Madrid: el último lugar de la diversión en Europa

Un policía patrulla una concurrida calle en Madrid, con los bares abiertos. Foto: AP

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha mantenido los bares y restaurantes abiertos, lo que ha atraído a jóvenes de otros países europeos, donde hay mayores restricciones. La capital española enfrenta el aumento de los contagios.




“Madrid es libertad”, se titulaba el video que el 26 de marzo pasado la presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del Partido Popular a las elecciones del 4 de mayo, Isabel Díaz Ayuso, subió a Twitter y en el que se mostraban imágenes de bares y restaurantes funcionando en la capital española. “Estamos ganando la batalla”, decía uno de los participantes de la grabación.

Con su política de bares y restaurantes abiertos —que atienden tanto en su interior como en la terraza— y de mantener los teatros y museos abiertos a pesar de los brotes de coronavirus que han saturado sus hospitales, Madrid se ha ganado la reputación de una suerte de reducto de la diversión en medio de las restricciones en sus vecinos europeos.

Las imágenes fueron divulgadas en momentos en que los contagios van en alza en la región. De hecho, según el portal 20minutos.es, la Comunidad de Madrid ha vuelto al nivel de riesgo extremo por coronavirus ante un incremento de su transmisión, que se sitúa en 255 casos por cien mil habitantes en 14 días. En los últimos siete días, Madrid reportó 9.650 contagios, que son un 25% más que la semana anterior, cuando se registraron 7.659. Además, las UCI tienen un 36% de camas ocupadas por pacientes graves de coronavirus y uno de cada cuatro ingresados por coronavirus en España está en un hospital madrileño.

Personas sentadas en una terraza en la Plaza Mayor, en Madrid. Foto: Reuters

Pese a las cifras, los bares y restaurantes se encuentran llenos, y muchos de los comensales provienen de otros países europeos que “escapan” de las restricciones impuestas en sus lugares de origen. Según la agencia The Associated Press, una quinta parte de todos los vuelos que aterrizan en Madrid provienen de Francia, mientras que el análisis de itinerancia de datos móviles ha mostrado un creciente aumento de celulares franceses en la capital de España desde enero, cantidad que se incrementa durante los fines de semana.

“Somos mediterráneos, como ustedes, necesitamos nuestra ración de sol y terrazas. Tenemos el mismo estilo de vida, y si nos lo impides, nos deprimimos”, dijo a la cadena RTVE, Saul, un francés de 35 años, que viajó hasta la capital española para “disfrutar” de lo que no pueden hacer en Francia, donde los locales y la hostelería se encuentran cerrados desde hace seis meses, mientras que el toque de queda es a las 19:00 en gran parte del país y, como si fuera poco, el Presidente Emmanuel Macron anunció el miércoles un confinamiento para el país durante un mes.

El auge de la vida nocturna se trasladó a la arena política, debido a que la comunidad enfrenta unas bulladas elecciones el 4 de mayo. Así, la oposición criticó a Díaz Ayuso, por supuestamente alentar la llegada de turistas a la capital, y la candidata de Más Madrid, Mónica García, llegó a calificar incluso a los turistas de “hordas de franceses que vienen a emborracharse”, lo que provocó una respuesta de la embajada de dicho país. “Como a todos los europeos, a las ‘hordas’ de franceses siempre nos gustarán Madrid y España”, respondió la embajada.

A esto se sumó el diario francés Le Figaro que el lunes publicó un artículo en el que cita cifras de INE, las que muestran que en enero de 2021, último mes disponible, llegaron a España un 79% menos franceses que en enero de 2020. Mientras que Madrid era en realidad solo el séptimo destino elegido por los franceses.

La gente pasa el rato en la terraza de un restaurante en Madrid. Foto: Reuters

El “nuevo Disney”

De todas formas, pese a que la ciudad ha sido descrita como el “nuevo Disney”, no todo ha vuelto a la normalidad. Por ejemplo, explica el diario inglés The Telegraph, los lugares cerrados solo pueden operar al 50% de su capacidad. Hay límites de asientos por mesa (cuatro adentro, seis afuera) y los últimos pedidos se realizan a las 22.30 horas. A ello se suma una intimidante presencia policial en las calles que obliga a cumplir el toque de queda de las 23 horas.

Sin embargo, no todos se van a sus casas. En Madrid, la verdadera fiesta empieza justamente a esa hora, cuando cierran los bares, dice The Associated Press. “Es entonces cuando grupos de jóvenes de Italia, Holanda, Alemania y, sobre todo, Francia, se unen a los jóvenes españoles por las estrechas calles de la zona antigua de Madrid buscando una diversión ilícita. La mayoría tienen poco más de 20 años”, indica la agencia.

Algunos reclutan a otros fiesteros de regreso a sus alojamientos turísticos. El fin de semana pasado, la policía desmanteló más de 350 fiestas ilegales con algunos de los asistentes escondidos en el clóset y en otros lugares insólitos. “Para mí es un verdadero privilegio ir a bares porque en Francia no se puede. Aquí puedo ir a restaurantes, pasar tiempo con amigos fuera de casa, descubrir la ciudad”, dijo a la agencia AP, Romy Karel, una berlinesa de 20 años que voló a Madrid el jueves de la semana pasada desde Burdeos donde estudia. “No recuerdo cuándo fue la última vez que hice esto”, añadió.

Turistas en las calles y en los restaurantes de Madrid. Foto: Reuters

Para los críticos, este “relajo madrileño” podría tener un enfoque económico, además del electoral. Según el portal Europapress, el PIB de Madrid creció un 4,4% en el último trimestre de 2020, creó uno de cada tres puestos de trabajo en España y lidera por primera vez las estadísticas nacionales de empleados que trabajan en el sector del turismo y la hostelería.

En medio de este contexto, España anunció recientemente que ampliará el requisito de mostrar un test negativo de coronavirus, algo que ya exige para las llegadas por mar y aire, a quienes crucen la frontera terrestre desde Francia.

La presencia de turistas internacionales en estas fiestas también ha provocado el enojo de los españoles que no pueden desplazarse entre comunidades sin justificación, lo que ha puesto presión al gobierno de Pedro Sánchez.

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