Por Cristina CifuentesLas dudas sobre la promesa de Trump de 5.000 dólares si republicanos ganan las legislativas y el fact check a la convención en Dallas
El mandatario prometió entregar esa suma a cada adulto. Para ello necesitaría la aprobación del Congreso y se estima que la medida tendría un costo de 1,29 billones de dólares.

El presidente Donald Trump prometió el miércoles, durante la convención republicana de cara a las elecciones de mitad de mandato, dar a cada adulto estadounidense 5.000 dólares si su partido mantiene el control del Congreso tras las elecciones legislativas de noviembre.
“Si los republicanos ganan, ustedes ganan con nosotros y reciben 5.000 dólares”, dijo Trump ante una multitud entusiasta durante un discurso de casi dos horas en el evento realizado en el American Airlines Center en Dallas, Texas, en el que también instó a los votantes a “fingir que estoy en la papeleta”.
“Se llamará dividendo Trump”, dijo, en una alusión a una denominación inspirada en los pagos que realizan las empresas a sus accionistas cuando distribuyen parte de sus beneficios. El mandatario republicano añadió que el dinero debe gastarse dentro del país, aunque ofreció pocos detalles adicionales. Estados Unidos “está ganando mucho dinero”, se limitó a decir.
Tras el discurso del inquilino de la Casa Blanca, el vicepresidente JD Vance defendió la propuesta en una entrevista con Fox News, apuntando a los ingresos provenientes de los aranceles impuestos por la administración. Aseguró que “generaron muchos ingresos” y que el “dividendo de Trump” era una forma de beneficiar a los estadounidenses.
“Lo que el presidente acaba de decir es... Si nos mantienen en el poder y nos permiten seguir haciendo estas cosas, entonces compartirán parte de los beneficios de esta increíble riqueza”, dijo Vance. “No creo que sea una idea polémica”, agregó.
Sin embargo, aún quedan muchas preguntas, entre ellas cómo financiaría Trump los pagos u obtendría la aprobación legislativa para los mismos.
Los pagos serían extremadamente elevados. Tomando como referencia los aproximadamente 258,3 millones de adultos estadounidenses contabilizados por la Oficina del Censo en 2020, un pago de 5.000 dólares para cada uno supondría alrededor de 1,29 billones de dólares.
La cifra es especialmente relevante, si se considera que Estados Unidos arrastra un déficit presupuestario anual cercano a los 1,8 billones de dólares y una deuda nacional que ya ha superado los 40 billones. El gobierno federal gastó alrededor de 7 billones de dólares en el año fiscal 2025, de los cuales cerca de 2 billones se financiaron mediante deuda.
En declaraciones al medio Politico, Chip Roy, representante republicano de Texas, se mostró escéptico. “Bueno, me gustaría saber cómo planean pagar... haciendo un cálculo rápido... una cifra muy superior al billón de dólares”, afirmó.
Tras el anuncio de Trump, Marc Goldwein, del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, escribió en X que “esto costaría alrededor de 1,2 billones de dólares en un solo año. Es una cifra superior a la de las tres rondas de cheques de ayuda por el Covid juntas, a pesar de que no hay recesión. El resultado sería un enorme aumento del déficit y, casi con toda seguridad, de la tasa de inflación”.
En efecto, un cheque de 5,000 dólares le daría a cada estadounidense más dinero del que recibió en pagos directos del gobierno como parte de las medidas de ayuda por el Covid-19 durante el primer mandato de Trump, indicó The Associated Press.
“El bono del Tesoro a 10 años se acerca al 5%”, dijo Goldwein el jueves por la mañana. “La inflación no está bajo control. A estas alturas, gastamos más en intereses que en defensa o en Medicare. Al Seguro Social le quedan seis años para caer en insolvencia. Lo último que necesitamos es pedir prestado otro billón de dólares para enviar cheques a todo el mundo”.
“Si esto funciona, la lección para todo futuro político será: si quieres ganar una elección, promete un billón de dólares. Y si multiplicas un billón de dólares por el número de elecciones que se avecinan, eso es una receta para la bancarrota”, advirtió.
Los líderes políticos demócratas reaccionaron con una condena tajante. “Después de haberlos dejado más enfermos y más pobres con su guerra, Donald Trump ahora quiere comprar su voto con 5.000 dólares de dinero manchado de sangre proveniente de los contribuyentes”, declaró el gobernador de California, Gavin Newsom. “El hombre más corrupto que jamás haya ocupado el Despacho Oval”, añadió.
“Donald Trump y los republicanos están ofreciendo una vez más promesas vacías a los estadounidenses”, dijo Kendall Witmer, directora de respuesta rápida del Comité Nacional Demócrata. “Los únicos que se benefician de la economía de Trump son él mismo, su familia y sus donantes de la élite ultrarrica. Mientras tanto, las familias trabajadoras no obtienen nada, salvo facturas altísimas en el supermercado y en la gasolinera, primas de salud inasequibles y salarios que no siguen el ritmo de la inflación”, aseguró.
Pago como un “dividendo”
En su discurso, Trump comparó los eventuales pagos de 5.000 dólares con los cheques de 1.776 dólares que entregó a miembros del Ejército el año pasado, los cuales provenían de fondos asignados por el Congreso para mejoras en la vivienda. Lo llamó “dividendo de los guerreros”.
Incluso con el control republicano de la Cámara de Representantes y el Senado, el Congreso se resistió el año pasado a las peticiones de Trump de enviar cheques de reembolso de 2.000 dólares a las familias, que se habrían financiado con el dinero recaudado mediante sus aranceles.
Por otro lado, el Congreso tendría que aprobar o dar su consentimiento al pago. La suma superaría con creces los ingresos arancelarios de Estados Unidos incluso antes de que la Corte Suprema anulara gran parte del programa arancelario del presidente el año pasado. La Casa Blanca aún no ha publicado detalles sobre el anuncio de Trump.
La propuesta, indicó France 24, plantea una contradicción: Trump presenta el pago como un “dividendo” derivado del éxito económico, pero el gobierno federal no tiene actualmente un superávit presupuestario que pueda distribuir entre los ciudadanos.

Marc Goldwein, director principal de políticas del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, un centro de estudios en Washington, señaló que Trump no tiene autoridad para enviar dinero a los estadounidenses sin la aprobación del Congreso. “La idea de que hemos tenido éxito fiscal es errónea y raya en lo ridículo”, aseguró. “No tenemos superávits que repartir”.
Sin embargo, el senador republicano Bernie Moreno, de Ohio, ya se ha comprometido a preparar un proyecto de ley para aprobar el denominado “Dividendo Trump” después de las elecciones.
“Los dos años más exitosos”
Rodeado de simpatizantes que ondeaban pancartas con la bandera estadounidense, Trump afirmó, sin pruebas, que su segundo mandato había sido “los dos años más exitosos, financiera y en todos los demás sentidos, en la historia de la presidencia”, pero dedicó gran parte de su discurso a infundir miedo sobre lo que sucedería si los demócratas ganaran la Cámara de Representantes o el Senado durante los dos últimos años de su presidencia.
“Hay una nube extraña y enfermiza sobre nuestro país”, dijo Trump. “Derrotaremos al comunismo en Estados Unidos”.
El presidente y los republicanos apuestan a que celebrar una convención de mitad de mandato -la primera que el Partido Republicano organiza- puede revitalizar la colectividad, que, según las previsiones, perderá el control de la Cámara de Representantes.
Sin embargo, la profunda impopularidad de Trump entre los estadounidenses -según una encuesta del Financial Times/Focaldata, su índice de aprobación ha bajado hasta el 33%- provocó que muchos candidatos republicanos que competían en elecciones reñidas se saltaran por completo la convención de dos días.
Posible compra de votos
La legislación federal estadounidense, indicó el medio France 24, prohíbe determinadas formas de pagar, ofrecer dinero o proporcionar beneficios para influir en la manera en que una persona vota. Si un candidato dijera “vote por mí y recibirá 5.000 dólares”, se trataría de un supuesto mucho más claro de incentivo económico vinculado directamente al sentido del voto.
Su promesa está formulada como un compromiso condicionado al resultado electoral: si los republicanos conservan la Cámara y el Senado, se produciría el pago. Además, la propuesta estaría destinada a todos los adultos, con independencia de que hubieran votado o incluso de que hubieran acudido a votar.

El abogado John Day, de Nuevo México, dijo a France 24 que la propuesta sería legal precisamente porque no establece como requisito votar por el Partido Republicano. Según su interpretación, se trataría de una promesa política y no de un pago individual para conseguir que una persona vote de una determinada manera.
Los expertos afirmaron que sería difícil interponer una demanda judicial basándose en la premisa de que los pagos constituían un soborno, comparando el “dividendo” de Trump con la promesa de otorgar una exención fiscal.
“La promesa de bajar los impuestos también les da a los votantes una razón financiera para apoyar a un candidato, pero eso, por sí solo, no convierte la promesa en un soborno”, dijo Day al ser consultado por The New York Times. “Según la propuesta anunciada, un adulto elegible podría votar por el Partido Demócrata -o no votar en absoluto- y aun así recibir el mismo pago si el programa se implementara”.
Los expertos consultados por el Times también hicieron referencia a un fallo de la Corte Suprema de 1982, el caso Brown contra Hartlage, que estableció una distinción entre las promesas políticas generales y la compra ilegal de votos. La corte dictaminó por unanimidad que un estado no podía anular una elección porque un candidato hubiera prometido públicamente reducir el gasto público o disminuir su propio salario.
Trump no realizó el anuncio en un discurso presupuestario ni como parte de un programa legislativo ya presentado. Lo hizo ante una convención republicana dedicada precisamente a movilizar al partido de cara a las elecciones del próximo 3 de noviembre y después de pedir a los ciudadanos que imaginaran que él mismo aparecía en la papeleta. Además, vinculó expresamente el dinero a una victoria republicana.
De ahí que otros expertos hayan planteado dudas sobre si una promesa de este tipo podría entrar en conflicto con las normas que prohíben determinadas formas de inducir el voto.
El inquilino de la Casa Blanca ya había propuesto pagos similares en el pasado. Al inicio de su segundo mandato, prometió devolver a los estadounidenses el dinero que el Departamento de Eficiencia Gubernamental, dirigido por Elon Musk, planeaba recortar del presupuesto federal. Trump también ha mencionado reembolsos arancelarios, mediante los cuales el público recibiría una parte de los ingresos provenientes de sus impuestos a las importaciones.

Estas propuestas no se materializaron por falta de financiamiento. Esto se debe a que los esfuerzos de Musk no generaron ahorros sustanciales y la Corte Suprema anuló muchos de los aranceles de Trump, lo que obligó a su administración a devolver miles de millones de dólares a los importadores.
Fact check en Dallas
El presidente Donald Trump hizo numerosas afirmaciones falsas en su incoherente discurso del miércoles en la convención republicana de mitad de mandato. Los temas variaron entre la economía, la inmigración y el desempleo, entre otros.
La cadena CNN señaló que Trump repitió mentiras desmentidas hace tiempo sobre las elecciones y la inmigración. Dijo una barbaridad sobre el tema crucial de la inflación, afirmando erróneamente que “casi todos los artículos” se están abaratando a pesar de que los precios siguen subiendo.
Trump repitió su afirmación falsa de que se han invertido “más de 20 billones de dólares” en Estados Unidos durante su segundo mandato hasta el momento. “Esa cifra es ficticia, pues ha hecho afirmaciones similares en numerosas ocasiones anteriores. La Casa Blanca nunca ha podido corroborarla”, dijo la cadena.
Un análisis detallado de CNN en octubre reveló que la Casa Blanca estaba contabilizando billones de dólares en vagas promesas de inversión -promesas que se referían al “comercio bilateral” o al “intercambio económico” en lugar de a la inversión en Estados Unidos- y declaraciones imprecisas que ni siquiera llegaban a ser promesas.
“La cifra de la Casa Blanca incluye promesas de empresas estadounidenses y entidades extranjeras. Los datos federales muestran que la nueva inversión extranjera directa en Estados Unidos fue de aproximadamente 232 mil millones de dólares en 2025”, sostuvo la cadena.
Trump afirmó que “los precios de los alimentos y de casi todos los demás productos están bajando rápidamente”. Pero en la realidad, los precios siguen subiendo.
La tasa de inflación más reciente disponible, correspondiente a julio, mostró un aumento interanual del 3,4%, superior a la tasa del 2,9% registrada en diciembre de 2024, el último mes completo del mandato del presidente Joe Biden, y a la tasa del 3,0% de enero de 2025.
Trump repitió su habitual afirmación falsa de que “25 millones” de migrantes entraron al país durante la administración Biden. La cifra de “25 millones” es falsa, dijo CNN. Esto es porque incluso la cifra anterior de Trump de “21 millones” fue una exageración. Hasta diciembre de 2024, el último mes completo de la administración Biden, el gobierno federal había registrado menos de 11 millones de “encuentros” con migrantes en todo el país durante la administración demócrata, incluyendo millones que fueron expulsados rápidamente del país.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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