Aprobar sin reformar



SEÑOR DIRECTOR:

El acuerdo de los partidos de izquierda para introducir “mejoras y aclaraciones” al texto de la Convención refleja con claridad las tensiones que enfrenta ese mundo y, sobre todo, la correlación de fuerzas que hoy impera a ese lado del espectro político.

Por de pronto, este acuerdo no formula ninguna autocrítica respecto del trabajo del órgano constituyente. Es obvio que cualquier esfuerzo serio de reformas debería comenzar por reconocer que la Convención “dejó mucho que desear” -esas fueron las palabras de la presidenta del PPD, Natalia Piergentili, en el primer capítulo de la franja televisiva. Lo cierto, sin embargo, es que a la hora de articular un documento entre las distintas izquierdas les resulta imposible algo tan sencillo como constatar esa realidad.

De hecho, el acuerdo del oficialismo insiste en atribuir la situación actual del Apruebo simplemente a las “interpretaciones que han buscado confundir y desinformar a la ciudadanía”. A estas alturas, luego de un cuestionamiento transversal y de cuatro meses abajo en todas las encuestas, ese tono autocomplaciente es muy difícil de entender. ¿Acaso no importan las percepciones de la gente? ¿Qué credibilidad puede tener un pacto de mejoras incapaz de reconocer los problemas objetivos de la Convención y su texto?

Naturalmente, el panorama descrito tiene consecuencias: el acuerdo ofrece muy pocos cambios concretos al texto que se plebiscita en septiembre. Más bien se promete un puñado de precisiones e implementaciones legales, junto con sugerencias y consideraciones de índole general. En particular, sorprende la escasa referencia al sistema político que plantea la Convención. Cabe recordar que representantes del socialismo democrático han criticado duramente los desequilibrios de aquel sistema: un presidencialismo sin Senado y una primacía excesiva del Congreso de Diputados. Esto sin contar los vacíos en materia de partidos e instrumentos que ayuden a disminuir la fragmentación y favorezcan la gobernabilidad.

Pero nada de eso pareciera ser una prioridad para las fuerzas que predominan en el oficialismo. El documento implica un triunfo del “apruebo para implementar” (impulsado por el Frente Amplio) y del “apruebo para perfilar” (del Partido Comunista). Es decir, se repite la historia de la Convención. Los resultados están a la vista.

Claudio Alvarado R.

Director ejecutivo IES

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