“Fachada de restaurante”: el origen de la polémica fiesta en Espacio Broadway

El martes fueron detenidas más de 200 personas, pero solo tres pasaron a control de detención. Foto. Agenciauno

Organizador del evento, José Luis Cuevas (23), no estaba en el lugar y fiscal ordenó su citación. Ayer formalizaron a dueño del local, José Antonio Aravena (57). “Nunca me había encontrado con un evento tan bien diseñado”, declaró.




“Soy el administrador del Teatro Caupolicán”. Así se presentó ayer José Antonio Aravena Fariña (57), dueño de Espacio Broadway, ante el magistrado del Tercer Juzgado de Garantía de Santiago, Fernando Guzmán. Fue uno de los tres detenidos de un megaevento llamado Magik Christmas, realizado el martes en Espacio Broadway, en Pudahuel. Este era el tercer año que se hacía la misma fiesta. Antes se llamaba Magik Garden.

Según explicó la fiscal Occidente, María Teresa Herrera, Carabineros fue al lugar cerca de las 17.00, luego de recibir una denuncia telefónica de una fiesta masiva. Dijo que ahí la policía entrevistó a Aravena, quien aseguró que “era un restaurante que estaban llevando a cabo al interior, pero Carabineros logra verificar que no era un restaurante, sino que había una convocatoria a una fiesta que se había hecho por redes sociales (Instagram y Facebook de Broadway) para el 29 de diciembre a las 15.00, cobrando entrada para el mismo. Detuvieron a más de 200 personas”. Sostuvo que era un lugar abierto en el que había acceso tanto para autos como acceso peatonal. Y que muchos autos estacionados se escaparon con la llegada de Carabineros. Existen una serie de videos difundidos por redes sociales en los que se puede ver esta situación.

Además, indicó que había un DJ profesional contratado (ver perfil) y que se incautaron elementos de reproducción de música. También encontraron siete botellas de Ramazzotti, 10 de martini, 31 de pisco, 120 latas de bebida energética, 192 latas de cerveza, 18 botellas de champagne, cuatro botellas de vodka, nueve de ron blanco y dos de tequila. Los platos a servir eran solo dos: salchipapas y risotto.

La fiscal dijo que Aravena estaba en calidad de organizador del evento. El juez le preguntó cómo pudieron establecer eso y la fiscal le contestó que “por la premura y la cantidad de gente, costó bastante dilucidar lo anterior, va a ser materia de investigación en el futuro, pero cuando llega Carabineros al lugar, Aravena se presenta como dueño del local y que junto a un socio, que no logró ser detenido porque no estaba en el lugar, Jaime Retamal Martínez, habían firmado un contrato con una tercera persona, José Luis Cuevas Castillo, que tampoco estaba en el lugar , para la realización de una fiesta”.

Herrera señaló no haber tenido acceso al contrato y que esa es una diligencia pendiente.

El abogado de Aravena, Gerardo Morales, dijo que estaban ocupando la terraza del centro, cerca de una piscina, “donde había lugares de mesas establecidos, con distancia social que se precavieron de tomar cada tres metros una mesa, no más de cinco o seis personas por mesa y existía una persona que ponía música, pero no era un centro de eventos, ni había personas bailando, que es lo que se pretende imputar por el Ministerio Público”.

En ese sentido, indicó que “se estaban cumpliendo las medidas sanitarias para poder funcionar como restaurante. Cuando ingresaban las personas se les tomaba la temperatura, a algunas personas se les preguntaba si se habían tomado el PCR o no”. Además, dijo que no había antecedentes de que Aravena haya organizado el evento.

La defensa de los otros dos imputados, que estaban en calidad de reincidentes por poner el riesgo la salud pública, explicó que en el caso de Javiera López, ella estaba trabajando en el lugar como anfitriona, tomando la temperatura a los asistentes.

El Ministerio del Interior presentó una querella en contra de Aravena y apuntó a que el evento era una “fachada de restaurante”. “Estamos monitoreando a más personas que pudieron haber asistido en base a evidencia visual”, dijo el ministro Rodrigo Delgado. Asimismo, Interior ordenó rastrear redes sociales por si nuevos eventos de esta índole se llegan a realizar.

Aravena y el juez

José Antonio Aravena es reconocido en el mundo del espectáculo en Chile. Hijo del legendario empresario nocturno José “El Padrino” Aravena, fallecido en 2008 -creador de clásicos de la bohemia santiaguina como el club Passapoga, la discotheque Hollywood y el casino Las Vegas-, heredó y expandió el imperio de su padre. “Quiero aportar varios detalles en relación a lo que pasó ese día. Pertenezco a una empresa que es filial de Espacio Broadway que se llama Comercial Caupolicán”, declaró ayer ante el tribunal. Dijo que “arrendó el restaurante a José Luis Cuevas con patente de restaurante para trabajar las terrazas al aire libre sin ocupación de la parte techada. No solo se vendió papas fritas como oferta gastronómica ese día, también salchipapas y risotto, entonces ya vamos descartando de plano que esto era una fiesta, porque era una cena sentados, no había pista de baile”. Agregó que “podría ser como los restoranes el Isidora Goyenechea o el Barrio Italia. Pero como se trata de Espacio Broadway pareciera que hicieron estigma por estar en Pudahuel. Yo fui a fiscalizar que el evento cumpliera con todas las normativas y nunca me había encontrado con un evento tan bien diseñado”.

Al finalizar la audiencia, el magistrado resolvió dejar con arraigo a los tres imputados. Sostuvo que “aquí hay un fraude de etiqueta” y que los formalizados “no acataron la resolución (sanitaria)”. “Uno podrá compartir o no las decisiones de la autoridad administrativa (...) o sea no podemos desplazarnos a la costa, pero se puede viajar de Dubái, pasando por Inglaterra sin ningún control (...); parece que se contradicen y entiendo la argumentación de la defensa en términos de que a lo mejor hay otros recintos que están realizando actividades gastronómicas parecidas con los mismos riesgos de contagio de Covid, pero la autoridad determinó una forma en que se tenían que cumplir estas actividades”, dijo el juez.

En los últimos días, a través de redes sociales se estaba promocionando un evento para celebrar el Año Nuevo. Sin embargo, ayer la Municipalidad de Las Condes decidió suspenderlo.

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