Por Roberto GálvezDe posible museo a oficinas: la historia de la casa de Allende que desató una crisis a Boric y terminó vendiéndose
El inmueble en Guardia Vieja pasó, sin escalas, de ser un homenaje anhelado por el expresidente Boric a dependencias que se vendieron para ampliar las oficinas de una empresa topográfica.

Tras 73 años, la casa donde vivió el expresidente Salvador Allende en Guardia Vieja 392, Providencia, dejó de pertenecer a la familia. Con fecha 4 de agosto y a cambio de $1.000 millones, la empresa Linkapsis Geodesia & Ingeniería se transformó formalmente en el nuevo propietario del inmueble, poniéndole definitivamente la lápida a la idea de hacer de la casa un museo: el nuevo uso será para oficinas.
El lugar, construido por el arquitecto Fernando Castillo Velasco en 1948, fue la casa de Allende, su esposa Hortensia Bussi, y sus tres hijas desde 1953 tras evaluar otros lugares en el centro de la capital. Antes de ellos fue de propiedad de la familia Arteaga Munizaga.
La casa fue escenario de parte de la historia política de Chile. Allende planificó allí gran parte de su campaña presidencial de 1958, la de 1964 y la de 1970. Esos resultados electores que llevaron a Allende a La Moneda fueron seguidos desde el living de la casa.
Quienes conocieron los patios de la casa recuerdan el jardín de palmeras y su abundante arborización. Al mismo tiempo, una nota de La Tercera daba cuenta hace un tiempo que el escritorio era uno de los lugares donde más tiempo pasaba Allende, escribiendo varios de sus pasos políticos. “Sus cercanos han dicho que cuando se trataba de reuniones especiales ocupaba el escritorio, mientras que las tertulias más informales se llevaban a cabo en el comedor”, se lee en esa crónica.
Allende vivió en Guardia Vieja hasta 1971, cuando se mudó a la propiedad de Tomás Moro, en Las Condes. Con los años, la casa fue el lugar donde vivió la exsenadora e hija del exmandatario, Isabel Allende. También en este diario, la propia exparlamentaria recalcaba el valor sentimental que tiene para ella la casa.
“Este lugar tiene una parte tremendamente emocional. Cada tanto recibo con mucho gusto a presidentes, primeros ministros y otras visitas que se emocionan al saber que esta fue la casa del expresidente Allende”, aseveró.
Meses después, esa misma casa le valdría a la parlamentaria su destitución como senadora tras un fallo del Tribunal Constitucional que consideró que infringió la Carta Fundamental al participar de la fallida compraventa, marcando el abrupto fin de una de las trayectorias políticas más emblemáticas del socialismo chileno. Junto a ella también terminaron saliendo del gobierno Marcela Sandoval, entonces ministra de Bienes Nacionales y la primera en asumir la responsabilidad política del hecho, y Maya Fernández, ministra de Defensa y nieta de Allende, quien también era una de las propietarias. Además, se abrió una causa penal cuya investigación fue cerrada apenas hace un mes luego de que el Ministerio Público comunicara su decisión de no perseverar en la causa.
El desenlace fue resentido por el expresidente Gabriel Boric como un fracaso propio tras haberlo impulsado como parte de un plan patrimonial que también contemplaba adquirir la casa del expresidente Patricio Aylwin. La idea era convertir ambos inmuebles en museos de memoria. Pero nada de eso fue posible y de querer honrar a Allende, la administración Boric terminó abriendo la puerta que destituyó a su hija. Las culpas que se le achacan al gobierno fue no haber advertido la incompatibilidad, además de haber insistito con la adquisición a pesar de algunas advertencias.
Y es que desde que se conoció públicamente la idea de compraventa las críticas no hicieron más que intensificarse y la polémica escaló a niveles insospechados. La oposición acusó un eventual fraude a la Constitución y falta de probidad al ser Fernández e Isabel Allende parte de las copropietarias y, al mismo tiempo, ministra y senadora.
De hecho, al poco andar el propio expresidente Boric reconoció públicamente que la operación se había detenido debido a “una incompatibilidad respecto de la estructura de propiedad” del inmueble. Al poco tiempo el contrato se echaba atrás y se firmaba la resciliación del contrato.
Pero faltaba el punto final de esa fallida compraventa, el legal. Esto, por la querellea por presunto fraude al Fisco presentada en 2025 por el abogado Republicano Raimundo Palamara, que dio inicio a una investigación penal por parte del Ministerio Público. Ese desenlace llegó hace menos de un mes, cuando el 7° Juzgado de Garantía de Santiago cerró esa investigación luego de que el Ministerio Público comunicara su decisión de no perseverar. Con esto, el camino para un nuevo comprador quedaba despejado.
Así aparecieron los dueños de Linkapsis Geodesia & Ingeniería, empresa dedicada a la topografía. Quienes conocen del movimiento señalan que hace mucho tiempo que ellos veían en el inmueble una oportunidad para concretar la aspiración de ampliar sus oficinas.
Ocurre que la empresa está ubicada en Guardia Vieja 408 hace varios años en la casa pareada a Guardia Vieja 392, la misma que perteneció al expresidente Allende. Con eso, cualquier trabajo de ampliación se hace más fácil, así como las proyecciones de negocios futuros por el paño, ahora unido.
Así, a sabiendas de que Linkapsis Geodesia & Ingeniería eran unos viejos interesados, apenas cerrada la etapa judicial de la fallida compraventa el nuevo negocio avanzó sin mayores dificultades, poniéndole el punto final a un proceso que pretendió transformar la casa de Salvador Allende en un museo, pero que finalmente lo verá convertirse en oficinas.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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