Por Juan Pablo AndrewsPilar Moraga, candidata a decana de Derecho en la U. de Chile: “Quiero hacer crecer a la facultad en prestigio, excelencia y posicionamiento”
La directora del Centro de Derecho Ambiental de la Facultad explica las razones para competir en Pío Nono y plantea que su casa de estudios debiese instalarse como la Facultad de Derecho número uno en Latinoamérica.

La profesora titular de Universidad de Chile Pilar Moraga dice que espera que la Facultad de Derecho de la Casa de Bello se posicione como la número uno no solo en Chile, sino que también en Latinoamérica.
En ese camino, la directora del Centro de Derecho Ambiental destaca la labor que ha realizado el actual decano, Pablo Ruiz-Tagle, cuyo período está próximo a concluir. Pero, pese a todo, dice que ahora es el turno de darle una actualización a su mandato con todos los desafíos que el Derecho está teniendo en la actualidad.
¿Por qué decide ser candidata?
Son tiempos para presentar y desarrollar un proyecto académico con altos estándares de excelencia, que permita responder a los desafíos que existen dentro de las ciencias jurídicas y del ejercicio profesional de abogados y abogadas. Creo que mi perfil como académica, investigadora, vinculado a redes internacionales con universidades de prestigio, puede contribuir a esta misión.
¿Qué desafíos son los más apremiantes para la facultad?
Hoy en día vemos que existe una cantidad de abogados y abogadas que están egresando cada año, lo que genera una cierta presión sobre el sistema en términos del mercado laboral. Eso hace más necesario aún que nuestra facultad pueda asegurar la formación de profesionales de excelencia dado este volumen. Ese es un primer desafío. Luego, en el ejercicio de la profesión, vemos que hay bastantes cambios en el ejercicio profesional, por ejemplo, con la inteligencia artificial. Vimos recientemente cómo el mal uso de la IA de una abogada en tribunales le generó una sanción. Esto está vinculado, por un lado, a la ética, pero además la IA está modificando las estructuras de las oficinas de abogados. Ya hay tareas que se pueden prescindir respecto de un asistente o de un abogado joven.
¿Cuáles son sus propuestas?
Este proyecto académico mira lo que es poder generar una diferenciación de nuestros egresados respecto a egresados de Derecho de otras universidades. Me gustaría aportar con una licenciatura que tenga una certificación en especialidades. También ubicar a la facultad en el debate público. Hoy hay muchos proyectos de ley y reformas que exigen un conocimiento de las materias que la facultad puede ofrecer, puesto que tenemos una diversidad de especialistas que creo que es única en relación a las demás facultades de Derecho. Y, a su vez, estamos trabajando en una propuesta que genere un posicionamiento internacional en la región de Latinoamérica de manera que podamos contar con un intercambio permanente de académicos y estudiantes con las mejores universidades de la región.
Los desafíos éticos de los abogados parecen ser el gran desafío en la actualidad.
Pienso que no es un desafío nuevo. En la sociedad el abogado cumple una función muy relevante y, por lo mismo, es necesario que exista una formación de alto estándar, tanto en conocimiento, pero también una formación más integral que incluya la ética, y luego en el ejercicio mismo que estos profesionales puedan responder a esos valores con los que se formó. Pero no es un desafío nuevo.
¿Cómo evalúa el periodo del decano Ruiz-Tagle?
El decano parte en un período muy complejo, que es el estallido social, pandemia y pospandemia. Eso fue un gran desafío para la administración poder manejar esas variables, en una situación geográfica para la facultad que es muy sensible. Por lo tanto, creo que se respondió de buena manera a esos tiempos. Además, el decano constituyó, a mi juicio, una nueva etapa dentro de una transición de la facultad hacia una profesionalización de la carrera académica. La facultad se actualizó en términos de las exigencias en investigación y en actualización de nuestra malla curricular. Esto ha generado frutos que hoy día identifico como una generación de capacidades que nos va a permitir dar un salto mayor para realmente posicionarnos como la facultad número uno en Derecho; no solo en Chile, sino que también en la región de Latinoamérica.
Su evaluación del decano es bastante positiva. ¿Hay algún punto que le gustaría reforzar?
Yo veo la universidad como un continuo en que las autoridades van contribuyendo a avanzar. Él hizo lo que le correspondía en su minuto y ahora debemos modernizar, cambiar y adecuarnos a las condiciones actuales. Por lo tanto, rescato lo positivo. Respecto de las oportunidades que tenemos, quiero hacer crecer a la facultad en prestigio, excelencia y posicionamiento.
¿Le parece que los abogados debiesen tener un organismo que fiscalice la ética, independientemente de si están colegiados?
Creo que hay carreras que exigen un estándar ético del más alto nivel. Y como institución universitaria lo que nos corresponde es formar a nuestros estudiantes. Primero, nosotros debemos tener un comportamiento ético en todos los ámbitos de la gestión universitaria, de la docencia y la investigación. Eso es un deber como ejemplo a quienes formamos. Nuestra principal misión está en la formación ética de nuestros estudiantes y en el establecimiento de códigos éticos dentro de la comunidad universitaria. Ahora, en lo que es la vida exterior, por supuesto que debieran existir instituciones o mecanismos que velen por esta cuestión como también sucede con los médicos.
¿Para usted juega algún rol enseñar ética como asignatura en una sala de clases? Una cosa es lo que se enseña en un ramo, pero el abogado cuando sale puede hacer lo que quiera más allá de lo que le enseñaron en la universidad.
Lo que sucede es que yo no veo la formación de la ética como un curso, que uno puede aprobar o no. La ética debe ser un valor transversal en la vida universitaria. Eso se traduce no solo por tener un curso y aprenderse la materia, sino que también tener un comportamiento ético dentro de las aulas. Y esto cabe para académicos, funcionarios y estudiantes. Contar con reglas éticas dentro de la comunidad, que sean visibles y que se hagan respetar, es la mejor forma de transmitir lo que debe ser un comportamiento ético.
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