Nacional

Así murió Julia Chuñil: la confesión del exyerno que terminó por reconstruir el crimen

De acuerdo a la Fiscalía, uno de los hijos de la mujer, Javier Troncoso, dio muerte a su madre mediante asfixia, luego de que ella interviniera en el robo de dinero a un anciano de 90 años. "La pregunta que hoy como Fiscalía nos hacemos no es dónde está Julia Chuñil, sino que dónde sus propios hijos dejaron a Julia Chuñil", dijo la abogada asistente Daniela Ávila.

Fue durante la noche del 8 de noviembre de 2024 cuando se gestó el crimen de Julia Chuñil. Durante más de un año de investigación, la Fiscalía estableció que quienes estuvieron detrás del crimen, y posterior desaparición del cuerpo, fueron sus hijos y el caso no respondía a alguna consigna antimapuche ni tampoco a un ataque contra una supuesta activista medioambiental, como esgrimían grupos de la zona.

Este jueves, la Fiscalía de Los Ríos formalizó a tres de sus hijos, Pablo San Martín, Javier Troncoso y Jeannette Troncoso, y un exyerno, Belmar Bastías, que vivía en la misma casa de Chuñil por su responsabilidad en el caso. La confesión de este último fue clave para que la Fiscalía reconstruyera qué pasó durante esta noche de noviembre y por lo tanto solicitara una orden de detención en contra de los imputados.

La historia que la fiscal regional Tatiana Esquivel junto a Carabineros logró establecer es así. Tal como se expuso ante el Juzgado de Garantía de Los Lagos, ese viernes Javier Troncoso llegó a la casa que compartía con Chuñil en la comuna de Máfil a las 23.00 en estado de ebriedad y ofuscado. Allí estaban Jeannette, Belmar y Pablo. En esa casa también vivía un adulto mayor de 90 años, conocido por el grupo familiar.

En ese contexto, dice la Fiscalía, Javier se abalanzó sobre el anciano “con la finalidad de sustraer especies y ánimo de lucro, exigiendo la entrega del dinero en efectivo que éste mantenía en su poder, producto del cobro de su pensión, la que ascendía a la suma aproximada de $212.000″.

Según la fiscal, el imputado le propinó golpes de puño y le puso un cuchillo en el cuello amenazándolo de muerte. En ese momento, dice el relato de los investigadores, Julia Chuñil intervino en esta agresiva pelea y comenzó a forcejear con su hijo, quien, ofuscado, también amenazó de muerte a su propia madre.

“Durante ese forcejeo, doña Julia del Carmen Chuñil Catricura logra quitarle el cuchillo y lo lanza hacia el exterior de la casa habitación, logrando así frustrar la sustracción del dinero”, dijo la Fiscalía en la audiencia. Además agregó que esa noche una vecina escuchó gritos provenientes de la casa, reconociendo las voces de los hijos.

Pero el hecho, no quedó allí. Javier ahora se abalanzó contra su madre para golpearla “aprovechando las oportunidades materiales dada la situación de indefensión en la que se encontraba Julia, por su edad, condiciones físicas, ya que padecía artrosis de cadera, obesidad y diabetes, y por el hecho de pensar que no sería atacada en presencia de sus otros hijos también presentes en el lugar”.

Tras esto, continuó golpeándola afuera de la casa para finalmente asfixiarla con sus manos contra la pared de una bodega. Mientras esto ocurría, sus otros dos hijos y el exyerno se encontran presentes en el domicilio. Para la Fiscalía los demás “acordaron no realizar acciones para intervenir”.

Ya con su madre muerta, Pablo y Javier tomaron el cuerpo, uno por los brazos y otro por las piernas. Los cuatro, según las pruebas recabadas por el ente persecutor, acordaron ocultar el cuerpo en un bosque cercano, quemar sus ropas y hacer un pacto de silencio. Ese acuerdo incluía poner una falsa denuncia por presunta desgracia ante Carabineros.

Lo que vino después

La Fiscalía observó el comportamiento de los hijos posterior al crimen, lo que incluyó la venta de bienes y la repartición del dinero obtenido.

En la imputación del Ministerio Público se señala que “en las semanas posteriores a la denuncia de extravío, los hijos imputados de doña Julia del Carmen Chuñil Catricura comenzaron a comportarse como herederos, apropiándose y aprovechándose de su patrimonio, vendiendo bienes de su propiedad, tales como su ganado y su carretón de bueyes, repartiéndose el dinero obtenido entre ellos, llegando incluso el imputado Javier el 8 de diciembre de 2024, a realizar una cotización para comprar una sepultura familiar en el parque los Laureles de Valdivia”. Por la yunta de buetes recibieron $2 millones que fue repartido entre ellos.

¿Qué pasó con el anciano a quien querían robar? La Fiscalía detalló que continuaron los hostigamientos y agresiones físicas hasta la detención de los imputados: “Es así que el día 2 de diciembre de 2025, en horas de la tarde el imputado insultó con palabras groseras, expresándole entre otras en forma despectiva viejo culiao”.

El miedo de Julia Chuñil

El Ministerio Público también constató que Julia Chuñil era víctima constante de maltratos físicos por parte de Javier Troncoso Chuñil, lo que inclusó la mujer alcanzó a manifestar en semanas previas a su fallecimiento en un culto religioso al cual asistía.

La fiscal Esquivel contó que Julia Chuñil pidió en dos iglesias del sector que oraran por ella porque tenía miedo de su hijo, que sentía amenazas y que le daba miedo ir al bosque porque sentía que la iba a matar: “El temor que ella sentía era tanto que necesitaba buscar el consuelo de otras personas”. De hecho dos vecinas de Huichaco, que declararon como testigos, contaron en su testimonio que Chuñil estaba agobiada por los conflictos familiares de su hijo. “Es un infierno vivir en mi casa”, le dijo la víctima a las vecinas.

“Esto nos evidencia entonces que el temor de la señora Julia no era ocasional y no era producto de un conflicto aislado, sino que se trataba de un miedo que era constante en su vida y que ella sentía la necesidad de verbalizar públicamente con personas que tampoco conocía tanto, eran personas de una iglesia”, narró el Ministerio Público en la audiencia.

En los antecedentes entregados por el Ministerio Público se dio cuenta que hay al menos 15 testigos que se refieren a Javier “como una persona alcohólica, violenta y de mal convivir, especialmente cuando tomaba alcohol”. De hecho otros testigos dijeron que preferían no declarar por la actitud de Javier.

Es por esas razones que a juicio de la Fiscalía Regional de Los Ríos “Julia Chuñil recibía amenazas directas de uno de sus hijos, vivía en un contexto de violencia y que es el tercer homicidio ocurrido en esta misma casa, de este grupo familiar”.

“Es importante comprender que en esta familia existía un contexto general de violencia e intimidación. Esto se puede acreditar por el registro de su atención primaria de salud en el cual se acredita que la violencia no era un hecho aislado para doña Julia, sino que era un riesgo que ya había sido previamente detectado por organismos públicos. Y, por último, también, Doña Julia Chulín ya había sido víctima de amenazas no condicionales en contexto de violencia intrafamiliar”, relató la abogada asistente Daniela Ávila.

Más sobre:Julia ChuñilFiscalíaCarabineros

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Plan digital + LT Beneficios por 3 meses

Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE