Por José Miguel WilsonAmbas o ninguna: RN y la UDI inician presión a Elizalde para que apure las dos reformas al sistema político
Hoy existe un consenso mayoritario -que igualmente tiene un grupo significativo de detractores- de que en las tres semanas de trabajo legislativo que quedan (dos de enero y una de marzo, sin considerar el receso de febrero) hay una oportunidad de legislar sobre el tema. En caso contrario, el debate se prolongará de forma indefinida.

Cada día se estrecha aún más la ventana de tiempo para avanzar y lograr sacar un paquete de reformas políticas.
Por lo tanto, con los días también comienza a crecer la inquietud y la molestia ante la falta de señales del Ejecutivo para apurar esta agenda.
El problema es que el 11 de marzo se instala un nuevo Congreso, con cerca de un centenar de parlamentarios debutantes, que no están necesariamente interiorizados de las dificultades de gobernabilidad, discolaje y fragmentación del sistema parlamentario y partidario.
Hoy existe un consenso mayoritario -que igualmente tiene un grupo significativo de detractores- de que en las tres semanas de trabajo legislativo que quedan (dos de enero y una de marzo, sin considerar el receso de febrero), hay una oportunidad de legislar sobre el tema. En caso contrario, el debate se prolongará de forma indefinida.
Estos cambios políticos hoy están canalizados básicamente en dos reformas, que el mismo gobierno ha definido como complementarias.
Una de ellas es un proyecto gubernamental, gestionado por el ministro del Interior, Álvaro Elizalde (PS), que tiene discusión inmediata y se encuentra en la Comisión de Gobierno de la Cámara de Diputados. En lo esencial, la propuesta de La Moneda -que modifica varias leyes orgánicas- fortalece a los comités parlamentarios y eleva restricciones para la conformación y el financiamiento de partidos, además de los requisitos para candidaturas independientes.
La otra iniciativa es una reforma a la Constitución, impulsada por un grupo de senadores del PS, del PPD, de RN, de la UDI y de Evópoli, que fija un “umbral” (una barrera de 5% de los votos o contar con 8 parlamentarios) para que los partidos puedan elegir diputados. Además, establece una nueva causal de cesación del cargo parlamentario a aquellos que renuncien a sus partidos o bancadas.
No obstante, este cambio a la Carta Fundamental nunca ha contado con algún tipo de urgencia del Ejecutivo, a pesar de que ya fue aprobado por el Senado y la Comisión de Constitución de la Cámara. Hoy esa reforma está en condiciones de ser votada por la sala de los diputados.
Es por ello que los jefes de bancada de Renovación Nacional y la UDI emplazaron al gobierno del Presidente Gabriel Boric, y en particular al ministro Elizalde, a impulsar de manera “decidida y simultánea en la Cámara de Diputados los proyectos de reforma al sistema político actualmente en tramitación”.
“Ambas iniciativas deben avanzar en paralelo, pues responden a una lógica complementaria y coherente. Separar su tramitación o priorizar una en desmedro de la otra, debilita un esfuerzo que ha sido concebido como transversal y que busca enfrentar de manera estructural uno de los principales problemas de nuestro sistema democrático: la excesiva fragmentación y atomización del sistema de partidos”, sostiene una declaración de las bancadas de la UDI y de RN.
“El gobierno tiene una oportunidad antes del 11 de marzo de hacer una reforma al sistema político largamente esperada. Efectivamente, hay dos proyectos que van en paralelo y son complementarios. Le queremos pedir al ministro Elizalde y la Secretaría General de la Presidencia que le pongan discusión inmediata. Necesitamos terminar con la fragmentación del sistema político, un sistema injusto que impide gobernar, que impide hacerse cargo de los problemas de los chilenos. Nosotros le estamos pidiendo formalmente al ministro que lo haga por Chile”, dijo el jefe de bancada de los diputados de la UDI, Henry Leal.
Su par del comité de RN, Frank Sauerbaum, agregó que “la mejora de la gobernabilidad, el fortalecimiento de la representación política y la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones exigen voluntad política y sentido de urgencia. El gobierno tiene hoy la oportunidad y la responsabilidad de liderar este proceso, promoviendo una tramitación seria, coordinada y sin dilaciones, que esté a la altura de los desafíos que enfrenta nuestra democracia”.
“Las dos reformas son complementarias, donde la del sistema político lleva varios meses esperando ser votada en sala. Si se quiere avanzar solo en la del gobierno que avanza aceleradamente y dejar durmiendo la otra, sería un atropello que dificultaría su aprobación. Esperamos que se deje de lado cualquier estrategia política y no se inhiba la deliberación democrática y se voten las dos con urgencia”, añadió el diputado Andrés Longton (RN).
Esta inquietud y esta creciente necesidad de presionar a La Moneda, también es compartida por los senadores que impulsaron la reforma constitucional.
Sin embargo, los más resistentes a estos proyectos son los llamados legisladores díscolos o independientes, como también las colectividades chicas o emergentes. Aunque también hay ruidos en el Frente Amplio, el PC y los diputados del PPD respecto de algunos temas puntuales, por ejemplo, el umbral del 5% de los votos, que también se puede sortear con ocho legisladores electos. La principal crítica a esos requisitos es que pueden dejar afuera de la Cámara a candidatos con alta votación. Incluso a pesar de ser primeras mayorías en sus distritos podrían no asumir porque sus colectividades no llegaron al mencionado umbral.
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