Minsal detecta falta de especialistas en regiones para atención de la epilepsia

Análisis del programa sobre la enfermedad señala que existe una insuficiencia de alta tecnología y de profesionales. En Chile, casi 180 mil personas padecen esta patología. Plan contempla mejoras en atención y cobertura.

Un informe del Ministerio de Salud (Minsal) sobre el Programa Nacional de Epilepsia, que analizó fortalezas y debilidades en la red asistencial, detectó una serie de carencias en el tratamiento de esta patología.

La iniciativa, que tiene como objetivo abordar de forma más completa la atención y mejorar la cobertura, analizó la situación actual del país y encontró un “insuficiente equipamiento de alta tecnología en hospitales para la atención de personas con epilepsia en el nivel terciario”, junto con un “insuficiente número de profesionales con competencias en los servicios de salud”.

La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica, que afecta la corteza cerebral y que se manifiesta en crisis, donde la persona suele tener episodios convulsivos. En Chile, según datos del ministerio, hay 178.652 personas que la padecen.

Para Juan Moya, tesorero de la Sociedad de Epileptología de Chile, pese a que “dentro de las prerrogativas del ministerio está que en cada hospital o centro de derivación tenga un médico especialista en epilepsia”, el problema es que “eso se tiene que hacer de a poco, porque los programas formales para la enfermedad no son tantos y demoran un año por lo menos”.

Enzo Rivera, neurólogo y director del Centro de Estudios del Sueño de la Clínica Ciudad del Mar, dice que aunque se ha avanzado en el tratamiento y atención, debido a esta falta de facultativos “hay pacientes que no llegan a recibir oportunamente su diagnóstico y tratamiento, porque no todos los centros tienen especialistas, ya que están radicados en la zona central”.

En el Programa de Epilepsia uno de los objetivos es paliar esta dificultad y fortalecer la formación de especialistas: “Se diseñó la red nacional en relación a una visión global geográfica y funcional en salud de los distintos lugares donde se instalarán centros de mayor complejidad”, explica Lilian Cuadra, encargada de Epilepsia en el Minsal.

Añade que “se otorgan becas de epileptología en la Universidad Católica de Chile, becas de Dieta Cetogénica a neurólogos infantiles y nutricionistas de los 29 servicios de salud del país, por la Universidad de Chile, y ahora estamos planificando formación de neuropsicólogos”.

Enfermedad y estrategias

Las causas de la patología tienen relación con factores genéticos, accidentes vasculares, infecciones en el sistema nervioso y otros factores neurológicos. Mientras que el tratamiento depende del tipo de epilepsia y se distingue por el uso de fármacos que “disminuyen la comunicación en algunos grupos de neuronas, bajando así el riesgo de crisis”, explica Evelyn Benavides, neuróloga de la Clínica Vespucio.

De acuerdo a Jorge Förster, presidente de la Liga Chilena contra la Epilepsia, “es una enfermedad compleja, que se acompaña de un estigma, un sello negativo que es socialmente dañino, que tiene que ver con prejuicios sobre la enfermedad, por lo que es importante que toda mejora en salud vaya acompañada de educación”.

Por otra parte, el programa para la enfermedad, además de crear una Comisión de Epilepsia en el Minsal, con el fin de evaluar el desarrollo, propone una encuesta nacional sobre esta enfermedad cada dos años en los 29 servicios de salud del país, “incorporando información sobre estructura, procesos y resultados de indicadores propuestos en el programa”, indica el informe. Esta medida tiene como objetivo obtener antecedentes sobre cómo está la situación en la atención de pacientes.

“La relevancia de un programa en epilepsia está en que es la mejor forma de ordenar los procesos en salud, darles a las acciones un sentido de real utilidad para mejorar la atención”, explica Cuadra. El plan fue diseñado en 2015 y se terminó de editar a mediados del año pasado, época en que, además, “ya se había iniciado una intensa capacitación nacional vía on-line desde el Ministerio de Salud a todo el sistema público”, dice Lilian Cuadra.

Además, aunque desde 2005 la patología es parte del Plan Auge, una de sus manifestaciones, la de tipo refractaria, que es de mayor complejidad, no está incluida en éste.

“Es una epilepsia que requiere más diagnósticos e intervenciones quirúrgicas para lograr mejor control, pero no responden al tratamiento y tienen asociado mayor mortalidad”, señala Enzo Rivera.

En la misma línea, Evelyn Benavides explica que “son los pacientes que más recursos consumen en el tratamiento, porque ocupan fármacos más caros y son más afectados en el desarrollo de su vida diaria”.

Por lo mismo, otro de los objetivos del programa es realizar mejoras a la cobertura Auge, con cambios contemplados dentro de este año hasta el 2020.

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