Experimentos para leer la mente provocan debate ético

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Un ensayo realizado por una universidad de los Países Bajos permitió recrear rostros sobre la base de la lectura de la interaccional neuronal. Aún es una investigación en desarrollo, pero es un paso más en un camino que ha cosechado críticas negativas y positivas para su uso.


La ciencia ficción ha intentado hacerse cargo en muchas ocasiones, pero la realidad, al menos hasta ahora, siempre ha estado unos cuantos miles pasos por detrás. Lo de leer la mente a los usuarios es algo que conserva opiniones divididas a favor y en contra, pero definitivamente es uno de los focos en el futuro de la tecnología.

No solo para la automatización de procesos, o incluso para realizar respuestas automáticas, por ejemplo, en las redes sociales y mensajería sin hacer click en ninguna parte. ¿Cuántos no hemos querido responder un WhatsApp que nos llega, mientras estamos en una conversación en la que no podemos ni siquiera desviar la vista? Hay quienes incluso lo han puesto como un posible nuevo paso para mejorar la vida de algunas personas con ciertas condiciones de salud.

El chip de Neuralink, empresa propiedad de Elon Musk, es uno de los ejemplos más recientes y, entre la emoción del desarrollo y su experimento en animales, ha cosechado también la incertidumbre en la población. El dueño de múltiples firmas de tecnología se embarcó en la creación de microcircuito que es capaz, según se demostró en pruebas realizadas en cerdos y monos, de detectar ciertas ondas cerebrales que pueden ser traducidas a “pensamientos” o acciones.

Con el implante de la compañía de Elon Musk, algunos animales, como primates, pueden realizar acciones sin disponer de objeto alguno o videojugar sin un joystick.

En animales, según el entendimiento humano del “pensar”, aún es algo complejo, pero sí pueden estas frecuencias traducirse a ciertos impulsos, como tener hambre, frío o sed, de acuerdo a un monitoreo previo y que sirva como base para comprender el fenómeno. En el caso de los cerdos se utilizaron para el testeo tres especímenes: uno que no tenía el dispositivo, otro que sí y un tercero al que se le había retirado. En el caso del primate, este podía jugar a una especie de “Tetris” a distancia y sin usar un mando de por medio.

Uno de los casos más recientes, y que tuvo poco revuelo, lo dio a conocer la revista “Nature”. En la publicación de la reputada revista científica, un grupo de científicos de la Universidad de Radbound dio a conocer un experimento y tecnología -aún en desarrollo- que permitiría la lectura de la “mente” de los usuarios y traducir esa recepción de estímulos en fotografías. En pocas palabras, los científicos se hicieron con unos cuantos voluntarios y los sometieron a un escáner de resonancia magnética (fMRI) mientras les mostraban fotografías de personas.

Esta tecnología registra la actividad cerebral, mide los cambios en el flujo sanguíneo e identifica la información neuronal. Como a los sujetos de muestra se les sometió a un escáner mientras observaban determinadas imágenes, todo eso se convirtió en data que luego fue utilizada en un motor de inteligencia artificial. Si bien los resultados tuvieron diferencias por los distintos voluntarios, las distancias son ínfimas y dejan entrever el potencial de esta herramienta.

En el experimento de la Universidad de Radbound, dos sujetos se sometieron a un escáner mientras se les mostraban una serie de fotografías. La información captada se insertó en otro dispositivo y que pudo reproducir los rostros originales.

Los resultados permitieron reconstruir los rostros mostrados en las fotografías y se acercaron a la imagen original. Uno de los neurocientíficos participantes y que está a cargo del estudio celebró lo obtenido y afirmó que, de acuerdo a lo mostrado en el experimento, se podrían incluso analizar y registrar en un futuro algunas experiencias subjetivas, como lo son los sueños, e incluso permitiría a aquellos postrados o que estén en un coma muy profundo comunicarse mentalmente. Sumado a eso, aseguró también que están desarrollando implantes cerebrales similares a cámaras para estimular aquellos órganos en personas ciegas, con la misión de que puedan volver a ver.

Eso sí, el argumento de los usos científicos es la panacea para embobar y convencer ante estos avances. En caso de existir algún producto comercial que asegure leer la mente, hay quienes argumentan que debiesen ser de acceso solamente para aquellos usuarios que realmente lo necesiten. O que queden en alguna condición desfavorecida o invalidante.

En la posición que sea otro el caso y la mera curiosidad motive la adquisición de tal invento, la lectura de “mente” es aún un terreno muy poco indagado, incluso en el ámbito legal. Chile lleva la delantera, hasta cierto punto, pero cuando se trata de tecnología y vulneración de nuestra privacidad nunca se está completamente seguro.

En uno de los pasajes de "Minority Report", se puede ver al protagonista caminando entre publicidad personalizada, estimulada por la lectura de su mente.

De hecho, previo al debate constitucional, hubo quienes aprovecharon la ocasión para intentar incluir dichas temáticas en la propuesta final. También había candidatos a convencionales que los tenían entre sus principales propuestas, como Barbarita Lara.

La medida se ha tomado en consideración para prevenir diversos malos usos. Como la tecnología aún es un supuesto y está en estado de desarrollo, uno de los ejemplos más claros, aunque exagerado, dirán algunos, es la película Minority Report. En la ficción protagonizada por Tom Cruise, en una de las escenas más “disparatadas” para ese entonces mostraba al actor caminando por un centro comercial en el que se desplegaban frente a sí mismo una serie de comerciales personalizados de acuerdo a su gusto. A fin de cuentas, desarrollar aparatos de este tipo, cuando no existe regulación alguna o parámetros a nivel global para el resguardo de la población, es solo un riesgo y expone a gran parte de los cibernautas y ciudadanos.

Otro de los casos, aunque sí parece salido de una ficción y aterrizado en la realidad, se dio a conocer en julio de este año. Para ese mes, de acuerdo The Times de Londres, un laboratorio chino afirmó haber creado una inteligencia artificial capaz de leer la mente de la población. ¿La motivación? La tecnología, de acuerdo a lo afirmado por el medio, era capaz de monitorear la construcción de organizaciones políticas, para lograr con eso medir la fidelidad de la ciudadanía de dicho país al gran partido al mando de la nación. Esta herramienta medía y analizaba los expresiones y la actividad cerebral de los usuarios analizados, para así percibir qué tan cercanos son con el organismo.

El país ha estado en el blanco de las críticas por otras tecnologías que delegan atribuciones a la inteligencia artificial, por lo que algunos no dudan en pensar que la lectura de mente para establecer el control total de la población no es algo que esté tan lejano en las motivaciones de algunos.

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