Los complicados 1.248 días de Juan Barros en la Iglesia de Osorno

El prelado, consagrado en Valparaíso (1995) por el cardenal Jorge Medina, no logró revertir la imagen generada por su cercanía con Fernando Karadima.


Tres años, cinco meses y un día estuvo Juan Barros Madrid como obispo en ejercicio de Osorno, tras ser nombrado por el Papa Francisco un sábado 10 enero de 2015. El 21 de marzo de ese año tomó posesión de la diócesis, en medio de polémicas por su nombramiento. Las acusaciones en su contra lo apuntaban como eventual encubridor del expárroco de El Bosque, Fernando Karadima, condenado canónicamente por abusos.

Trayectoria sacerdotal

Barros asistió al Seminario Pontificio Mayor de Santiago y fue ordenado sacerdote en 1984, en la Parroquia del Sagrado Corazón, por el cardenal Juan Francisco Fresno, de quien fue secretario hasta 1990.

Estudió Ingeniería Comercial en la Universidad Católica (PUC), donde además se licenció de Teología (1994). Antes de ser nombrado obispo titular de Bilta y auxiliar de Valparaíso por el Papa Juan Pablo II, en 1995, fue párroco en Nuestra Señora de La Paz y en San Gabriel.

Su misa de consagración episcopal la celebró en la catedral porteña el cardenal Jorge Medina, en presencia del cardenal Juan Francisco Fresno y el obispo Horacio Valenzuela.

Antes de llegar a la diócesis de Osorno en 2015, Juan Pablo II lo envió como prelado a Iquique (2000). Luego asumió como obispo castrense, en 2004.

En el ojo del huracán

Juan Barros llegó a la parroquia El Bosque en 1972 y su formador espiritual fue el sacerdote Fernando Karadima. Su cercanía con el presbítero, condenado por el Vaticano y sobreseído por prescripción de los abusos por la justicia penal, provocó polémica.

En 2011, Barros declaró como testigo ante la ministra en visita, Jéssica González, cuando se desarrollaba la investigación contra Karadima por eventuales abusos sexuales. En la declaración, publicada por La Tercera en 2015, Barros testificaba que “(…) a mitad del 2009, monseñor Ezzati me mencionó una vez, a la pasada, mientras caminábamos juntos en Punta de Tralca, que había denuncias contra el padre Fernando, sin especificar de qué tipo, y yo sólo le respondí que la Iglesia había confiado en mi episcopado y que jamás encubriría algo así”.

Otro hecho, ocurrido en 2015, mientras se desempeñaba como obispo de las Fuerzas Armadas. El entonces ministro de Defensa, Jorge Burgos, suspendió la misa en su honor y despedida, que se celebraría en la Catedral Castrense Nuestra Señora del Carmen, antes de partir al sur. Las razones, según el ministro, eran por “ciertos antecedentes que hablaban de riesgo de que se produjeran contramanifestaciones”.

Aquello, porque Juan Carlos Cruz (víctima de Karadima) y otros laicos y religiosos ya lo apuntaban como “encubridor de Karadima”.

A poco más de tres años de su nombramiento en Osorno, Barros no pudo revertir su mala relación con la comunidad. Durante la visita de Francisco a Chile, en enero pasado, su presencia en las misas del Pontífice generó una ola de protestas lideradas por la Asamblea de Laicos y Laicas de Osorno. Un escenario complejo para el Vaticano, ya que ante las acusaciones hacia el prelado, el Papa respondió que todas “eran calumnias”.

La petición de “perdón”, por parte del Pontífice por su dichos, no tardó en llegar.

La división en la ciudad, según los fieles, era evidente. El presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Osorno, dijo que “la figura de Barros marcó un antes y después. De ver a una Iglesia unida y con fervor en su fe, pasamos a presenciar una división nunca antes vista en la zona. El cumplía su rol de obispo y presidía las misas cada domingo, pero la catedral recibía a menos feligreses”.

El alcalde de San Juan de la Costa, Bernardo Candia, dijo que “era un obispo ausente. Recuerdo haberlo visto solo una vez en la comuna”. René Bórquez, feligrés de la Parroquia San Francisco, añadió: “En mi experiencia con él hubo poca comunicación, que era lo que ocurría con la prensa y la comunidad en general. Nunca me cerró la puerta, pero hablábamos de temas generales, nada de lo que estaba ocurriendo”.

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