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Colmed se suma a las críticas contra proyecto “Escucha su corazón” y defiende que exista un consentimiento informado libre de coerción

Desde el Colmed advirtieron que la respuesta ética del Estado "debe ser fortalecer una atención respetuosa de la autonomía, sustentada en la evidencia y en el juicio clínico de los equipos de salud, sin revictimizar a las mujeres”.

El Colegio Médico de Chile (Colmed) cuestionó fuertemente esta jornada el proyecto de ley denominado “Escucha su corazón” impulsado por el diputado del Partido Nacional Libertario (PNL), Cristóbal Urruticoechea, el cual propone que los médicos ofrezcan escuchar la actividad cardíaca fetal antes de la interrupción del embarazo en las tres causales, condicionando la realización del procedimiento a la aceptación de esa instancia.

Al respecto, desde el Colmed señalaron que más allá del debate jurídico o político que se pueda dar, la iniciativa “plantea una pregunta ética clínica de fondo: ¿es compatible con una atención clínica centrada en la paciente que la ley establezca, de manera obligatoria, una intervención específica en situaciones de profundo sufrimiento?”

“La medicina contemporánea reconoce que el consentimiento informado es un proceso de diálogo entre el equipo de salud y la paciente, orientado a favorecer una decisión libre, autónoma y basada en información pertinente”, indicaron. En esto, su propósito “no es persuadir, sino garantizar que las personas puedan decidir conforme a sus valores y circunstancias”.

En ese contexto, advierten que “lo verdaderamente relevante es resguardar que cada mujer reciba una atención respetuosa y un acompañamiento acorde con sus necesidades”.

El consentimiento informado no se fortalece por la incorporación obligatoria de una determinada práctica, sino por la calidad de la relación clínica, la confianza entre paciente y equipo de salud, y la posibilidad de tomar decisiones sin presiones", sentenciaron.

Asimismo, desde el gremio también señalaron que tanto la Organización Mundial de la Salud, como la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) coinciden en que el consentimiento “debe ser individualizado, libre de coerción y centrado en la autonomía de la persona”.

“Especialmente ante situaciones de riesgo vital materno, inviabilidad fetal letal o embarazo producto de una violación, la respuesta ética del Estado debe ser fortalecer una atención respetuosa de la autonomía, sustentada en la evidencia y en el juicio clínico de los equipos de salud, sin revictimizar a las mujeres”.

La bioética, añaden, exige proteger la libertad de decisión de las pacientes y preservar la integridad del acto médico, evitando imponer obligaciones que no contribuyen a una mejor atención ya que se podría dañar o afectar la relación médico-paciente.

El proyecto, que cuenta con el respaldo de parlamentarios de la bancada del Partido Republicano y de Renovación Nacional, ha sido rechazado desde distintos sectores tanto del oficialismo como de la oposición.

La jornada de ayer, el proyecto fue también criticado por la exministra Karla Rubilar, quien indicó que la propuesta modifica el espíritu de la legislación que permite la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales y aumenta el sufrimiento de las mujeres que enfrentan ese proceso.

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