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Roberto Rondanelli, director del CR2: “En años de El Niño se producen estos fenómenos con mucha más intensidad, no son los sistemas frontales típicos”

El director del centro más importante de estudios del clima en Chile advierte que las lluvias extremas podrían repetirse durante este año, mientras llama a reconstruir pensando en cómo las ciudades enfrentan estas inclemencias en el futuro. “Sigue siendo inaceptable que haya muerto gente por este temporal”, asevera.

Roberto Rondanelli, director del CR2. Andres Perez

Las palabras del director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico de la U. de Chile, Roberto Rondanelli, se gestan desde la visión técnica y crítica de por qué los temporales de las últimas semanas han golpeado con tanta fuerza en el país.

El experto sostiene que existen indicios de que el calentamiento global habría intensificado las precipitaciones asociadas a El Niño, aunque también reconoce que Chile está al debe en la entrega de respaldo científico que dé cuenta de aquello.

También cuestiona la preparación del país frente a este tipo de emergencias, con al menos 13 fallecidos y la posibilidad de que esa cifra aumente. Insiste en que la prevención debe ser vista como una política de Estado y plantea que la reconstrucción de las zonas afectadas debe diseñarse considerando un clima cada vez más extremo.

Sigue siendo inaceptable que haya muerto gente por este temporal.

Roberto Rondanelli, director del CR2.

¿Qué tan excepcionales han sido los temporales recientes?

Estamos haciendo los cálculos, a través de un término llamado “período de retorno”, donde se calcula cada cuánto tiempo se debería repetir estadísticamente una lluvia como la que hemos visto.

Mis colegas me dicen que en algunas partes de la zona de la Región de Coquimbo es muy posible que el temporal tuvo período de retorno mayor a 100 años.

¿Y qué rol está jugando el cambio climático?

No lo sabemos, porque no lo hemos investigado, esa es un área que se conoce como atribución de los eventos extremos, y la de esta tormenta todavía es muy nueva como para que hayamos hecho ese estudio. Pero, de la intuición, creemos que sí hay un efecto de cambio climático, porque este evento de El Niño es más cálido que otros anteriores.

La Serena, 21 de julio de 2026. El pueblo de Islon ubicado a 10 km aproximadamente de La Serena fue azotado con un segundo aluvion en la misma semana debido a la activación y crecida de las quebradas por el temporal que afecta al lugar. Alejandro Pizarro/Aton Chile Alejandro Pizarro/Aton Chile

¿Cómo se explica eso?

Los temporales se alimentan de vapor de agua tropical, y El Niño lo transporta desde los trópicos hacia Chile central y norte. Ese efecto adicional de cambio climático no da lugar a la tormenta, pero ese delta adicional de intensidad, respecto de un evento de El Niño en el siglo XIX, por ejemplo, es lo que atribuimos al cambio climático. Eso puede significar el desborde de un río que antes no se desbordaba, o un aumento de la precipitación o la intensidad.

¿Los tornados responden a una nueva normalidad climática?

Los tornados siempre han existido en Chile y desde que tenemos redes sociales y videos se reportan entre cinco y siete tornados al año. Siempre hemos sido un país de tornados, y por notas de prensa hemos podido reconstruir algunos de ellos. Todavía sabemos poco sobre los tornados en Chile, pero una cosa que sí sabemos es que siempre han ocurrido.

¿Qué condiciones podrían marcar el resto del invierno y la próxima primavera?

El informe trimestral estacional de la DMC muestra que tendremos precipitaciones sobre lo normal en el trimestre agosto-octubre en la zona central de Chile, y con temperaturas sobre lo normal también en ese mismo período. Hay que estar muy atentos, porque también en años de El Niño se producen estos fenómenos con mucha más intensidad. No son los sistemas frontales típicos que pasan por Chile, y muchas veces no son el único durante un año.

Roberto Rondanelli, director del CR2. Andres Perez

¿El aumento de lluvias y temperaturas podría significar mayor peligro de aluviones?

Desafortunadamente, sí. Esa es la amenaza más grande. Sobre todo en la Región de Coquimbo, el peor escenario es ese mismo temporal, pero con una isoterma más alta. Eso inmediatamente duplica o triplica el área pluvial y produce una inundación muchísimo mayor.

¿Cómo percibe la preparación del Estado frente a esto?

Si bien se tiende a culpar a uno u otro gobierno sobre los desastres, la respuesta que tuvimos a este temporal tiene poco que ver con lo que hace este gobierno hoy, sino que más bien es la integral hacia atrás de todo lo que han hecho todos los otros gobiernos, respecto de infraestructura, prevención y redes de monitoreo. Cuando todo eso está levantado, entonces se puede tener una buena respuesta.

La prevención tiene que ser una política de Estado, en donde el primer eslabón es el monitoreo de la amenaza. Después viene la respuesta del Estado que va en varios niveles, donde hay espacio para mejora, porque sigue siendo inaceptable que haya muerto gente por este temporal.

¿Considera que las muertes eran evitables?

Completamente. Porque no son accidentes, en general. No hay gente que temerariamente fuera a meterse al río, por ejemplo. Estaban en sus casas, básicamente, y no tuvieron toda la información a tiempo. Me cuesta pensar que una persona podría decidir tan mal como para exponerse así ante una amenaza si es que el Estado hubiera hecho todo lo posible para evitarlo.

Vista aérea de viviendas afectadas por una inundación debido a un temporal, en la comuna de Arauco, en la región del Biobío. Foto: Xinhua. [e]STR

¿Y algo positivo que rescatar?

Hay que pensar en lo mucho que hemos avanzado como país, hace 30 años teníamos un pronóstico bastante más precario, donde ni siquiera era posible saber cuánto iba a llover. Eso ha avanzado mucho. También en la infraestructura, en las piscinas de decantación.

¿Qué queda pendiente?

Si bien no tenemos la certeza de que el cambio climático tiene algún efecto sobre este episodio, sí sabemos que todos los episodios tienen un efecto de cambio climático. En el Norte Chico, por ejemplo, la ausencia de vegetación forestada en el siglo XIX hizo que ahora corra el agua con tanta inclemencia.

Eso es una consecuencia de un efecto humano sobre el clima, que lamentablemente hace que los eventos sean más extremos. Y no estamos preparados para algo así, que podría ocurrir en cualquier ciudad del norte. Hay algunas ciudades en que hay protección a los aluviones, pero en general toda esa población está muy expuesta. A corto plazo no lo vamos a arreglar, pero tiene que ser parte de la estrategia de reconstrucción pensar en otro clima. Es decir, una reconstrucción resiliente al clima.

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