Ministro de Vivienda y Urbanismo: “Estamos preparados para hacer integración social en el m2 más exclusivo de Chile”

Cristián Monckeberg habla sobre el proyecto que cambiará la denominación de esa cartera y ahonda sobre el énfasis que habrá en 2019 en cuanto a la integración social.


Viene saliendo de una semana con momentos difíciles. Las explicaciones que tuvo que multiplicar después de que el diputado liberal Alejandro Bernales (FA) entresacara declaraciones suyas emitidas hace cuatro meses en el Congreso, así como los “troleos” que recibió, entre otros, de la también diputada Camila Vallejo (PC), no empañaron -según afirma- el anuncio más importante en relación con su cartera, realizado el lunes pasado. Se trata del proyecto de ley de Integración Social y Urbana, que busca transformar al actual Minvu en Ministerio de Ciudad y Vivienda.

¿Es un mero cambio de nombre cosmético, que no modificará nada de fondo en la cartera?
Siempre va a existir la crítica, o posible crítica, de que esto sería un cambio cosmético, pero no es así. El cambio de nombre viene de la mano con una serie de modificaciones legales y administrativas que dicen relación con darle relevancia a la planificación, a la ciudad, a la integración y a la equidad territorial.

¿Habrá cambios en la subsecretaría, o modificaciones importantes en la estructura del ministerio?
Desde el punto de vista administrativo no innovaremos en nada en el ministerio en lo que dice relación con la subsecretaría y la estructura. Aquí hay siete divisiones y una subsecretaría, y seguirán funcionando. La transformación importante se centra en los objetivos y las facultades del ministerio. Principalmente, que en las decisiones que se adopten y en el diseño de políticas públicas en materia de vivienda siempre tienen que estar presentes los conceptos de integración, ciudad y planificación.
El ministerio tenía por propósito entregar soluciones habitacionales a las familias. Eso sigue siendo un objetivo principal, pero estaba muy relegado lo que se relaciona con la planificación de las ciudades, pensarlas a 20 a 30 años en el futuro. El ministerio también se tiene que preocupar de la vivienda “puertas afuera”, lo que hoy no está instalado. Queremos que esto quede instalado en la ley, en los objetivos del ministerio, en sus principios orientadores y en las nuevas facultades que tendrá. Así, la cartera nunca más podrá generar una política pública que no tenga en mente la integración social, la equidad territorial y la necesaria planificación urbana.

¿Qué atribuciones asigna el proyecto al ministerio en cuanto a modificar planes reguladores comunales? ¿No implicarán una imposición sobre los municipios en el momento de instalar proyectos de vivienda inclusiva?
Hoy el ministerio tiene la facultad para, en casos excepcionales, modificar los planos reguladores, orientada siempre a la construcción de viviendas sociales. Lo podemos hacer. Y lo que ahora estamos realizando es seguir el mismo concepto. Vale decir, la planificación territorial está entregada actualmente en forma importante a las comunas y a los gobiernos regionales. Pues bien, lo que vamos a hacer es entregar una nueva facultad al ministerio para que, con los objetivos de fomentar e incentivar la integración social en una determinada área, se puedan cambiar las normas urbanísticas de ese sector.

De esta manera, si en un sector se puede construir con dos pisos y se trata de una zona bien equipada, donde hay colegio y Cesfam, dotada con buenos servicios y equipamiento, y además pasa por ahí una vía estructurante o troncal de transporte, entonces voy a generar beneficios urbanísticos para que se pueda construir un poco más, pero considerando viviendas de integración.

¿Y ese beneficio urbanístico tiene relación con entregar el terreno a una constructora que podrá construir fuera de los límites de los planes reguladores?
No. Yo entrego beneficios urbanísticos en esa zona, y será el empresario privado el que va a decidir adquirir esos terrenos y construir viviendas como las que nosotros pretendemos que se construyan: que sean viviendas de integración.

¿Y qué límites tendrá el privado?
Son dos cosas que van de la mano: la integración social territorial más la densificación equilibrada. Cuando fijemos una zona de integración, el privado podrá construir allí edificios que tengan por objetivo la integración social territorial, pero con densificación equilibrada. No podrá construir proyectos irracionales.
Lo que nos interesa es que la ciudad crezca bien y que generemos potencialidades positivas en esos sectores. Es decir, que se desarrollen de manera razonable y no irracional, como ocurrió, por ejemplo, con el plan de subsidio de renovación urbana en Santiago, que no fijó ningún criterio urbanístico.

¿Y qué ocurre si un alcalde decide hacer una consulta ciudadana para preguntar a los vecinos si quieren o no que se instale un proyecto de inclusión?
Mire, la integración siempre es bienvenida, pero en algunos casos, por prejuicios, o por temores, se impide y se detiene. Es evidente que lo que busca este proyecto de ley es que se produzca una conversación, una consulta con los municipios y los gobiernos regionales, para generar estas zonas de integración. Pero si esto entra en un proceso de participación ciudadana masiva, evidentemente se va a complejizar el avance de una mayor integración.

Proyecto emblemático

¿Cómo operará el arriendo protegido?
Tenemos un déficit habitacional de entre 400 y 500 mil viviendas. En esto influye el caso de la población migrante, que no habíamos tomado hasta ahora en consideración. Tenemos que ver la manera, como nos encargó el Presidente, de disminuir el déficit lo más posible. Tenemos un modo normal de disminuirlo, que consiste en entregar viviendas en propiedad a través del ahorro familiar y créditos hipotecarios. Otra política es la del subsidio de arriendo, pero no está funcionando, porque si bien repartimos y entregamos 12 mil subsidios, solamente 44% se aplica. ¿Por qué? Porque no hay oferta de arriendo organizada en este ámbito. Por eso buscamos generar oferta: que las inmobiliarias construyan viviendas para arriendo, y que parte de esas viviendas puedan ser arrendadas con subsidio. Disponemos de buen suelo, y lo que queremos es entregarlo en concesión para que inversionistas construyan viviendas destinadas a arriendo, pero dejando un porcentaje, por ejemplo 40%, para familias que arrienden con subsidio.

Ahora, el subsidio de arriendo, y eso es importante decirlo, no impide después postular a un subsidio para vivienda definitiva. No son excluyentes.

¿Cómo se enmarca en esto el proyecto en Las Condes, situado en Cerro Colorado, en el terreno que ocupa la Federación de Tenis?
La Contraloría ratificó que la situación de la Federación de Tenis con los subarriendos (a un gimnasio y canchas de paddle) no podía seguir, que era ilegal y había irregularidades que se debían resolver. El término del comodato ya se resolvió y estamos en la fase de término del juicio. El Serviu invitó a conversar a la federación, y lo que están haciendo ahora es ver cómo se resuelve de buena manera el término del comodato. Vamos a buscar un plazo razonable para que ellos desalojen, que sería durante el año 2019.

Esto no se va a alargar mucho más, porque queremos empezar, en paralelo, a generar una política de arriendo en ese terreno, que es perfecto para este fin. Hemos comenzado a conversar con el municipio, porque es necesario cambiar las normas del plano regulador debido a que en ese sector no se pueden construir viviendas, sino solo equipamiento y áreas verdes.
Las viviendas de arriendo protegido con integración que se construyan ahí estarán muy bien ubicadas, y ese terreno vale más de 60 UF el metro cuadrado.

¿Se presentó una idea del proyecto al alcalde, Joaquín Lavín?
Sí. Nosotros ya hemos hablado con el alcalde Joaquín Lavín, y le presentamos este proyecto. También vamos a conversar con los concejales, para que nos ayuden en el cambio de norma del terreno.

¿Cuántas torres serán?
Todavía no está resuelto el número de torres.

¿Podrían llegar a ser 10?
No. Se construirá por etapas. Esto va de la mano del desarrollador inmobiliario que quiera participar ahí. Ojalá sea mixto, con uso comercial, con una placa de oficinas, por ejemplo, y el resto viviendas en arriendo, de las cuales un porcentaje esté destinado a arriendo protegido, y más áreas verdes. El privado lo administrará durante un tiempo, que aún debemos determinar, y después vuelve al Estado. Esperamos que ojalá a fines de 2019 podamos poner las primeras piedras y estemos licitando los primeros proyectos de arriendo protegido, Congreso mediante.

¿El alcalde Joaquín Lavín ha tomado mayor protagonismo en el proyecto Cerro Colorado?
Esto es una política pública del gobierno, y que el alcalde Lavín se entusiasme con nuestras buenas ideas nos parece perfecto, pero falta todavía para que sea una realidad. Cerro Colorado es propiedad del ministerio, por lo mismo, es relevante desarrollar ahí la política de integración social, aunque los planes piloto de arriendo protegido partirán en otras comunas.

¿Este es uno de los proyectos más emblemáticos para su cartera en cuanto a integración?
Sí, porque es arriendo protegido más integración. Es un proyecto muy bonito, porque se van a construir buenas viviendas, bien emplazadas, asociadas a áreas verdes, cerca del Metro y de centros comerciales. Es una decisión tomada, porque se trata de un buen terreno donde están todas las condiciones para generar la integración social y urbana que el Presidente nos encargó. Estamos preparados para hacer integración social en el metro cuadrado más exclusivo de Chile.

¿Y han hablado con el Ejército, que es uno de los “vecinos” del futuro proyecto?
Mire, yo he recibido apoyos de vecinos en la zona que dicen: “Lo único que queremos es que los proyectos se hagan de buena manera, que aporten al entorno, y bienvenida sea la integración”. Gente de izquierda y de derecha, connotados de izquierda y derecha que viven por ahí, nos dicen: vamos con la integración, pero tratemos de que sea un bonito proyecto, que aporte al sector.
En el otro extremo de Santiago también tenemos el proyecto de Cerrillos: está bien equipado y cercano al Metro.

En otro tema, ¿cómo enfrenta la serie de críticas por su frase sobre los “chilenos propietarios”?
Si alguien se sintió ofendido, ofrezco las disculpas del caso, pero tengo que decir que el diputado actuó de mala fe al cortarme una frase. La política tiene códigos y él los sobrepasó. Quiso hacerse famoso por un día, pero una persona así no va a llegar lejos en política.

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