna contra el coronavirus para todas las personas mayores de 50 años, en un intento por incrementar las cifras de vacunación del país.

Camas para pacientes con coronavirus en el atrio del Hospital Universitario Clínico Pauls Stradins en Riga, Letonia, el 20 de octubre de 2021. Foto: Reuters

“Si dentro de las cuatro semanas del confinamiento la tasa de vacunación no aumenta, los letones tendrán que seguir en casa, mientras que los otros países seguirán desarrollándose”, alertó.

El gobierno de Letonia adoptó el 8 de octubre un paquete de medidas especiales, que incluye un nuevo estado de emergencia (que se extenderá hasta el 9 de enero de 2022) y restricciones estrictas a las personas no vacunadas, junto a limitaciones puntuales para inmunizados o pacientes recuperados. Entre las nuevas normas se incluye la obligatoriedad de vacunarse a los empleados del sector público, así como el teletrabajo si la presencia en el puesto de trabajo no es imprescindible. Solo las personas con certificado de vacunación podrán participar en reuniones en espacios cerrados, mientras que el uso de la mascarilla será obligatorio en cualquier evento, cultural o social.

El objetivo de estas medidas es frenar las nuevas infecciones con Covid-19 y evitar que el servicio de salud pública se vea saturado. Según las últimas estadísticas, solo el 57% de los 1,9 millones de letones están completamente vacunados, muy por debajo de la media de la UE del 74%.

Pero Letonia no es único país que lucha para reducir las tasas de no vacunados. En la vecina Lituania, el gobierno anunció a mediados de agosto nuevas medidas para las personas no inmunizadas contra el Covid-19, como la petición de un pasaporte sanitario para acceder a comercios y eventos. Los mayores de 16 años con la inoculación incompleta contra la enfermedad no podrán ingresar a centros comerciales, salones de belleza, cafés, restaurantes y eventos públicos cerrados, a no ser que presenten una prueba negativa. Otra de las medidas en vigor desde el 13 de septiembre incluye el uso obligatorio de mascarillas para estas personas cuando accedan a estos espacios.

Militares del Ministerio de Emergencias de Rusia con equipo de protección desinfectan la estación de tren Belorussky de Moscú, el 20 de octubre de 2021. Foto: AFP

En Georgia, el vicepresidente del Parlamento y exministro de Salud, Davit Sergeenko, propuso esta semana “restricciones selectivas” para las personas no vacunadas contra el Covid-19. La declaración de Sergeenko coincide con el aumento de los casos diarios de coronavirus, que han alcanzado sobre los 5.000 en los últimos días.

El diputado del partido gobernante dijo que si tales restricciones no tienen éxito en dos o tres semanas, será necesario introducir la vacunación obligatoria para grupos seleccionados, incluidos los profesionales de la salud.

Mayores de 60 años confinados en Moscú

En Rusia, la ciudad de Moscú ordenó este martes las primeras restricciones sanitarias desde el verano debido al aumento de los casos de Covid-19, cuando la mayoría de los rusos siguen sin estar vacunados. Las autoridades de la capital rusa ordenaron que los mayores de 60 años no vacunados permanezcan confinados desde el 25 de octubre hasta el 25 de febrero y que al menos el 30% de los empleados de las empresas teletrabajen, además de extender la vacunación obligatoria al 80% de los trabajadores de los servicios.

La propagación de la pandemia es tal que el Kremlin reflexiona sobre la posibilidad de ordenar una semana de feriado a finales de octubre, para desacelerar el avance del Covid-19. La nueva ola de contagios llegó con solo el 32% de los rusos completamente inmunizados. Ello se produce, además, en un contexto de desconfianza de la población ante las vacunas.

Una mujer muestra su "Pase Verde" al entrar en el Coliseo en Roma, Italia, el 13 de octubre de 2021. Foto: Reuters

Mientras Italia hizo cumplir los requisitos de vacunas más estrictos de Europa el viernes, al implementar las tarjetas sanitarias Covid-19 como medida obligatoria para todos los trabajadores del sector público y privado, un mosaico de medidas en el resto del continente refleja la política interna de esas naciones y la posible oposición contra tales medidas, destacó el diario The New York Times.

En más de una docena de los 27 países de la UE, a menudo se requiere algún tipo de pase Covid para ingresar a espacios públicos cerrados o eventos grandes o para viajes de larga distancia, ya que las autoridades han intentado empujar a más personas para que se vacunen y evitar nuevas olas de infección.

En una medida similar a la de Italia, Eslovenia el mes pasado comenzó a exigir a la mayoría de los empleados que presentaran un certificado de vacunación, prueba de recuperación de Covid-19 o un resultado negativo de la prueba de coronavirus al menos una vez a la semana. Aunque los clientes que visitan tiendas de comestibles, farmacias y servicios médicos de emergencia están exentos, la tasa general de vacunación para adultos ha aumentado del 45% a más del 58% desde que se implementaron las medidas, destaca el periódico neoyorquino.

En Francia, que comenzó a cobrar a las personas no vacunadas por las pruebas de Covid-19 el viernes, las vacunas son obligatorias para los trabajadores de la salud y más de 3.000 que siguen sin vacunar han sido suspendidas. También se requiere un pase de salud para sentarse en restaurantes, bares y cafés, para ingresar a lugares culturales como museos, teatros y salas de conciertos, y para asistir a eventos deportivos.

Trabajadores portuarios protestan contra la implementación del pase de salud Covid-19, en Génova, Italia, el 15 de octubre de 2021. Foto: Reuters

Medidas similares están en vigor en Austria, Chipre, los Países Bajos y Portugal, mientras que en Bélgica, la región de Bruselas comenzó a hacer cumplir un “Boleto seguro de Covid” el viernes. Alemania y Grecia también requieren un pase de salud para los entornos de hostelería.

Obligatoriedad en Nueva York

Por su parte, en Estados Unidos miles de empleados no vacunados se enfrentan a posibles pérdidas de puestos de trabajo a medida que un número creciente de estados, ciudades y empresas privadas comienzan a hacer cumplir los mandatos de vacunación contra el Covid-19, destaca Reuters.

Después de los profesores y el personal sanitario, la alcaldía de Nueva York obligará a la policía, bomberos y al resto de trabajadores municipales a vacunarse contra el Covid-19, una decisión que trata de torcer el brazo a los conspiradores antivacunas. El alcalde demócrata Bill de Blasio anunció este miércoles que a partir del 1 de noviembre, todos los empleados municipales, entre ellos “la policía, los bomberos y los recolectores de basura”, tendrán que presentar un certificado de vacunación para poder seguir trabajando.

Otros estados y ciudades han adoptado medidas similares en el país. El lunes entró en vigor en el estado de Washington la orden decretada por las autoridades en agosto que obliga a vacunarse a los 800.000 trabajadores públicos. San Francisco también ha dado de plazo hasta el 1 de noviembre a sus 35.000 funcionarios para vacunarse.

En Texas, en cambio, el gobernador republicano ha prohibido la obligatoriedad de la vacuna, incluso hasta en las empresas privadas. En Chicago, la alcaldesa de la ciudad, Lori Lightfoot, y el presidente del sindicato de la policía local, John Catanzara, mantienen un pulso sobre las vacunas y si las autoridades públicas tienen derecho a imponerlas.

Protesta contra las vacunas obligatorias de la ciudad de Nueva York, el 12 de octubre de 2021. Foto: Reuters

Sin embargo, un juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó el martes una demanda de trabajadores del sector de la salud de Maine en contra de la obligatoriedad de vacunarse contra el Covid-19. Todos los trabajadores sanitarios de este estado tendrán que estar vacunados antes del 29 de octubre.

A mediados de septiembre, el Presidente Joe Biden anunció que todos los empleadores con más de 100 trabajadores deben exigir que sus empleados se vacunen o se hagan pruebas de detección de Covid-19 semanalmente. Esto afecta a casi 80 millones de personas en Estados Unidos.

Mientras grandes empresas, como Facebook y Google, requieren vacunas o tests periódicos (a cargo del empleado), ciudades como San Francisco exigen una prueba de vacuna para ingresar a restaurantes, bares, grandes eventos bajo techo y gimnasios.

Amenaza de despido en Malasia

En Malasia, en tanto, los funcionarios que no se vacunen contra el Covid-19 serán objeto de acciones disciplinarias, que podrían incluir el despido, cuando entre en vigor la nueva política referente a la inmunización de este grupo de trabajadores el 1 de noviembre.

Un turista escanea un código QR para registrarse al llegar al aeropuerto en Langkawi, Malasia, el 16 de septiembre de 2021. Foto: Reuters

Por su parte, los jefes de departamento pueden ordenar a los funcionarios que no hayan completado el esquema someterse a un examen médico para determinar su estado de salud o a una prueba diagnóstica de Covid-19, que tendrán que costearse ellos mismos. El gobierno sí pagará los test a los empleados que no pueden vacunarse por razones de salud.

En el país asiático, más del 70,9% de la población está vacunada completamente contra el Covid-19, enfermedad que ha dejado más de 2,4 millones de contagios y cerca de 28.000 muertos.

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