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Miguel Ángel Ballesteros, exdirector del Departamento de Seguridad Nacional de España: “La seguridad es parte del Estado de bienestar”

El exgeneral de Ejército español expondrá la próxima semana en un seminario organizado por La Tercera y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. El experto aborda los desafíos contemporáneos que enfrentan los países y cómo la experiencia hispana muestra la relevancia de contar con un sistema integrado para enfrentar crisis.

Miguel Ángel Ballesteros, exgeneral de brigada de Artillería y experto en geopolítica y estrategia, fue el primer director del Departamento de Seguridad de España. Un cargo que asumió -nombrado en 2018 por el Presidente Pedro Sánchez- tras elaborar una propuesta, en su libro, para implementar un Sistema Nacional de Seguridad, el cual se aprobó en 2015.

Aquel sistema busca integrar la información de diversas instituciones de España para así prever, coordinar y actuar ante situaciones que afecten la seguridad de cualquier tipo, ya sea pública, sanitaria, ecológica, entre otras.

Con esta experiencia, y más, Ballesteros expondrá en el seminario “Chile en la encrucijada de seguridad nacional”, presentado por La Tercera y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, que se llevará a cabo el jueves 14 de mayo, a las 18.00, en el Teatro CorpArtes.

¿Cómo ha sido la experiencia de implementar el Sistema de Seguridad en España?

Se empezó a preparar en 2013, a raíz de la experiencia en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (FF.AA.), donde se ve que hoy los conflictos y crisis son multifacéticas. En 2015, en España se aprobó una Ley de Seguridad Nacional que puso en marcha el Sistema de Seguridad Nacional. Yo había escrito un libro sobre todos estos temas y me llamaron para ser el director, el asesor del presidente en materia de seguridad nacional.

¿De dónde levantan la información del sistema?

La seguridad nacional abarca 16 ámbitos, desde los conflictos, el terrorismo, el crimen organizado, los ciberataques, la seguridad marítima, la seguridad aeroespacial, las pandemias, catástrofes naturales o humanas, las campañas de desinformación. El Departamento de Seguridad Nacional tiene que tener un sistema, o varios, que maneja los 16 ámbitos con indicadores por cada campo. Cuando hay varios indicadores que se te ponen naranjo o rojo, ya sabes que va a evolucionar y te va a producir una crisis. Con eso se diseñan escenarios, se toman medidas y el Estado se prepara para resolver esa crisis.

¿Cómo se aplica en la práctica?

Al integrar la información de lo que ocurre y los medios disponibles, al presidente le puedes decir: “Esto es lo que está ocurriendo y estos son los medios con los que usted puede solucionarlo. Usted decide”. El sistema no toma decisiones y, por lo tanto, no participa de la política. El sistema lo que tiene que hacer es poner a disposición información buena, fiable y no de hace tres días, sino que lo que está ocurriendo en este momento.

¿Cómo lo empezaron a implementar?

Una de las primeras cosas que hicimos fue preparar un ejercicio, el que se iba a hacer en abril de 2020. En marzo se desencadenó el estado de alarma por el Covid, así que pasamos directamente a aplicar el Sistema de Seguridad Nacional a algo absolutamente real. Esa crisis fue la más dura de las que yo he vivido directamente.

Pasando a un análisis más global, ¿qué amenazas ve para los países en el mundo contemporáneo?

El Departamento de Seguridad Nacional hace todos los años un informe de seguridad nacional en el que viene una encuesta que se hace a unos 600 expertos en seguridad. Sistemáticamente, el que sale como número uno son los ciberataques. Otro campo que suele salir muy destacado, por la memoria que todo el mundo tiene, son las epidemias y pandemias. El crimen organizado sale también bastante arriba.

A nivel local, ¿cómo ve la infraestructura de seguridad que tienen los estados latinoamericanos?

En Latinoamérica hay mucha diferencia de países. Chile es de los más avanzados. Ustedes han tenido siempre unas FF.AA. bien equipadas y tienen una materia prima que es el personal de primer nivel. Y tienen una gran ventaja, no tienen grandes conflictos.

¿Qué tan peligroso es para todo aquello la aparición del crimen organizado?

Hay países que tienen territorios que no controlan y en Latinoamérica los hay. El problema no es puramente de orden público, no es solo de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, hay otros temas, que es que el Estado no llega con su Estado de bienestar a la población y llega el narcotraficante.

¿Cómo se hace frente a eso?

Eso se ve, por ejemplo, en las catástrofes. Las FF.AA. están para lo que necesita el Estado. Lo que sí que tienen que estar es previamente entrenadas, preparadas y equipadas para eso. Pero si las dotas de medios, los militares son sumamente eficaces, porque es una estructura organizada, disciplinada, de actuación inmediata, y se les puede emplear para todo lo que se necesite, porque es un instrumento del Estado.

¿Eso incluye el crimen organizado?

Si hay que utilizarlas, hay que ver qué papel se les da, pero tienen que estar entrenadas para eso. Lo que no se puede es improvisar. Pero se tiene que usar todo el instrumento del Estado, endurecer las penas, premiar a los que delatan a sus colegas del crimen organizado. Al igual que poner dificultades económicas, buscar colaboraciones de países fronterizos.

Usted ha planteado en otros seminarios el rol de la seguridad en el bienestar. ¿Qué rol cumple ahí?

La seguridad nacional habla de la protección de los intereses nacionales. Los intereses nacionales tienen tres tipos. Los vitales, como una pandemia. Luego hay intereses esenciales, donde está el bienestar de los ciudadanos, y el tercero es la colaboración internacional.

¿Dónde se ubica la seguridad a su juicio?

El nivel de vida, el bienestar de los ciudadanos, forma parte de ese segundo escalón de los intereses nacionales que el sistema de seguridad nacional tiene que proteger. Totalmente está metido ahí el Estado de bienestar, el que muchas veces afecta el crimen organizado, porque mete droga o la inseguridad. Eso es un drama, porque la opinión pública percibe que no se puede salir a partir de las 10 de la noche porque te puede pasar algo. El Estado tiene que garantizar que puedes ir a cualquier hora del día y de la noche solo o acompañado sin miedo a que te pase nada. Eso debe ser así, porque la seguridad es parte del Estado de bienestar.

¿Cómo garantizarlo?

Con todos los medios que el Estado posee a su alcance, con todos, no solo con las FF.AA., con todo lo que hay a su alrededor.

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