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Poco frecuente, pero mortal: qué se sabe del joven que dio positivo por Hanta y murió ayudando a damnificados de Penco

El virus es transmitido por roedores silvestres, que proliferan en zonas con escombros. Los expertos afirman que lugares como los afectados por los incendios del sur o que no han sido limpiados hace tiempo son foco de riesgo.

El virus Hanta es una enfermedad viral aguda y grave, transmitida a los humanos por roedores silvestres, principalmente el ratón de cola larga. A veces puede ser mortal, como fue el caso de Matías Uribe, un joven de 22 años que se encontraba ayudando a los damnificados de los incendios en Penco cuando se contagió.

Alexis Kalergis, inmunólogo, académico UC y director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII), explica que las características de las zonas afectadas hacen más propensa la propagación.

“El virus Hanta es transmitido por un roedor silvestre que puede alojarse en lugares abandonados como cabañas cerradas o bodegas. La exposición a la orina y deposiciones de este roedor, de estar infectado, facilita la transmisión. Por eso, en caso que el proceso de reconstrucción involucre trabajar en zonas que pueda contener infraestructuras desusadas que alojen roedores, hay riesgo de exponerse a este virus”, afirma Kalergis.

Pero no es sólo eso. El especialista afirma que las vacaciones también implica otros factores de riesgo: “El incremento del turismo a zonas silvestres debido al periodo estival y de vacaciones, que involucra la ocupación de infraestructuras con bajo uso y que no hayan tenido un proceso de limpieza y ventilación adecuado, puede incrementar el riesgo de transmisión de este virus. También el camping puede ser una conducta riesgosa si no hay un manejo adecuado de desechos y una limpieza adecuada de alimentos y utensilios de alimentación, que puedan atraer roedores potencialmente contagiados”.

Por eso, recalca que el virus se previene con medidas básicas de protección, como ventilar espacios, mantener la basura en contenedores cerrados, desinfectar con cloro, el lavado frecuente de manos y uso de mascarillas.

De acuerdo con la información más reciente, el Instituto de Salud Pública confirmó que el año pasado hubo 34 casos de virus Hanta hasta la primera semana de noviembre de 2025.

Los casos se presentaron en las regiones Metropolitana, de O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Aysén, siendo esta última la región con la tasa de incidencia más alta, con 2,76 casos por cada cien mil habitantes.

De los 34 casos, siete fallecieron, lo que equivale a una tasa de letalidad cercana al 21%. En ese contexto, César Bustos, infectólogo de Clínica Universidad de los Andes, explica que “el problema de la evolución de la infección por el virus Hanta radica en que el cuadro progresa muy rápido. En un inicio el paciente puede tener solo fiebre, muy pocos síntomas respiratorios, pero en unas pocas horas ya puede estar con insuficiencia respiratoria que requiere una máquina que ayude a respirar y eso ocurre en periodo muy cortos de tiempo, incluso en horas dentro de un día".

El Hanta suele comenzar con síntomas parecidos a un estado gripal, como fiebre alta, escalofríos, dolores musculares intensos, dolor de cabeza, fatiga y malestar general. También pueden aparecer molestias gastrointestinales, como vómitos, diarrea o dolor abdominal. Y como dicen los expertos, en un corto tiempo la enfermedad puede avanzar a una fase más grave, marcada por dificultad respiratoria rápida, tos que puede pasar de seca a secreciones, acumulación de líquido en los pulmones, presión arterial baja y alteraciones en la frecuencia cardíaca.

En ese contexto, el especialista de la Clínica U. de Los Andes advierte que “lo más importante es sospechar y buscar atención médica en un centro de alta complejidad porque solo en esos recintos podrán dar el soporte vital necesario en caso de que el paciente entre en insuficiencia respiratoria. Que tan rápido es la sospecha es lo que cambia el pronóstico”.

Recomendaciones

Desde el Minsal recomiendan sellar las viviendas con materiales resistentes para no permitir el ingreso de roedores, realizar una buena disposición de basura con tarros cerrados con tapa, mantener los alimentos en envases herméticos y no dejar restos de comida encima.

Y si entra a un lugar que permaneció cerrado durante mucho tiempo, se recomienda ventilar por al menos 30 minutos, tras lo cual se debe rociar una solución de cloro para desinfectar. También mantener el pasto corto y sin malezas en un perímetro de 30 metros alrededor de la vivienda (con 7 días previos de desratización para evitar que ingresen a la casa).

Además, quienes van a acampar, deben dormir en un piso cubierto y acolchado, transitar por senderos o caminos habilitados, evitar recolectar y consumir frutas silvestres o leña, y asistir a campings autorizados.

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