Evo Morales rompe récord en el poder en medio de complejo escenario

El mandatario boliviano cumplirá mañana 4.587 días en el gobierno, superando la marca que tenía Paz Estenssoro. Morales enfrenta críticas por su eventual reelección en 2019, la cual fue rechazada en el referendo de 2016.


“¿Saben hermanas y hermanos? El 14 de agosto de este año nosotros vamos a batir ese récord (el de Paz Estenssoro). Con el 14 de agosto vamos a estar 4.587 días en la Presidencia. El último récord que nos falta batir”, señaló el Presidente de Bolivia, Evo Morales, en un discurso en Cochabamba, el 7 de junio.

Mañana, Morales se convertirá en el mandatario con más tiempo de permanencia en el poder de la historia de Bolivia: 12 años, seis meses y 21 días. El jefe de Estado fue electo en 2005 después de obtener el 53,7% de los votos. La primera elección ganada por mayoría durante la época democrática, según consigna el diario Página Siete.

El primer Presidente indígena de ese país juró en el cargo el 22 de enero de 2006, fue reelecto en 2009 y en 2014 con más del 60% del respaldo popular. Morales estará en el poder hasta 2020 -cuando cumpla 14 años ininterrumpidos en el gobierno- y el próximo año busca disputar una nueva y polémica elección presidencial.

“Morales llega a establecer un nuevo récord de permanencia en el gobierno gracias a maniobras legales y constitucionales que deslucen su figura política y exponen inocultables actitudes autoritarias”, señaló a La Tercera Carlos Cordero, analista político boliviano.

El récord hasta ahora lo tenía el expresidente Víctor Paz Estenssoro que gobernó por 4.586 días, en cuatro períodos presidenciales, aunque no fueron continuos como los de Morales. Ya en octubre de 2015 se había convertido en el Presidente con mayor tiempo de manera continua en el poder, superando a Andrés de Santa Cruz, que estuvo un total de nueve años, ocho meses y 25 días (1829-1839).

El oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) celebrará el hito mañana en la provincia de Chapare, el bastión político de Morales. Además, el sábado está programado una multitudinaria conmemoración en Ivirgarzama, en el departamento de Cochabamba donde está el coliseo Evo Morales.

“Mientras el pueblo siga votando por este proceso y por nuestro hermano Presidente aunque sea 50 o 100 años vamos a seguir gobernando. Eso no significa dictadura, porque será con la venia del pueblo”, dijo el dirigente cocalero Leonardo Loza a la agencia de Noticias Fides.

El 21-F

En noviembre de 2017, Morales anunció su candidatura para las elecciones presidenciales de 2019. De resultar electo, se mantendría en el poder hasta 2025.

A pesar de mantener un alto respaldo popular, en el referéndum constitucional del 21 de febrero de 2016 el 51,3% de los bolivianos rechazó una reforma para permitir una nueva postulación de Morales. El resultado se transformó en su primera derrota en las urnas, según Página Siete. Sin embargo, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) habilitó al mandatario a ser candidato, pero es el Tribunal Supremo Electoral (TSE) el que tendrá la última palabra. “Pese a ser derrotado, Morales, recurrió al Tribunal Constitucional y logró un fallo que desconociendo los resultados del referéndum, supuestamente lo habilita como candidato de manera indefinida”, explica Cordero.

“Bolivia dijo No” es el lema de varios grupos organizados en el movimiento 21-F que impulsa la defensa del referéndum que se opone a la candidatura de Morales. Según Página Siete, “la situación electoral de Evo Morales es precaria”. Esto debido a la última encuesta de Mercados y Muestras publicada el 4 de agosto en la que el mandatario -si logra ser candidato- obtendría el 27% de los votos, seguido de cerca, con el 25%, por el expresidente y vocero de la demanda marítima, Carlos Mesa. Por ello sería necesaria una segunda vuelta, en la que Mesa ganaría con el 48% de los votos, mientras que Morales alcanzaría el 32%. Es decir, sería “derrotable”.

A juicio de Cordero, “los éxitos electorales de Morales son cosa del pasado”. Atendiendo a las últimas encuestas, “su imagen, popularidad e intención de voto se encuentran en niveles bajos y alarmantes”, señala el politólogo.

“No se trata de cuánto tiempo se está en el poder sino de cuánto bien se hace al país. Morales causa división, confronta al país y despilfarra los recursos en palacios y aviones cuando hay necesidades urgentes en salud, educación generación de empleo formal”, sostuvo el senador opositor Óscar Ortiz.

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