Por Cristina CifuentesEmundo Paz-Soldán: “El gobierno de Rodrigo Paz ganó por cansancio, pero no porque hubo un intento rápido por solucionar problemas”
En conversación con La Tercera, el destacado escritor boliviano se refirió a las protestas que afectaron al país por más de 50 días. Señaló que estas, a diferencias de otras, no tenían un líder y tampoco una forma de articular tantas demandas o tantos movimientos sociales.

Tras 50 días de protestas, el gobierno del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ahora tiene el desafío de recuperar la actividad económica y recomponer su relación con los sectores sociales que impulsaron las movilizaciones, mientras persisten las causas que dieron origen al conflicto.
Los bloqueos de carreteras, iniciados el 6 de mayo por organizaciones sindicales y campesinas que exigían la renuncia de Paz, concluyeron la semana pasada, después de afectar el abastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en varias ciudades, además de paralizar la movilidad y parte de la actividad económica en varias zonas del país.

En conversación con La Tercera, el destacado escritor boliviano Edmundo Paz-Soldán analiza esta crisis, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira y la figura del exmandatario Evo Morales.
¿Cómo se diferencia esta crisis con otras en Bolivia?
En este bloqueo no tuvo un líder específico claro. Hubo otros bloqueos anteriores en los últimos 20 años, incluso cuando Evo Morales llegó al poder, había ahí un liderazgo muy definido por él. Durante mucho tiempo después, en su gobierno no hubo este tipo de bloqueos y en los últimos años, por ejemplo, cuando hubo bloqueo en Santa Cruz, también había un líder, que era el dirigente José Manuel Camacho, de la derecha. Aquí eran diferentes grupos, quizás por eso que se alargó tanto el bloqueo, no tenían tampoco una forma de articular tantas propuestas o tantos movimientos sociales como los que estaban formando parte del bloqueo.
¿Cómo evalúa el gobierno de Rodrigo Paz en el manejo de la crisis?
Lo que pasa es que se ha impuesto un estilo de manejar estas crisis. Lo hizo el gobierno de Arce antes contra Camacho en Santa Cruz, que no es intentar negociar rápidamente, porque puedes pensar que, en dos días, con el país parado, comienza a afectar a diferentes sectores de la economía. Es más bien una especie de política del cansancio, de no negociar hasta que la otra parte se canse antes. Al final, el gobierno ganó por cansancio, pero no porque hubo un intento rápido por solucionar problemas. Si hizo algo el gobierno fue tratar de intimidar a la oposición a través de la aprobación del estado de excepción. Pero estaba claro que nunca lo iba a usar de manera como en la época de las dictaduras militares. Porque tampoco este gobierno tiene tanta legitimidad para hacer una cosa así. Entonces, al final, se decretó el estado de excepción cuando la resistencia era bastante nula.

¿Sigue teniendo Evo Morales una preponderancia o se ha ido desgastando?
El grupo más recalcitrante a llegar a un pacto con el gobierno fue el grupo en torno a Evo, que es el de las confederaciones de productores de coca, nucleados en torno al Chapare en Cochabamba. Entonces, el gobierno primero pactó con los maestros, luego con los transportistas, luego con la Central Obrera Boliviana, que fue un núcleo duro de resistencia. Luego también con los movimientos campesinos en La Paz, en torno al lago Titicaca, que son también grupos muy duros, y solamente al final cedió Evo Morales. O sea, cuando cede Evo Morales es cuando ya la cosa estaba decidida, porque ya los otros grupos se habían plegado, habían decidido no protestar. El campo de acción de Evo se ha circunscrito bastante. Pero ya no tiene la capacidad de interpelar a la nación ni tampoco a todos los movimientos sociales. Es una cosa mucho más restringida. Eso no quita que sea líder de la oposición a tomar en cuenta. Pero ya no es lo que era antes.
¿A qué cree que se debe esto?
Evo, desde 2005 hasta 2017, más o menos, cuando comienza la crisis económica en el país. Fueron años de mucha estabilidad económica y estabilidad política, de la clase media que quizás no comulgaba con sus ideas, pero votaba por él, por esa estabilidad económica. Fueron años de bonanza económica en el país, que fueron administrados de una forma tal que no había inflación, se veía la economía de Bolivia como modelo en la región. Esos años de gobiernos de Evo pudieron ser aprovechados para ser invertidos en proyectos a largo plazo para el país. En cuanto a la infraestructura nacional, en cuanto a la consolidación de las instituciones, por ejemplo, toda la cuestión judicial, que es uno de los grandes problemas del país, porque es un organismo muy corrupto. Esos se dedicaron a una cosa muy típica de un gobierno populista, la creación de un montón de bonos que hicieron que la gente estuviera muy contenta, porque había circulante en el país. Todo esto como de corto plazo se vivió con mucho entusiasmo y por eso llegó un momento a tener más del 60% de apoyo nacional. Ya con 10 años de distancia de la crisis, por un lado, esos factores económicos se van como empalideciendo, se van desdibujando ante la situación terrible de la economía nacional. Y por otro lado están las instituciones en que no ha habido ese cambio estructural que prometía tanto el gobierno de Evo Morales. Con tantos años en el poder su figura pública se ha resentido mucho por todos los casos que han surgido de las acusaciones de pedofilia que han afectado su figura pública, Hay un Evo antes y uno después de todas esas acusaciones, muchas de ellas son muy legítimas, muy válidas, que hacen que ya no tenga esa aura que tuvo en algún momento de ser un líder transformador.

¿Cómo ve al gobierno de Rodrigo Paz?
El gran problema de Rodrigo Paz es que, por un lado, tuvo una capacidad estratégica para llegar al poder, porque si bien todas las encuestas señalaban a dos candidatos de la derecha, como Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina. Él fue el que se dio cuenta antes que nada que había un grupo, un núcleo duro de votantes desilusionados con el MAS, pero que nunca iban a votar por la derecha. Ese grupo de votantes estaba en busca de alguien. Y Rodrigo Paz tenía un 4% de apoyo y él fue el que comenzó, gracias también a su vicepresidente, a captar esos votantes desilusionados con un discurso que yo no podría decir que fuera necesariamente de izquierda ni mucho menos, pero que sí era muy cuidadoso. Y cuando llega al poder comienza a gobernar como un dirigente, como un presidente ortodoxo en su neoliberalismo y eliminando el impuesto a las grandes fortunas, subiendo el sueldo a todos los ministros. Creando una nueva ley de tierras que ayudaba a los grandes propietarios y no a los campesinos. Todo eso provocó que, claro, no solamente se trataba del típico ajuste que un político hace una vez que llega al poder, un típico viraje al centro. Esto ya era el otro extremo, entonces sus votantes comenzaron a reclamarle y él pensó que esos reclamos con el tiempo se iban a ir pasando, pero más bien se fueron exacerbando. Entonces creo que ese es el gran problema en este momento que tiene Rodrigo Paz que, por un lado, ha llegado él con un discurso con mucho apoyo de gente de movimientos populares, pero está gobernando del brazo del agronegocio en Santa Cruz, por decir un ejemplo, no está gobernando del brazo de los grandes capitales en Bolivia, entonces está gobernando como un tradicional neoliberal. Si él entiende que este mensaje, estos bloqueos, le están diciendo que tiene que hacer caso también a ese pliego de medidas con el que llegó al poder, porque si no se ve de manera totalmente muy demagoga, que simplemente utilizó cierto discurso para llegar al poder. Es un presidente que todavía no ha impuesto, está muy zarandeado por los acontecimientos, y eso lo decíamos todos antes de que llegara Pereira. De que no solamente él, cualquier presidente iba a tener este tipo de problemas. Porque la crisis de Bolivia es una crisis muy fuerte que va a tomar, no sé, cinco o 10 años para ser solucionada. No, no va a haber una solución muy fácil, y eso va a hacer que caigan ministros, caigan gabinetes y que el presidente esté siempre ahí, al borde.
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