Fieles: “Nos sentimos mal porque es algo que se sabía desde hace tiempo”

Parroquia Jesús de Nazareth, en Estación Central. Foto: María José Blanco

Desde la comuna de Maipú, Amelia Morales, quien perteneció 22 años a la Iglesia Católica, dice que “es un dolor que tenemos toda las personas que creemos en aquellos que están parados en el altar, que están educando a la gente y niños en la fe cristiana, ¿Qué están haciendo ellos por detrás? Esto a uno le duele”.


Dolor y vergüenza. El mismo sentimiento que el Papa Francisco manifestó cuando pidió perdón en su carta a los obispos, al reconocer la existencia de abusos dentro de la Iglesia Católica chilena, dicen sentir los fieles de las parroquias Inmaculada Concepción (Maipú) y Jesús de Nazareth (Estación Central). Se trata de los lugares en los que el ex canciller del Arzobispado de Santiago, Óscar Muñoz Toledo, figuró como párroco, de manera consecutiva, antes de que el pasado 2 de enero fuera suspendido de todas sus actividades pastorales.

Luisa vive a un costado de la Parroquia Jesús de Nazareth. “Nos sentimos mal porque es algo que se sabía desde hace tiempo. Él viene de Rancagua y nosotros tenemos familiares allá que no entienden por qué lo trajeron. Ahí nos enteramos. Luego dejamos de ir a la parroquia. Era un secreto a voces y nadie lo contaba. Pero también hay gente que adora al cura y lo protege. No lo creen”, expresa.

Según la sacristana de la parroquia y cercana al religioso, Mariela Valdés, “la familia lo instó a autodenunciarse. Esto se sabía, pero me impactó ver su imagen en los medios, me llegaron a temblar las piernas. Me afectó mucho, porque él ha sido muy bueno conmigo. Como comunidad estamos muy afectados, nos queda orar mucho por él, su familia y por las víctimas”.

Desde la comuna de Maipú, Amelia Morales, quien perteneció 22 años a la Iglesia Católica, dice que “es un dolor que tenemos toda las personas que creemos en aquellos que están parados en el altar, que están educando a la gente y niños en la fe cristiana, ¿Qué están haciendo ellos por detrás? Esto a uno le duele”.

Todas las comunidades quedaron impactadas con lo que ocurrió a las 10.00 horas del jueves, cuando el OS-9 de Carabineros llegó hasta la Villa Santa Carolina, en Macul, para detener al ex canciller, quien vivía con su madre. Salió esposado y no puso resistencia. Horas más tarde, la policía se dirigió al Arzobispado de Santiago, donde estuvo más de dos horas realizando diligencias.

El director de Investigación Criminal de Carabineros, general Esteban Díaz, dijo que “hemos dado cumplimiento a un mandato judicial emanado por el Tribunal de Garantía de Rancagua, por la investigación del delito reiterado de abusos sexuales”.

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